Semanas después de aquel encuentro tan extraño entre Amuria y Allan, ocurrió un suceso que más que mejorar las cosas terminó obligando a ambos a exponerse un poco más.
"Día de Padres y Maestros"
El colegio se llenó de hombres y mujeres todos con sus respectivos hijos, algunos se quejan de vergüenza otros no alcanzaban a contar todo lo que había hecho desde la última vez que se vieron. El dragón estaba hablando con Mao mientras Amuria a un costado miraba hacia afuera ignorando todo a su alrededor. Entonces la lolita sonríe al escuchar las voces más familiares del mundo, se voltea y ve a sus padres, corre hacía ellos y los abraza con fuerza. Saluda a sus amigos con las manos y los presenta, luego se va con ellos mientras emocionada les habla sin parar como era su costumbre.
La diablesa mira al joven a su lado, lucía un tanto sombrío, pero como ella no tenía discreción -al igual que él- le pregunta sin más.
_ ¿No esperas a nadie hoy? -lo mira de reojo-
_ No. -responde serio y le da la espalda- Sabes, yo a caminar un rato, hay mucha gente para mi gusto.
_ Claro.-le responde pero entonces una ansiedad nace en ella, se preocupaba? Con algo de duda llega a decir- ¿Estás bien?
_ Si, no es nada. -le dedica una corta sonrisa y continúa cabizbajo en su caminar-.
Ella mira a todos los chicos a su alrededor, era un tanto deprimente, era como si entre tantos...quedara sola. Una voz burlona se escucha a su espalda.
_ Supongo que ahora no eres tan altiva, ¿Se siente mal no tener a nadie? -la joven se voltea y se encuentra a Dante-.
_ Tu lo debes saber ¿No? -sonríe con ironía- Di lo que quieras, he estado sola por tanto tiempo que ya no me interesa nada sobre estas cursilerías.
_ Mmm ya veo. -se hace el desinteresado y parece que se fuera pero entonces murmura- Veo que ya ni siquiera quieres a tu hermano, quedarás sola.
_ -se voltea y se queda frente de él mirándolo con furia- Vuelve a mencionarlo y juro que te rompo los huesos uno por uno. -lo toma de la remera con fuerza- No es mi culpa, te diré, que yo sea puta es una cosa, pero que ella lo era también jamás lo veras ¿Cierto? Este juego se puede jugar de a dos. -sonríe y saca su lengua de forma perturbadora-.
_ -el la mira horrorizado por aquellas palabras y la empuja contra la pared- ¡Deja de mentir!
_ Es realmente desagradable la verdad, aún para mí. -le empuja de vuelta y comienzan a pelearse-.
La pelea se ponía cada vez más seria, en un momento tuvieron que interferir y entonces ambos castigados fueron encerrados en sus cuartos.
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Allan estaba hablando por teléfono desde la oficina del director. Su voz era seria.
_ ¿No me va a saludar?...no, no, está bien..... cuídense..saludos. -corta y se queda un segundo estático- --los extraño...
El director llega con un moretón en la cara, el dragón lo mira escéptico y antes de preguntar nada este le dice:
_ Será mejor que le digas a tu compañera que se controle, no fue fácil contenerla de la pelea.
_ ¿Amuria? -dice con real asombro- ¿Con quién?
_ Con Dante, es algo complicado pero siempre pasa...-al ver que no reacciona nota que no sabía- Digamos que él le tiene cierto rencor por algo que le hizo, no diré más porque nunca se sabe. ¿Terminaste tu llamada?
_ -algo extrañado al oir eso- Si, gracias, será mejor que vaya a ver como está Amuria. -se va rápido-
Que bueno que al fin le encontré un compañera a esa niña, ya me parecía imposible, pensó sonriendo cuando un dolor agudo lo hace regresar al golpe.
_ Silva, ¿Me podría traer un hielo para esto?
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Entra la cuarto y ve a Amuria mirando hacia la ventana, ya estaba comenzando a dudar que fuera abstraída de más, había hecho eso todo el día desde que se levantó.
_ -ella voltea al escuchar la puerta y pese a que tenía una mueca de enojo, al verlo solo pudo hacer eso...verlo.-
_ ¿Qué pasa?¿Tengo algo? -dijo y entonces notó algo sobre su mejilla- oh...yo...
_ Allan. -se le acerca y le limpia la lágrima con su dedo pulga acariciando su mejilla- ¿Qué pasa? -sus ojos reflejaban preocupación-.
_-había llorado sin darse cuenta, sintió cierta presión en el pecho y un tanto aturdido se sentó en una de la camas mirando el suelo-
_ -se puso enfrente de él y lo miró con determinación, ¿Por qué se sentía tan mal al verlo así?- ¿Estas enojado porque peleé con tu amigo?¿Qué pasa? Háblame.
_ Yo solo...no se porque...¿Por qué llor....-más lágrimas comenzaron a fluir de sus ojos e intentó ocultarlo-.
_ Oh... -se asusta un poco, no creía lo que veía, jamás había visto a un chico llorar.- Cálmate, yo no se que...-"hacer" pensó un momento pero no soportaba verlo así, le levantó la vista con sus manos en sus mejillas y lo abrazó contra su pecho- Ya, no llores.
El dragón no creía lo que acababa de hacer, Amuria era amable y consoladora con él, apenas se sostuvo de ella y siguió llorando unos minutos más. La diablesa no quería verlo así, y como otras veces él la contenía ahora le tocaba a ella. No sabía porque, pero presentía que era por ese día tan particular que estaba así.
_ -se separa un poco y le besa la frente- No llores más.
_ -él la mira y la abraza acostándose sobre ella, dio unos últimos sollozos-
_ ¿Mejor? -sonrió levemente y acarició sus brazos con sus manos-
_ Gracias Amuria. -se limpia el rostro con su propia mano y un tanto burlón a él mismo exclama- Debes creer que soy un tonto.
_ Eso siempre lo pienso, dime ahora el porqué. -se deja descansar a un lado de la almohada, se sentía bien tenerlo encima, era tan cálido en su comparación-.
_ Hoy, si esperaba a alguien, pero estamos peleados y eso me puso mal. La verdad soy un tonto. -mira hacía ella- Lamento haberte preocupado.
_ Esta bien, solo te pediré una cosa. -recuerda un perdón nunca dado- Si tu quieres a esa persona, díselo y no estés peleado si te hace mal. A veces el tiempo para arreglar las cosas es menos del que pensamos.
_ Es mi mamá. -le dice con un tono un tanto infantil- Yo, al principio me negué a venir a este lugar y le grité. Hoy la llamé pero no me quiso hablar, y no me gusta estar así con ella.
_ Con más razón, ella te perdonará, estoy segura. -cierra los ojos y suspira- Ella te perdonará.
_ -la mira intrigado- Lamento esto, no quise decirte porque como estás con tu hermano no quise darte problemas, más este día pero no soy bueno ocultando cosas.
_ Me di cuenta. -dice normal- Allan...
_ ¿Si Amuria? -le pregunta sorprendido ante su tranquilidad-
_ Abrázame, tengo frío. -le pidió, por primera vez-.
El dragón sonrió y la rodeó con sus brazos. Ambos se dejaron llevar por la paz de esos momentos que solo se deban cuando estaban de esa forma. Allan se levantó apenas y le besó el pecho, mientras subía lentamente hacía arriba cuando se encontró con los labios de ella, los besó con dulzura y sonriendo se dio cuenta que la diablesa no respondía. Tenía los ojos aún cerrados, entonces se acercó un poco más para ver si se había dormido y ella lo toma por sorpresa besándolo con intensidad. Estuvieron un tiempo prolongando aquel beso de companía y solo por la falta de aire se detuvieron y contemplaron sus ojos sin vergüenza.
_ Me gustan tus ojos. -dijo él finalmente-
_ No son la gran cosa, aunque el color de los tuyos tampoco está mal.-su voz era suave-
_ Tu piel es tan suave. -desliza su manos por la pierna de ella-.
_ Espera, no me gusta estar así.-no le permite seguir con sus caricias y lo levanta junto con ella para recostarlo en el colchón a él- Ahora me toca a mi, no eres tan liviano como crees.
_-la contuvo sobre él y sonrió- Tienes razón.
Se quedaron así un rato, entonces como ninguno se dormía Allan se atrevió a preguntar.
_ Amuria ¿Tu tienes familia aparte de tu hermano? -siente como agarraba su remera con fuerza- ¿Fue mala idea preguntar eso cierto?
_ No...solo que..-hunde su rostro en el pecho de él- Es algo que me causa mucho dolor el recordar. -ya estaba transparente, no quería fingir más- Hace mucho tiempo, se podría decir, tenía una familiar...pero todo se ha ido ahora.
_ Entonces, si te causa dolor, sería mejor que te desahogues. -piensa un momento- Quizás si hablas sobre ello, se te haga más ligero.
_ ¿Por qué quieres saber? -pregunta sin más-
_ -el sonríe y entonces dice- Sabes algo, a pesar de tener cinco hermanos más, soy el único que salió híbrido. Eso siempre me ponía mal, porque pensaba que había algo malo en mí y por eso me peleaba tanto con mi mamá, ella era humana, como yo en parte lo era. Aunque un día lo hablé con la que fue antes mi ex novia, y me hizo mucho bien, porque....ahora que lo pienso eso me hace único y no debería avergonzarme. En mi familia siempre hubo muchas peleas, al final siempre nos arreglamos, no somos perfectos y lo sabemos.
_ -ella lo había escuchado con atención, al mencionar a otra chica se sorprendió y dijo- ¿Cómo era tu ex novia?
_ Ella era muy parecida a mi, tranquila y un tanto simpática todo el tiempo. -su vista se perdió- Su nombre era Johana, y yo la amé mucho.
_ -Amuria reconoce un brillo particular en sus ojos, esa chica había sido única en la vida de Allan- ¿Y qué pasó?
_ -suspiró- Nada, somos amigos. Creo que en parte fue mi culpa por no saber como demostrarle lo que sentía, pero al final, ambos supimos que esa magia del enamoramiento es temporal y no quisimos forzar las cosas.
_-sus ojos se templaron tristes- ¿Aún la amas?
_ No, de eso estoy seguro. -dice confiado y le clava la mirada- ¿Quieres saber por qué?
_ -duda un poco al respecto, no entendía porqué hablaban de esas cosas- Si, dime.
_ Porque si aún la amara, no hubiera podido fijarme en otra persona. -sonríe y la abraza- En ti Amuria.
_ -por primera vez se sonroja con intensidad- No juegues, Allan, no digas tonterías. -se permite por un momento dejar de ser fría y aprovecha para cambiar de tema- Ya que tu me contaste un poco sobre tí, me gustaría contarte de mí..
_ -él se enternece al verla con las mejillas de ese color, quizás había sido muy directo.- Claro, me gustaría conocerte un poco.
_ Cuando vivía en Japón, las personas a nuestro alrededor no eran nada amables con mi hermano y conmigo. En parte porque sospechaban lo que éramos. -suspiró y sus ojos se volvieron más claros de lo normal- Pero nuestra madre nunca nos lo dijo porque tenía la esperanza de que se equivocaran.
_ -nota aquel cambio y solo guarda silencio-.
_ Escapamos con Aiperus...y tuvimos que dejarla. -se calla un momento- Después de eso me volví como soy ahora.
_ ¿Nunca más la viste? -dice con voz baja, ahora entendía como lo había descubierto, ella había tenido madre como él-.
_ La última vez, estaba enojada con ella y luego, digamos que ya era muy tarde para pedir perdón. -comenzó a suspirar, su respiración parecía costosa- Por eso, Allan, arregla las cosas con tu mamá.
_ -los ojos de él se llenaron de lágrimas al escuchar eso, era lo más humano que había escuchado de un demonio, de ella. Luego volvió a serenarse y al escucharla agitada le dijo- ¿Qué ocurre?
_ Nada, ya se me pasa. -su llanto en seco era así, se sentía expuesta, hablar de algo así jamás lo había hecho, ni siquiera con Nana o su propio hermano-
_ Lo sé, Amuria, te diré algo y quiero que no lo olvides ¿Bien?. -la abrazó con más fuerza para mantenerla así de cerca para que lo escuchara claro-.
_ Bueno pero que no sea nada cursi. -bromea un poco para que se le fuera el melancolismo-
_ Yo te quiero. -dijo y la sintió temblar en sus brazos-
Amuria no dijo nada, solo tembló y su respiración se paró de pronto. El dragón se levantó apenas y al verla sintió como cambiaba su energía y la envolvía de una forma extraña. Ella solo cerró sus ojos e intentó levantarse e irse. Allan la contuvo tomándola de los brazos pero al verle los ojos nuevamente, con aquel color rojo sangre, supo que sería mejor que no la presionara. La soltó.
Ella se levantó y salió por la puerta, se sentó a orilla de esta y pensó envuelta en su forma demoníaca.
_ Tengo miedo... ¿Por qué tuvo que decir una tontería como esa? -en medio de sus pensamientos un sonido la distrae de todo. -apenas volteó y vio por la unión de la puerta. Allan seguía angustiado, estaba segura que no era por ella, porque él miraba la ventana como antes lo hacía ella.- Ah...que demonios...
Se levanta y se dirige a él, lo toma del brazo y lo saca del cuarto. No permitía que se lamentara de esa forma, debía arreglar las cosas, en parte por él, en parte por su misma deuda.
_ ¿Dónde me llevas? -dice una vez que reacciona y entonces se limpia rápido el rostro por si alguien los veía-.
_ Detesto que seas así de flojo, vendrás conmigo y hablarás con ella ahora. -dice con enojo fingido y nota que él no se opuso en nada- Ves, debes hacerme caso, yo he hecho las cosas mal y por lo tanto se cómo puedo evitarte esa molestia.
Llegaron a la oficina del director, lugar donde estaba el único teléfono de la escuela. Ella se teletransportó al interior y sacó la traba, luego lo hizo entrar a él. Entonces al darle el tubo notó como temía hacerlo, discó un par de veces y cortó. Amuria no soportó más, al marca por cuarta vez ella tomó el tubo y esperó a que atendieran.
_ ¡Amuria dame eso! -dijo tratando de sacarle el teléfono-
_-espero a escuchar cuando atendieron- Ten es todo tuyo.
_ Hola ¿Quién habla? - la voz era de una mujer, la madre de Allan-
_-quedó callado un momento y con miedo dijo- Yo...Allan...-agregó con rapidez- Lo siento...
La diablesa vio una expresión calma en él, seguramente su madre ya lo había perdonado hace tiempo, solo esperaba que él la perdonara. Era un tanto dulce, salió de aquella sala y sonrió sin darse cuenta.
_ Si tan solo alguien me hubiera arrastrado de la misma forma que yo a Allan, quizás ahora sería distinto. Pero aún así...estoy feliz por él...-recordó aquellas palabras " Yo te quiero" le daba mucho miedo pensar en que alguien podía quererla- Okasan...no te imaginas cuanto te extraño...
Miró por la ventana al cielo, sentía tantas dudas en ese momento. Necesitaba a alguien con quien hablar sobre sentimientos, alguien que la amara sin importar lo detestable que podía ser a veces, alguien...alguien...necesitaba a su mamá...
Una tristeza enorme la invadió, luego el recuerdo del fuego y todo aquello que quedó hecho cenizas, incluso su antigua yo.
Amuria, Amuria, la ceniza en la oscuridad, definitivamente no le había errado en nada la vieja Suzuki.
De pronto alguien la saca de sus pensamientos, siente un escalofrío a su espalda.
_ No se que pueden ver en tí, si solo eres una miserable. -dice el joven de voz ruda-
_ Miserable serás tú, porque a diferencia de muchos, solo ves lo que desesperadamente quieres. Estoy muy cansada como para hablar. -dice y lo ignora- Ya olvídala Dante, tu eres muy bueno como para llorar a una tonta como esa.
_ ¡Deja de decir...-de pronto se calla al ver que el dragón se le oponía- Allan.
_ Ya vámonos Amuria, lamento las molestias. -entonces como nunca, la toma por la mano y comienzan a caminar. La diablesa no pudo reaccionar-.
El joven solo los ve alejarse, al mirar como él la sostenía con delicadeza y ella se dejaba hacer por su voluntad, comenzó a sospechar que quizás no solo le gustaba Amuria, sino también sentía cosas más serias por ella. Tendría que advertirlo, porque él era su amigo y esa mentirosa -como le llamaba- no se merecía a nadie, porque ella simplemente no podía amar a nadie. O eso creían todos en aquella enorme escuela.
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Allan me había mostrado, que era susceptible, que sentía. Y que...me quería...todo mi interior se llenó de dudas. Si hubiera sido un demonio quien lo hubiera dicho, jamás lo habría creído, pero lo dijo siendo más humano que mi misma. Siendo alguien con sentimientos, y no pude dudar de que lo decía en serio. Esto me asustó, era muy distinto a antes, no ...no...podía alejarlo. No quería hacerlo.
A la vez que no quería lastimarlo, y eso era tan común en mi, que pronto...tendría que demostrarle que también tenía sentimientos...o sino podría perderlo.
miércoles, 20 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Capítulo Quince: Ciega
La diablesa se preparaba para salir, era temprano, entonces Allan se levanta y la mira confundido.
_ ¿A dónde vas? -la mirada con un ojo abierto y el otro no-
_ A lo de mi hermano, te lo dije ayer.-le sonríe de lado- No quise despertarte, solo estaré fuera dos días pero creo que mejor le pido a la lolita que te venga a despertar, hoy sonó el reloj y ni te inmutaste.
_ -el sonrió y con los brazos en la nuca le comentó- Es que duermo, Amuria, ¡Duermo! Ni yo puedo creerme, hacía años que no lo conseguía de tal forma....mmm...no me estarás haciendo nada ¿Verdad? -dijo ahora con real confusión-.
_ Tonto, si te hiciera algo dejarías de servirme ¿No crees? -sonó recia pero luego se ablandó- Ya, mejor me voy así tomo el primer bus.
Amagó a irse por la puerta, tan rápida como siempre, entonces él se levanta y la abraza por detrás. Se acerca a su oído y murmura:
_ Pásala bien. ¿Si? -dijo con suavidad y la soltó-.
_ Claro..-apenas moduló por aquella sorpresa, se había estremecido-.
Salió rápido y sin decir más. El dragón se recostó y suspiró, ya la extrañaba, que patético pensó....
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La diablesa llegó, el gris edificio sin sombra alguna, allí era donde vivían con Aiperus. Había sido un viaje largo, pero lo valía. Entró con cierta emoción y subió por el ascensor. Se miró en el pequeño espejo que allí estaba y entonces notó que sonreía levemente, se veía raro, pero no era nada malo pensó.
Salió y se dirigió, departamento 6 "D", abrió la puerta con su llave y entró casi corriendo. Entonces lo vio tirado en el sillón con un mondadiente en la boca. Dejó la mochila a un lado, fue a su lado para abrazarlo.
El joven levantó una ceja extrañado de esa actitud, se la quitó de encima y igual de serio le preguntó:
_ ¿Por qué tanta emoción? -su cara denotaba un desinterés total-
_ Tenía ganas de verte. -dijo ya con mal humor- que mal her..
_ -el coloca su dedo sobre los labios de ella- olvida eso, digamos que ando preocupado Amuria, eso es todo. -se pone un tanto triste al mirarla, aunque en su interior la maldad sinreía-.
_ ¿Preocupado?¿ Sucede algo? -dijo angustiada y se sentó sobre él, era una costumbre para ella-
_ Nada, te notó diferente, estas entrando a la etapa que Utena nos advirtió y eso me preocupa. -dijo sin disimulo a su verdad-
_ -ella miró al costado- Si lo sé. -luego volvió a mirarlo con una determinación increíble- Pero estaré bien, lo prometo.
_ Eso espero. -susurró él antes de darle un beso sorpresa mientras la sostenía de las caderas-.
Amuria penas pudo responder cuando sintió su lengua rozar con la suya de una forma irresistible, continuó aquella unión hasta que el aire le fue escaso y se separó con más calor que el habitual cuando pasaba eso. Su hermano la miró con picardía y deslizó sus manos por debajo de la falda de ella. Al darse cuenta de sus intensiones se levantó e indignada dijo:
_¿¡Qué haces!?...-se aleja unos pasos- idiota..
_ Vamos, Amuria, aún sigues presa por esa culpa pasada. Deberías olvidar a aquellos tontos. Tu sabes bien que ambos se convirtieron en humanos para evitar la confusión por la debemos pasar. Somos demonios, el que lo hagamos no es gran...-entonces al ver en sus ojos pudo notarlo- ¿En quién piensas?
_ ¿Ahh? -se hace la tonta, no le gustaba escuchar cuando hablaba del pasado- Ya déjame sola.
Se levantó y acomodándose la ropa se dirigió a su cuarto y cerró con llave. Su hermano sumamente confundido inhaló el aire un momento y desde lo más profundo de su mente exclamó:
_ Está ocultando algo. -sonrió y luego volteó los ojos- Puede ser útil después de todo.
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El dragón tenía su cabeza apoya contra una de las mesas del comedor, estaba aburrido y soplar el mechón de pelo de su frente no era tan divertido como parecía. Entonces alguien entra al salón y este se deja caer sobre la mesa.
_ Mao ¿De qué te disfrazaste? -le pregunta levantándose con asombro-
_ Es un traje de lolita. -sonrió sonrojada- Es que me lo dicen tanto que me dieron ganas de vestirme así jajajjaja -ríe dulce y se sienta a su lado- ¿Por qué estás solo?
_ ¿A qué te refieres? -le dice aún más atento a su atuendo-
_ Digo, o estás con los chicos, en el bosque o con Amuria. -dice con un tono raro al último-.
_ Mmm...no estoy de humor supongo. -responde y mira hacía la ventana como si esperara ver algo-.
_ ¿Será por qué Amu-chan se fue a lo de su onii-chan? -pregunta con picardía en la voz-
_ ¿Tu cómo sabes eso? -sin responderle-
_ Anda muy amable conmigo últimamente, y además fue a mi cuarto a pedirme que te despertara a las mañanas. -sonríe- Ella parece que se preocupa por ti.
_ Ya veo...-la diablesa era un recuerdo grato en su mente, pero si estaba amable con Mao, quizás sería una señal que. - Ven Mao, te contaré un secreto.
_ -ella se acercó y esperó-
_-él la olió, no estaba limpia, Amuria había mantenido su palabra. Sonrió y le dijo en broma- Ese vestido te hacer ver sexy ten cuidado. .-no puede evitar reír por lo bajo-.
_ ¡Que tonto! -se aleja jugando con sus coletas- Pero creo que en realidad estas evitando mi pregunta...¿A-chan...te gusta Amu-chan?
_ -la mira sin saber que contestar- Ella es mi amiga, y estoy bien con eso.
_-lo mira con indiferencia.- Siii....como no...bueno me voy para clase de música, suerte y busca algo para hacer o te aburrirás aún más.
_ Claro. -la saluda con un gesto y se queda pensando-
Mira para afuera, entonce se levanta y va al bosque, tenía una idea.
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Los gemelos, se miraban como si de un espejo se tratara hacían los mismo movimientos y de alguna forma ambos sabían que el otro tramaba algo. El íncubo comenzó a interrogar:
_ Hey...¿Cómo es la vida en aquel lugar donde huist....fuiste? -no disimula su mala intención-.
_ Bien, tranquilo y sin presiones, a diferencia de aquí. -dice seria pero su mirada no parecía enojada- ¿Qué tienes pensado? -arquea una ceja con un tanto de dudas-.
_ ¿No quieres volver a vivir conmigo? -se le acerca y la toma por lo hombros clavándole la mirada, ella aún no lo sabía pero ahora como demonios podía ver más allá de lo que podría imaginarse, había algo en su mente.-
_ Es que...-en un momento pensó en Allan y bajó la mirada- estoy cómoda allá y será mejor, no me gusta pelear con vos.
_ -logra ver un leve color rojo en sus mejillas- ¿O acaso me ocultas algo?
_ No, yo no te ocultaría nada. -le dice ahora intentando salir de su agarre entonces nota que no la soltaba- Ya, Aiperus...
No pudo continuar, el la aprisionó contra la pared y entonces con sus ojos rojos por completo la besó de forma violenta y comenzó a invadir su mente. Amuria sintió dolor, en un momento se dio cuenta lo que su hermano buscaba y sacando su parte demoníaca logro escapar de su agarre y entonces notó que la había mordido. Tocó levemente su labios lastimado y solo lo miró sorpresa y desapareció.
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Ya era de noche de Sábado, el dragón estaba colocando algunas flores en la habitación. Se le ocurrió para darle un toque más ... ¿Delicado?... la verdad él ocupaba la mayor parte del cuarto y bueno, como para darle un detalle femenino, quizás le gustaría a Amuria. Sonrió con inocencia y entonces mientras admiraba su trabajo un luz roja apareció detrás de él. Se voltea un tanto alterado y entonces ve que de la luz sale Amuria, se queda sorprendido. Ella cae al suelo y se sostenía la boca agachada y cubriendo su mirada.
_-se le acerca un poco y se arrodilla- ¿Amuria?¿Qué haces aquí? -al verla de esa forma intenta sacarle la mano que la cubría y entonces nota que tenía sangre- ¿¡Amuria!?
_ -ella se lo saca de encima y se entonces solo dice- No es nada, tan solo déjame sola. -se escuchaba temblorosa, se abrazó con sus brazos y se tiró en la cama-.
_ -algo sorprendido se le acerca pero siendo más precavido solo se sienta a su lado sin tocarla- Pensé que estarías con tu hermano, este... me preocupas...¿Qué te pasó?
_ No importa, solo olvídalo. -se había acurrucado tratando de no pensar en lo que había ocurrido, eso fue tan parecido a cuando...Sus ojos se abrieron con miedo y sin darse cuenta tembló por completo.- ¡Basta! ¡Basta no..! -no quería recordar aquello-.
El dragón no entendía que sucedía, pero no podía quedarse sin hacer nada. No pensó en nada, solo hizo lo primero que se le ocurrió. La abrazó por la espalda y entonces le dijo:
_ Tranquila no pasa nada.
Pero la diablesa no pudo resistir, no quería sentirse así. Se levantó escapando de Allan y sin decir nada salió corriendo por la puerta. Él la siguió, no podía dejarla así, no sabía que le ocurría.
Amuria corrió lo más que pudo, no quería que nadie se le acercara, entonces entró en la biblioteca y se perdió entre los estantes. Se sentó a un costado y comenzó a suspirar con fuerza, el aire le costaba ante su intento de no llorar. Con su cabeza entre sus rodillas fue calmándose con lentitud y sin darse cuenta se había quedado dormida.
A la mañana siguiente se despierta, la herida ya se había curado, se alivió un poco. Entonces al mirar a su lado vio al dragón durmiendo incómodamente sobre los libros a su espalda. ¿Cómo la había encontrado?¿Por qué estaba así? Seguramente la había encontrado ya dormida y ¿Decidió quedarse?
Ella apenas lo toca con la punta de su dedo índice y él exaltado se despierta, al ver un paisaje distinto al de todos lo días se asusta y se da la cabeza con el librero de atrás.
_ ¡Auch! -exclama a menos y luego al ver a su amiga lo recuerda- ¿Cómo estas? -pregunta casi sin importarle el golpe que acababa de provocarse-
_ -lo mira un tanto avergonzada por como había actuado- Bien, lamento que hayas tenido que quedarte aquí, no debiste..
_ No quise dejarte sola. -la interrumpe- Lucías muy asustada y ...yo me preocupé.
_ No tendrías porque, sé cuidarme sola, ahora será mejor que salgamos de aquí antes que alguien nos vea juntos. -se levanta y se ata el cabello en una coleta-.
_ ¿Qué tendría eso de malo? -dice y se incorpora con rapidez-
_ Que pueden comenzar a decir cosas y no me gustan los chismes. -lo mira desafiante- Y tampoco quiero que tu los incites.
_ Como quieras. -se encoge de hombro y la sigue, parecía otra, estaba igual de arrogante y segura que siempre. Pero entonces pensó, que quizás, solo se ocultaba debajo de esa máscara- ¿Por qué volviste? -le pregunta después de un rato caminando por aquel laberinto de libros-.
_ Aiperus y yo nos peleamos, pero no es la gran cosa. -mintió y entonces cambió el tema- Pensé que harías algo mientras no estaba, pero se ve que eres más aburrido de lo que creía.
_ -con solo escuchar el tono de voz supo que mentía pero decidió no decir nada, temía que volviera a ponerse mal- Si, pero no, pasé la tarde en el bosque y busqué algunas cosas para decorar el cuarto.
_ ¿Decorarlo? -dice extrañada-
_ Si, unas flores, digo esta bien que seamos un desastre pero me parecía que te gustaría un toque "femenino" para variar. -sonríe y la mira amable como siempre-.
_ Mmm, si puede ser. -piensa un momento- ¿Por qué lo hiciste?
_ ¿Hacer qué?
_ Lo de las flores. -empezaba a pensar que era raro-.
_ Solo un detalle, Amuria, tú me importas. -le sonríe sin vergüenza y con franqueza- Aunque seas terca, yo me preocupo por todos mis amigos, ¿Acaso lo olvidaste?
_ -ella calla un momento y una media sonrisa se dibuja en su recio rostro- Es algo lindo, lo admito, pero no te molestes...
_ Claro. -responde y se alegra al verla así- ¿Quieres desayunar?
_ -piensa un momento- No, es que no tengo hambre. -desvía la mirada hacía él- Bueno, no de comida...
_ -él la mira serio- ¿De qué tienes hambre entonces? -su voz era cautivadora-.
_ De esto...-lo besa rápido pero en la mejilla- Eres demasiado dulce y tu sabes..que me aprovecharé de eso. -sonríe maliciosa y entonces desaparece-.
Allan suspira, sabía que diría algo así, pero sin embargo no podía quitarse la imagen de la Amuria que había conocido la noche anterior. Parecía tan frágil y temerosa, algo opuesto a lo que veía en ella hasta ahora. La hebi-onna podría tener un corazón, un triste corazón.
Él se quedó pensando mucho tiempo, pronto y con la seria actitud de ella olvidó aquello. Pero al pasar el tiempo no se pudo percatar de que aquella joven de tan alto ego, solo necesitaba de alguien que la acompañara, y con quien pudiera compartir el dolor que la estaba consumiendo por dentro.
Ella pensó mucho en su hermano hasta llegar a la conclusión que sería mejor olvidarlo y hacer como si nada, una nueva sombra en su interior, un nuevo peso que llevar....¿Cuánto más podría aguantar?
_ ¿A dónde vas? -la mirada con un ojo abierto y el otro no-
_ A lo de mi hermano, te lo dije ayer.-le sonríe de lado- No quise despertarte, solo estaré fuera dos días pero creo que mejor le pido a la lolita que te venga a despertar, hoy sonó el reloj y ni te inmutaste.
_ -el sonrió y con los brazos en la nuca le comentó- Es que duermo, Amuria, ¡Duermo! Ni yo puedo creerme, hacía años que no lo conseguía de tal forma....mmm...no me estarás haciendo nada ¿Verdad? -dijo ahora con real confusión-.
_ Tonto, si te hiciera algo dejarías de servirme ¿No crees? -sonó recia pero luego se ablandó- Ya, mejor me voy así tomo el primer bus.
Amagó a irse por la puerta, tan rápida como siempre, entonces él se levanta y la abraza por detrás. Se acerca a su oído y murmura:
_ Pásala bien. ¿Si? -dijo con suavidad y la soltó-.
_ Claro..-apenas moduló por aquella sorpresa, se había estremecido-.
Salió rápido y sin decir más. El dragón se recostó y suspiró, ya la extrañaba, que patético pensó....
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La diablesa llegó, el gris edificio sin sombra alguna, allí era donde vivían con Aiperus. Había sido un viaje largo, pero lo valía. Entró con cierta emoción y subió por el ascensor. Se miró en el pequeño espejo que allí estaba y entonces notó que sonreía levemente, se veía raro, pero no era nada malo pensó.
Salió y se dirigió, departamento 6 "D", abrió la puerta con su llave y entró casi corriendo. Entonces lo vio tirado en el sillón con un mondadiente en la boca. Dejó la mochila a un lado, fue a su lado para abrazarlo.
El joven levantó una ceja extrañado de esa actitud, se la quitó de encima y igual de serio le preguntó:
_ ¿Por qué tanta emoción? -su cara denotaba un desinterés total-
_ Tenía ganas de verte. -dijo ya con mal humor- que mal her..
_ -el coloca su dedo sobre los labios de ella- olvida eso, digamos que ando preocupado Amuria, eso es todo. -se pone un tanto triste al mirarla, aunque en su interior la maldad sinreía-.
_ ¿Preocupado?¿ Sucede algo? -dijo angustiada y se sentó sobre él, era una costumbre para ella-
_ Nada, te notó diferente, estas entrando a la etapa que Utena nos advirtió y eso me preocupa. -dijo sin disimulo a su verdad-
_ -ella miró al costado- Si lo sé. -luego volvió a mirarlo con una determinación increíble- Pero estaré bien, lo prometo.
_ Eso espero. -susurró él antes de darle un beso sorpresa mientras la sostenía de las caderas-.
Amuria penas pudo responder cuando sintió su lengua rozar con la suya de una forma irresistible, continuó aquella unión hasta que el aire le fue escaso y se separó con más calor que el habitual cuando pasaba eso. Su hermano la miró con picardía y deslizó sus manos por debajo de la falda de ella. Al darse cuenta de sus intensiones se levantó e indignada dijo:
_¿¡Qué haces!?...-se aleja unos pasos- idiota..
_ Vamos, Amuria, aún sigues presa por esa culpa pasada. Deberías olvidar a aquellos tontos. Tu sabes bien que ambos se convirtieron en humanos para evitar la confusión por la debemos pasar. Somos demonios, el que lo hagamos no es gran...-entonces al ver en sus ojos pudo notarlo- ¿En quién piensas?
_ ¿Ahh? -se hace la tonta, no le gustaba escuchar cuando hablaba del pasado- Ya déjame sola.
Se levantó y acomodándose la ropa se dirigió a su cuarto y cerró con llave. Su hermano sumamente confundido inhaló el aire un momento y desde lo más profundo de su mente exclamó:
_ Está ocultando algo. -sonrió y luego volteó los ojos- Puede ser útil después de todo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------
El dragón tenía su cabeza apoya contra una de las mesas del comedor, estaba aburrido y soplar el mechón de pelo de su frente no era tan divertido como parecía. Entonces alguien entra al salón y este se deja caer sobre la mesa.
_ Mao ¿De qué te disfrazaste? -le pregunta levantándose con asombro-
_ Es un traje de lolita. -sonrió sonrojada- Es que me lo dicen tanto que me dieron ganas de vestirme así jajajjaja -ríe dulce y se sienta a su lado- ¿Por qué estás solo?
_ ¿A qué te refieres? -le dice aún más atento a su atuendo-
_ Digo, o estás con los chicos, en el bosque o con Amuria. -dice con un tono raro al último-.
_ Mmm...no estoy de humor supongo. -responde y mira hacía la ventana como si esperara ver algo-.
_ ¿Será por qué Amu-chan se fue a lo de su onii-chan? -pregunta con picardía en la voz-
_ ¿Tu cómo sabes eso? -sin responderle-
_ Anda muy amable conmigo últimamente, y además fue a mi cuarto a pedirme que te despertara a las mañanas. -sonríe- Ella parece que se preocupa por ti.
_ Ya veo...-la diablesa era un recuerdo grato en su mente, pero si estaba amable con Mao, quizás sería una señal que. - Ven Mao, te contaré un secreto.
_ -ella se acercó y esperó-
_-él la olió, no estaba limpia, Amuria había mantenido su palabra. Sonrió y le dijo en broma- Ese vestido te hacer ver sexy ten cuidado. .-no puede evitar reír por lo bajo-.
_ ¡Que tonto! -se aleja jugando con sus coletas- Pero creo que en realidad estas evitando mi pregunta...¿A-chan...te gusta Amu-chan?
_ -la mira sin saber que contestar- Ella es mi amiga, y estoy bien con eso.
_-lo mira con indiferencia.- Siii....como no...bueno me voy para clase de música, suerte y busca algo para hacer o te aburrirás aún más.
_ Claro. -la saluda con un gesto y se queda pensando-
Mira para afuera, entonce se levanta y va al bosque, tenía una idea.
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Los gemelos, se miraban como si de un espejo se tratara hacían los mismo movimientos y de alguna forma ambos sabían que el otro tramaba algo. El íncubo comenzó a interrogar:
_ Hey...¿Cómo es la vida en aquel lugar donde huist....fuiste? -no disimula su mala intención-.
_ Bien, tranquilo y sin presiones, a diferencia de aquí. -dice seria pero su mirada no parecía enojada- ¿Qué tienes pensado? -arquea una ceja con un tanto de dudas-.
_ ¿No quieres volver a vivir conmigo? -se le acerca y la toma por lo hombros clavándole la mirada, ella aún no lo sabía pero ahora como demonios podía ver más allá de lo que podría imaginarse, había algo en su mente.-
_ Es que...-en un momento pensó en Allan y bajó la mirada- estoy cómoda allá y será mejor, no me gusta pelear con vos.
_ -logra ver un leve color rojo en sus mejillas- ¿O acaso me ocultas algo?
_ No, yo no te ocultaría nada. -le dice ahora intentando salir de su agarre entonces nota que no la soltaba- Ya, Aiperus...
No pudo continuar, el la aprisionó contra la pared y entonces con sus ojos rojos por completo la besó de forma violenta y comenzó a invadir su mente. Amuria sintió dolor, en un momento se dio cuenta lo que su hermano buscaba y sacando su parte demoníaca logro escapar de su agarre y entonces notó que la había mordido. Tocó levemente su labios lastimado y solo lo miró sorpresa y desapareció.
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Ya era de noche de Sábado, el dragón estaba colocando algunas flores en la habitación. Se le ocurrió para darle un toque más ... ¿Delicado?... la verdad él ocupaba la mayor parte del cuarto y bueno, como para darle un detalle femenino, quizás le gustaría a Amuria. Sonrió con inocencia y entonces mientras admiraba su trabajo un luz roja apareció detrás de él. Se voltea un tanto alterado y entonces ve que de la luz sale Amuria, se queda sorprendido. Ella cae al suelo y se sostenía la boca agachada y cubriendo su mirada.
_-se le acerca un poco y se arrodilla- ¿Amuria?¿Qué haces aquí? -al verla de esa forma intenta sacarle la mano que la cubría y entonces nota que tenía sangre- ¿¡Amuria!?
_ -ella se lo saca de encima y se entonces solo dice- No es nada, tan solo déjame sola. -se escuchaba temblorosa, se abrazó con sus brazos y se tiró en la cama-.
_ -algo sorprendido se le acerca pero siendo más precavido solo se sienta a su lado sin tocarla- Pensé que estarías con tu hermano, este... me preocupas...¿Qué te pasó?
_ No importa, solo olvídalo. -se había acurrucado tratando de no pensar en lo que había ocurrido, eso fue tan parecido a cuando...Sus ojos se abrieron con miedo y sin darse cuenta tembló por completo.- ¡Basta! ¡Basta no..! -no quería recordar aquello-.
El dragón no entendía que sucedía, pero no podía quedarse sin hacer nada. No pensó en nada, solo hizo lo primero que se le ocurrió. La abrazó por la espalda y entonces le dijo:
_ Tranquila no pasa nada.
Pero la diablesa no pudo resistir, no quería sentirse así. Se levantó escapando de Allan y sin decir nada salió corriendo por la puerta. Él la siguió, no podía dejarla así, no sabía que le ocurría.
Amuria corrió lo más que pudo, no quería que nadie se le acercara, entonces entró en la biblioteca y se perdió entre los estantes. Se sentó a un costado y comenzó a suspirar con fuerza, el aire le costaba ante su intento de no llorar. Con su cabeza entre sus rodillas fue calmándose con lentitud y sin darse cuenta se había quedado dormida.
A la mañana siguiente se despierta, la herida ya se había curado, se alivió un poco. Entonces al mirar a su lado vio al dragón durmiendo incómodamente sobre los libros a su espalda. ¿Cómo la había encontrado?¿Por qué estaba así? Seguramente la había encontrado ya dormida y ¿Decidió quedarse?
Ella apenas lo toca con la punta de su dedo índice y él exaltado se despierta, al ver un paisaje distinto al de todos lo días se asusta y se da la cabeza con el librero de atrás.
_ ¡Auch! -exclama a menos y luego al ver a su amiga lo recuerda- ¿Cómo estas? -pregunta casi sin importarle el golpe que acababa de provocarse-
_ -lo mira un tanto avergonzada por como había actuado- Bien, lamento que hayas tenido que quedarte aquí, no debiste..
_ No quise dejarte sola. -la interrumpe- Lucías muy asustada y ...yo me preocupé.
_ No tendrías porque, sé cuidarme sola, ahora será mejor que salgamos de aquí antes que alguien nos vea juntos. -se levanta y se ata el cabello en una coleta-.
_ ¿Qué tendría eso de malo? -dice y se incorpora con rapidez-
_ Que pueden comenzar a decir cosas y no me gustan los chismes. -lo mira desafiante- Y tampoco quiero que tu los incites.
_ Como quieras. -se encoge de hombro y la sigue, parecía otra, estaba igual de arrogante y segura que siempre. Pero entonces pensó, que quizás, solo se ocultaba debajo de esa máscara- ¿Por qué volviste? -le pregunta después de un rato caminando por aquel laberinto de libros-.
_ Aiperus y yo nos peleamos, pero no es la gran cosa. -mintió y entonces cambió el tema- Pensé que harías algo mientras no estaba, pero se ve que eres más aburrido de lo que creía.
_ -con solo escuchar el tono de voz supo que mentía pero decidió no decir nada, temía que volviera a ponerse mal- Si, pero no, pasé la tarde en el bosque y busqué algunas cosas para decorar el cuarto.
_ ¿Decorarlo? -dice extrañada-
_ Si, unas flores, digo esta bien que seamos un desastre pero me parecía que te gustaría un toque "femenino" para variar. -sonríe y la mira amable como siempre-.
_ Mmm, si puede ser. -piensa un momento- ¿Por qué lo hiciste?
_ ¿Hacer qué?
_ Lo de las flores. -empezaba a pensar que era raro-.
_ Solo un detalle, Amuria, tú me importas. -le sonríe sin vergüenza y con franqueza- Aunque seas terca, yo me preocupo por todos mis amigos, ¿Acaso lo olvidaste?
_ -ella calla un momento y una media sonrisa se dibuja en su recio rostro- Es algo lindo, lo admito, pero no te molestes...
_ Claro. -responde y se alegra al verla así- ¿Quieres desayunar?
_ -piensa un momento- No, es que no tengo hambre. -desvía la mirada hacía él- Bueno, no de comida...
_ -él la mira serio- ¿De qué tienes hambre entonces? -su voz era cautivadora-.
_ De esto...-lo besa rápido pero en la mejilla- Eres demasiado dulce y tu sabes..que me aprovecharé de eso. -sonríe maliciosa y entonces desaparece-.
Allan suspira, sabía que diría algo así, pero sin embargo no podía quitarse la imagen de la Amuria que había conocido la noche anterior. Parecía tan frágil y temerosa, algo opuesto a lo que veía en ella hasta ahora. La hebi-onna podría tener un corazón, un triste corazón.
Él se quedó pensando mucho tiempo, pronto y con la seria actitud de ella olvidó aquello. Pero al pasar el tiempo no se pudo percatar de que aquella joven de tan alto ego, solo necesitaba de alguien que la acompañara, y con quien pudiera compartir el dolor que la estaba consumiendo por dentro.
Ella pensó mucho en su hermano hasta llegar a la conclusión que sería mejor olvidarlo y hacer como si nada, una nueva sombra en su interior, un nuevo peso que llevar....¿Cuánto más podría aguantar?
domingo, 3 de abril de 2011
Capítulo Catorce: El Ojo de la Tempestad -2-
La diablesa tenía sangre en sus uñas y su caminar era lento y poco amigable. Todo aquel que la veía se daba cuenta que no había dormido, todos temían hablar cuando tenía esa mirada perdida, como si hubiera estado sonámbula y vagando como un ser sin alma.
Sonreía de lado y en su ropa se sentía el olor a tierra, definitivamente no había estado en la mansión. Una chica hizo un leve comentario de su estado y entonces la diablesa se dirigió a ella. Esta puso una cara de miedo terrible, Amuria la sostuvo de una mano y exclamó.
_ Lástima que seas tan despreciable, ni siquiera una escoria como yo te desea...-la suelta y entonces sigue su camino como si nada-.
La joven apenas es liberada se desmaya de aquel rostro oscuro y lúgubre al cual se enfrentó, además de haber notado la sangre en sus manos, le dio miedo y simplemente se descompuso. Mientras esta era ayudada, la diablesa caminaba riendo por lo bajo, muchos decían que estaba loca y otros solo guardan silencio.
Llegó a su cuarto y abrió la puerta, estaba vacía, se dirigió al armario y comenzó a desvestirse de pronto un sonido detrás de ella, no se volteó siquiera, estaba cansada.
El dragón al verla tenía una expresión seria, ni el hecho de que estuviera sin remera, cerró la puerta con traba y entonces dijo:
_ Puede disimularlo, pero no lo podrás ocultar de mí. -le dice con su voz apagada-.
_ No se de que hablas. -dijo buscando remeras, mientras su mente estaba aún bloqueada por lo pasado-.
_ Lo sabes muy bien, al principio no lo pude sentir, pero anoche...-se acercó con ella preparando su aliento-
_ Que co....-siente un calor abrumarla en la espalda, se voltea desafiante y le dice con burla- Ese vientito no es nada comparado al infierno y créeme, he estado allí... -sostiene su brazo pero él era más fuerte y logra arrinconarla en la pared-
_ Mao. -dijo casi en un susurro- ¿Cómo pudiste? -ya su tono denotaba algo de decepción-
_ Vamos, la "lolita" lo pasó muy bien sino mal recuerdo. -dijo con soberbia, sus ojos estaba rojos oscuros, en su voz parecía otra persona.-
_ -él le aprieta el cuello con su brazo- Si, tan bien que casi muere asfixiada. -dijo con sarcasmo y levantando a Amuria bruscamente la tiró sobre su cama y se poso encima de ella-.
_ -río de forma escalofriante ante eso, podría teletransportarse y desaparecer cuando quisiera, pero ansiaba ver que hacía el dragón- Mmm...no me tientes Allan..
_ ¿Yo no soy el que está debajo? -en voz había cierta tensión, al igual que su mirada. Se acercó a su rostro y con algo de duda exclamó- Ella no soporta tanto maltrato, si quieres alimentarte de alguien, que sea yo.
_ Jajajjajajaja -sonaba desquiciada y sin pensar lo toma por el mentón y le plasma un beso en los labios- Kamikaze...-le dice mientras esperaba su respuesta-.
_ -sin poder resistirse, los encantos de ella lo tentaban con demasiada fuerza y sin más la besó apasionadamente. Se separó con algo de nervios y le susurró- No te contengas...
Ella envolvió sus brazos sobre su cuello y lo besaba sin compasión, el poder de una súcubo sin límites era algo en literal impresionante. Amuria se regocijaba al sentirlo, su esencia era tan distinta a la de los humanos que no pudo mucho más, hacía semanas que no tenía encuentros de ese tipo. Deslizó sus manos hacia el abdomen de él y en cuanto intentó...
_ -le toma la mano con fuerza- ¿Es necesario?
_ Recuerda que lo haces por Mao ¿Cierto? -le besa la mejilla mientras se sale de su agarre y le desabrocha el pantalón- ¿Lo dudas? ¿O acaso estas nervioso? -le dice desafiante ante aquella tranquilidad extraña-.
_ No, solo que hace tiempo no hago esto... -dice por lo bajo solo se deja llevar por lo caprichos, "aunque, no solo lo hago por Mao" pensó dentro de si-.
Ella siente que pese a sentirse nervioso él mismo comienza a tocarla de forma brusca por encima del brasier. Suspira un momento y luego sin vergüenza inserta su mano dentro de los pantalones de él y comienza a acariciarlo con lentitud. Allan nota que Amuria tenía experiencia, eso lo ponía tenso, solo se dejó llevar. Entonces la abrazó y le sacó el brasier en un suave desliz, y comenzó a besar y marcar suavemente la piel de su pecho. Amuria se sonrojó, el tacto tibio de él era muy delicado y ella no estaba acostumbrada a que le tuvieran consideración. Una razón fácil, para todos era un puta, así de simple.
Sus caricias se intensificaron, pronto perdió la pena del primer encuentro y poco a poco fueron fundiéndose en un abrazo que se prolongó más de lo que la diablesa pudo esperar.
(...)
Amuria yacía desnuda sobre el cuerpo de Allan, tenía su oído contra su pecho. Lo escuchaba respirar, era tan profunda su respiración, el latido de su corazón era fuerte y claro, en su rostro solo se contemplaba paz....por un momento se había perdido mientras lo miraba. Se sentía más calmaba, inclusive con algo de sueño, pese a que eran las 10 de la mañana.
La habitación estaba oscura, comenzó a pensar, que clase de locura acababa de hacer?
Mientras lo besaba pudo ver el cariño que le tenía a Mao, y eso la hacía sentir un fuego en el estómago, le molestaba. No podría decirse celosa, porque no tenía sentimientos hacía Allan, sin embargo...algo la hacía sentir un tanto insegura con eso. Empezaba a sentirse confundida, se quiso levantar pero entonces algo pasa y ella se queda congelada.
_ No te vayas. -le pide Allan apenas despierto y le acaricia la mejilla con una mano-
Ella se congela, jamás, en lo que llevaba viva...nadie le había dicho algo así y con tal dulzura.
¿Cómo era posible que aún cuando lo utilizó e hirió a su amiga podía tratarla con esa consideración?
_ -como si leyera sus pensamientos respondió- Yo no te odio Amuria, solo creo...que entiendo porque lo haces..pero ahora no quiero hablar. Ven duerme conmigo...
Ella se volvió a recostar sobre él y sintió como acariciaba su cabello con lentitud. Esa clase de cariño, era tan placentero de sentir, pero sus palabras la hacía sentir mejor por sobre todo. Posó su mano sobre el cuello de él y se permitió dejar de pensar para acurrucarse a su lado hasta quedar dormida. El dragón aprovechó aquella oportunidad y la abrazó con ambos brazos, ya no podía negarlo...él quería a Amuria.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Se despertó, eran las 5 de la tarde, jamás había dormido tanto. Con cuidado puso a su compañera a un lado, y la miró, lucía tan inocente cuando dormía...
Sentía algo cuando la veía, como si de alguna forma dejara su arrogancia de lado y pudiera ver lo que ocultaba era alguien que había sufrido mucho, eso lo podía saber por sus ojos. Cuando la veía, solo en sus ojos claros, sentía mucha tristeza y era eso lo que lo detenía cuando peleaban o inclusive en esa ocasión.
_ Si tan solo pudieras confiar en mí. -dijo por lo bajo y le sacó el pelo de la cara.-
Se levanta y comienza a buscar su ropa para vestirse, debería darse una ducha pero los baños estaba a un largo camino de los cuartos. Se vistió y antes de irse escuchó a Amuria quejarse, no creyó que fuera importante así que solo se retiró pero puso traba, no quería que alguien entrara y se la viera desnuda.
Pero quizás hubiese sido mejor que se quedara....
*Dream*
Amuria corría, corría y corría. Estaba buscando a alguien, pero todo estaba oscuro y su voz no se oía en ese lugar. Ve una imagen extraña, un recuerdo.
Ella y Daisuke jugando, pero de pronto él se iba y ella quedaba sin nadie y llorando. Era un reflejo de lo que sentía, entonces vio una silueta, una mujer. Sabía a la perfección quien era, pero se cubrió los ojos y comenzó a gritar, no quería soñar más...
*Dream*
Despertó sobre saltada, se había caído de la cama y gracias a ello logró salir de esa pesadilla. Miró el cuarto, Allan no estaba, que raro. Se levantó y solo se colocó su camisón. Tomó el celular y marcó un número.
_ ¿Aiperus? -dice al oír que atienden-
_ Amuria, dime...¿Has pensado cómo...-es interrumpido-
_ ¿Estás bien? ¿Cuándo vendrás? -pregunta con apuro y con voz alterada, no podía olvidar su sueño, no perdería a Aiperus.-
_ Si, todo bien, suenas alterada Amu. -le dijo sin mucha importancia- Mira estoy ocupado, ven tu, cuando quieras...pero piensa lo que te dije.-le corta súbitamente-
_-ella se congela ante su trato tan recio, tira el celular en la cama y exclama- ¡Baka!¡Baka!¡Baka!
A veces se sentía una idiota por preocuparse por él, estaba muy frío y resentido con ella por seguir siendo una han'gô, pero ella no cambiaría de opinión, no por ahora al menos. Se creía una ilusa al pensar que su hermano continuaba sintiendo cariño por ella, seguramente su corazón ya había perdido ese sentimiento. Ella se puso la mano en el pecho, no quería creerlo y solo lo ignoró...Se vistió con apuro e intentó salir de allí lo más rápido que pudiera. Sin darse cuenta al tomar la perilla, con la traba puesta y el envión que tenía terminó por chocarse contra la puerta.
Ya se había puesto de mal humor, y encima con un chichón en la frente. Se levantó sacó la traba y salió corriendo.
----------------------------------------------------------------------------------------------
El dragón ya se había bañado y estaba limpio, sonreía por eso, pero entonces escuchó un comentario que le borró aquella expresión del rostro.
_ ¿Viste lo que encontró Dante en el bosque? -dijo una joven pequeña con terror-
_ No, no, ¿Qué cosa? -preguntó su compañero sin mucho asombró-.
_ Dicen, que entre unos cien o quizás docientos animales muertos, no saben que pasó...dicen que hay un monstruo en el bosque...-siguieron cuchichiando, con caras de horror-.
_ Qué coraje el de Dante para ser el guardián nocturno aún después de las cosas raras que suceden allí dentro. -mencionó otro-.
Allan los escuchó con atención, sentía que eso tenía algo que ver con el intrigante humor que había tenido la diablesa al regresar al cuarto, pensó en hablar con el morocho. Dante se había alejado un poco de él, no tenía gratos pensamientos sobre su compañera y bueno era difícil. Igual no creería que no aceptaría su ayuda para vigilar el bosque. Una poco de ayuda nunca viene mal, se dirigió lentamente hacía el comedor...
------------------------------------------------------------------------------------------
Las noches pasaron, todo se tornó calmo en la residencia estudiantil. La diablesa solo estaba con Allan, lo que le daba cierta tranquilidad y estabilidad. Amuria y él no solo tenía sexo casi todas las noches, el dragón había comenzado a abrirse paso por su persona. Iniciado pequeñas charlas y con detalles un tanto infantiles, pero notó que ella no se negaba a esos tratos. Ambos empezaron a conocerse, de a poco inclusive Allan fue ganando la confianza de Amuria y viceversa. Llegaron a ser buenos amigos, pero solo faltaba decirlo.
Una tarde, la diablesa recibe una llamada, sale del cuarto y luego de unos minutos regresa con una expresión blanda. Entonces le comenta a su compañero desde el otro lado del cuarto.
_ Este fin de semana iré a ver a mi hermano. -casi podría decirse que se la escuchaba feliz-.
_ Ahh...-se queda pensando y acota- la habitación se sentirá un poco sola sin ti.
_ ¿Extrañas pelear conmigo? -dijo bromeando-.
_ Si, es que me he acostumbrado a tenerte cerca. -admite sonriendo y luego dice- Esta será la última noche que estaremos juntos, ya necesitaba un descanso. -ríe por lo bajo-.
_ Mmm sii....igual no te confíes, yo solo duermo contigo por conveniencia. Nada más. -uso un tono serio, aunque suave-.
_ Quizás...pero aunque solo sea eso, tu eres mi amiga y me gusta estar contigo. -la miró con sus ojos celestes- Te extrañaré Amuria. -cerró los ojos con satisfacción, quería escuchar que diría-.
_ Mmm...-bajó la mirada un tanto sorprendida por aquella confesión- Si, como digas, tu....-dudó un segundo pero continuó- también eres mi amigo..
Se quedaron recostados juntos, era de noche y no hubo ganas de hacer nada pervertido esa vez. En un momento cuando Amuria estaba profundamente dormida tomó la mano de él y la apretó con fuerza. Allan lo notó y también lo hizo mientras pensaba.
"Eres tan bella a veces..."
Totalmente embelesado por aquel dulce gesto. No quería que se fuera, pero seguro la pasaría mejor con su hermano...
O quizás no.
...
Sonreía de lado y en su ropa se sentía el olor a tierra, definitivamente no había estado en la mansión. Una chica hizo un leve comentario de su estado y entonces la diablesa se dirigió a ella. Esta puso una cara de miedo terrible, Amuria la sostuvo de una mano y exclamó.
_ Lástima que seas tan despreciable, ni siquiera una escoria como yo te desea...-la suelta y entonces sigue su camino como si nada-.
La joven apenas es liberada se desmaya de aquel rostro oscuro y lúgubre al cual se enfrentó, además de haber notado la sangre en sus manos, le dio miedo y simplemente se descompuso. Mientras esta era ayudada, la diablesa caminaba riendo por lo bajo, muchos decían que estaba loca y otros solo guardan silencio.
Llegó a su cuarto y abrió la puerta, estaba vacía, se dirigió al armario y comenzó a desvestirse de pronto un sonido detrás de ella, no se volteó siquiera, estaba cansada.
El dragón al verla tenía una expresión seria, ni el hecho de que estuviera sin remera, cerró la puerta con traba y entonces dijo:
_ Puede disimularlo, pero no lo podrás ocultar de mí. -le dice con su voz apagada-.
_ No se de que hablas. -dijo buscando remeras, mientras su mente estaba aún bloqueada por lo pasado-.
_ Lo sabes muy bien, al principio no lo pude sentir, pero anoche...-se acercó con ella preparando su aliento-
_ Que co....-siente un calor abrumarla en la espalda, se voltea desafiante y le dice con burla- Ese vientito no es nada comparado al infierno y créeme, he estado allí... -sostiene su brazo pero él era más fuerte y logra arrinconarla en la pared-
_ Mao. -dijo casi en un susurro- ¿Cómo pudiste? -ya su tono denotaba algo de decepción-
_ Vamos, la "lolita" lo pasó muy bien sino mal recuerdo. -dijo con soberbia, sus ojos estaba rojos oscuros, en su voz parecía otra persona.-
_ -él le aprieta el cuello con su brazo- Si, tan bien que casi muere asfixiada. -dijo con sarcasmo y levantando a Amuria bruscamente la tiró sobre su cama y se poso encima de ella-.
_ -río de forma escalofriante ante eso, podría teletransportarse y desaparecer cuando quisiera, pero ansiaba ver que hacía el dragón- Mmm...no me tientes Allan..
_ ¿Yo no soy el que está debajo? -en voz había cierta tensión, al igual que su mirada. Se acercó a su rostro y con algo de duda exclamó- Ella no soporta tanto maltrato, si quieres alimentarte de alguien, que sea yo.
_ Jajajjajajaja -sonaba desquiciada y sin pensar lo toma por el mentón y le plasma un beso en los labios- Kamikaze...-le dice mientras esperaba su respuesta-.
_ -sin poder resistirse, los encantos de ella lo tentaban con demasiada fuerza y sin más la besó apasionadamente. Se separó con algo de nervios y le susurró- No te contengas...
Ella envolvió sus brazos sobre su cuello y lo besaba sin compasión, el poder de una súcubo sin límites era algo en literal impresionante. Amuria se regocijaba al sentirlo, su esencia era tan distinta a la de los humanos que no pudo mucho más, hacía semanas que no tenía encuentros de ese tipo. Deslizó sus manos hacia el abdomen de él y en cuanto intentó...
_ -le toma la mano con fuerza- ¿Es necesario?
_ Recuerda que lo haces por Mao ¿Cierto? -le besa la mejilla mientras se sale de su agarre y le desabrocha el pantalón- ¿Lo dudas? ¿O acaso estas nervioso? -le dice desafiante ante aquella tranquilidad extraña-.
_ No, solo que hace tiempo no hago esto... -dice por lo bajo solo se deja llevar por lo caprichos, "aunque, no solo lo hago por Mao" pensó dentro de si-.
Ella siente que pese a sentirse nervioso él mismo comienza a tocarla de forma brusca por encima del brasier. Suspira un momento y luego sin vergüenza inserta su mano dentro de los pantalones de él y comienza a acariciarlo con lentitud. Allan nota que Amuria tenía experiencia, eso lo ponía tenso, solo se dejó llevar. Entonces la abrazó y le sacó el brasier en un suave desliz, y comenzó a besar y marcar suavemente la piel de su pecho. Amuria se sonrojó, el tacto tibio de él era muy delicado y ella no estaba acostumbrada a que le tuvieran consideración. Una razón fácil, para todos era un puta, así de simple.
Sus caricias se intensificaron, pronto perdió la pena del primer encuentro y poco a poco fueron fundiéndose en un abrazo que se prolongó más de lo que la diablesa pudo esperar.
(...)
Amuria yacía desnuda sobre el cuerpo de Allan, tenía su oído contra su pecho. Lo escuchaba respirar, era tan profunda su respiración, el latido de su corazón era fuerte y claro, en su rostro solo se contemplaba paz....por un momento se había perdido mientras lo miraba. Se sentía más calmaba, inclusive con algo de sueño, pese a que eran las 10 de la mañana.
La habitación estaba oscura, comenzó a pensar, que clase de locura acababa de hacer?
Mientras lo besaba pudo ver el cariño que le tenía a Mao, y eso la hacía sentir un fuego en el estómago, le molestaba. No podría decirse celosa, porque no tenía sentimientos hacía Allan, sin embargo...algo la hacía sentir un tanto insegura con eso. Empezaba a sentirse confundida, se quiso levantar pero entonces algo pasa y ella se queda congelada.
_ No te vayas. -le pide Allan apenas despierto y le acaricia la mejilla con una mano-
Ella se congela, jamás, en lo que llevaba viva...nadie le había dicho algo así y con tal dulzura.
¿Cómo era posible que aún cuando lo utilizó e hirió a su amiga podía tratarla con esa consideración?
_ -como si leyera sus pensamientos respondió- Yo no te odio Amuria, solo creo...que entiendo porque lo haces..pero ahora no quiero hablar. Ven duerme conmigo...
Ella se volvió a recostar sobre él y sintió como acariciaba su cabello con lentitud. Esa clase de cariño, era tan placentero de sentir, pero sus palabras la hacía sentir mejor por sobre todo. Posó su mano sobre el cuello de él y se permitió dejar de pensar para acurrucarse a su lado hasta quedar dormida. El dragón aprovechó aquella oportunidad y la abrazó con ambos brazos, ya no podía negarlo...él quería a Amuria.
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Se despertó, eran las 5 de la tarde, jamás había dormido tanto. Con cuidado puso a su compañera a un lado, y la miró, lucía tan inocente cuando dormía...
Sentía algo cuando la veía, como si de alguna forma dejara su arrogancia de lado y pudiera ver lo que ocultaba era alguien que había sufrido mucho, eso lo podía saber por sus ojos. Cuando la veía, solo en sus ojos claros, sentía mucha tristeza y era eso lo que lo detenía cuando peleaban o inclusive en esa ocasión.
_ Si tan solo pudieras confiar en mí. -dijo por lo bajo y le sacó el pelo de la cara.-
Se levanta y comienza a buscar su ropa para vestirse, debería darse una ducha pero los baños estaba a un largo camino de los cuartos. Se vistió y antes de irse escuchó a Amuria quejarse, no creyó que fuera importante así que solo se retiró pero puso traba, no quería que alguien entrara y se la viera desnuda.
Pero quizás hubiese sido mejor que se quedara....
*Dream*
Amuria corría, corría y corría. Estaba buscando a alguien, pero todo estaba oscuro y su voz no se oía en ese lugar. Ve una imagen extraña, un recuerdo.
Ella y Daisuke jugando, pero de pronto él se iba y ella quedaba sin nadie y llorando. Era un reflejo de lo que sentía, entonces vio una silueta, una mujer. Sabía a la perfección quien era, pero se cubrió los ojos y comenzó a gritar, no quería soñar más...
*Dream*
Despertó sobre saltada, se había caído de la cama y gracias a ello logró salir de esa pesadilla. Miró el cuarto, Allan no estaba, que raro. Se levantó y solo se colocó su camisón. Tomó el celular y marcó un número.
_ ¿Aiperus? -dice al oír que atienden-
_ Amuria, dime...¿Has pensado cómo...-es interrumpido-
_ ¿Estás bien? ¿Cuándo vendrás? -pregunta con apuro y con voz alterada, no podía olvidar su sueño, no perdería a Aiperus.-
_ Si, todo bien, suenas alterada Amu. -le dijo sin mucha importancia- Mira estoy ocupado, ven tu, cuando quieras...pero piensa lo que te dije.-le corta súbitamente-
_-ella se congela ante su trato tan recio, tira el celular en la cama y exclama- ¡Baka!¡Baka!¡Baka!
A veces se sentía una idiota por preocuparse por él, estaba muy frío y resentido con ella por seguir siendo una han'gô, pero ella no cambiaría de opinión, no por ahora al menos. Se creía una ilusa al pensar que su hermano continuaba sintiendo cariño por ella, seguramente su corazón ya había perdido ese sentimiento. Ella se puso la mano en el pecho, no quería creerlo y solo lo ignoró...Se vistió con apuro e intentó salir de allí lo más rápido que pudiera. Sin darse cuenta al tomar la perilla, con la traba puesta y el envión que tenía terminó por chocarse contra la puerta.
Ya se había puesto de mal humor, y encima con un chichón en la frente. Se levantó sacó la traba y salió corriendo.
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El dragón ya se había bañado y estaba limpio, sonreía por eso, pero entonces escuchó un comentario que le borró aquella expresión del rostro.
_ ¿Viste lo que encontró Dante en el bosque? -dijo una joven pequeña con terror-
_ No, no, ¿Qué cosa? -preguntó su compañero sin mucho asombró-.
_ Dicen, que entre unos cien o quizás docientos animales muertos, no saben que pasó...dicen que hay un monstruo en el bosque...-siguieron cuchichiando, con caras de horror-.
_ Qué coraje el de Dante para ser el guardián nocturno aún después de las cosas raras que suceden allí dentro. -mencionó otro-.
Allan los escuchó con atención, sentía que eso tenía algo que ver con el intrigante humor que había tenido la diablesa al regresar al cuarto, pensó en hablar con el morocho. Dante se había alejado un poco de él, no tenía gratos pensamientos sobre su compañera y bueno era difícil. Igual no creería que no aceptaría su ayuda para vigilar el bosque. Una poco de ayuda nunca viene mal, se dirigió lentamente hacía el comedor...
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Las noches pasaron, todo se tornó calmo en la residencia estudiantil. La diablesa solo estaba con Allan, lo que le daba cierta tranquilidad y estabilidad. Amuria y él no solo tenía sexo casi todas las noches, el dragón había comenzado a abrirse paso por su persona. Iniciado pequeñas charlas y con detalles un tanto infantiles, pero notó que ella no se negaba a esos tratos. Ambos empezaron a conocerse, de a poco inclusive Allan fue ganando la confianza de Amuria y viceversa. Llegaron a ser buenos amigos, pero solo faltaba decirlo.
Una tarde, la diablesa recibe una llamada, sale del cuarto y luego de unos minutos regresa con una expresión blanda. Entonces le comenta a su compañero desde el otro lado del cuarto.
_ Este fin de semana iré a ver a mi hermano. -casi podría decirse que se la escuchaba feliz-.
_ Ahh...-se queda pensando y acota- la habitación se sentirá un poco sola sin ti.
_ ¿Extrañas pelear conmigo? -dijo bromeando-.
_ Si, es que me he acostumbrado a tenerte cerca. -admite sonriendo y luego dice- Esta será la última noche que estaremos juntos, ya necesitaba un descanso. -ríe por lo bajo-.
_ Mmm sii....igual no te confíes, yo solo duermo contigo por conveniencia. Nada más. -uso un tono serio, aunque suave-.
_ Quizás...pero aunque solo sea eso, tu eres mi amiga y me gusta estar contigo. -la miró con sus ojos celestes- Te extrañaré Amuria. -cerró los ojos con satisfacción, quería escuchar que diría-.
_ Mmm...-bajó la mirada un tanto sorprendida por aquella confesión- Si, como digas, tu....-dudó un segundo pero continuó- también eres mi amigo..
Se quedaron recostados juntos, era de noche y no hubo ganas de hacer nada pervertido esa vez. En un momento cuando Amuria estaba profundamente dormida tomó la mano de él y la apretó con fuerza. Allan lo notó y también lo hizo mientras pensaba.
"Eres tan bella a veces..."
Totalmente embelesado por aquel dulce gesto. No quería que se fuera, pero seguro la pasaría mejor con su hermano...
O quizás no.
...
jueves, 31 de marzo de 2011
Capítulo Catorce: El Ojo de la Tempestad -1-
La diablesa suspiraba un tanto preocupada, hacía semanas que Azrael había desaparecido y su falta se hacía notar. Estaba fatigada, cansada y sin ánimos de hacer nada, era la falta de "comida" y ella lo sabía bien. Se levantó sin apuro alguno, estaba cabizbaja, sus piernas le fallaron un minutos pero entonces unos brazos la sostuvieron de la cintura.
_ Te tengo. -dijo su compañero de cuarto, y entonces siente como la hundía las uñas a más no poder en sus manos y no soporta, la suelta- ¡Hey! ¿¡Qué te pasa!?
_ No necesito tu ayuda, tan solo me tropecé, inútil. -le dice cortante al final, mientras al mirar sus manos nota lo pálida que estaba-.
_ No luces muy bien, hace días te veo un poco...- dice el preocupado e intenta acercarse pero un grito lo detiene-.
_ Lo que yo haga no te incumbe, solo.. ¡Déjame sola idiota! -lo mira con furia y sale por la puerta-
_ ¡Espera! ¡Amuria yo no..-sale detrás de ella pero ya estaba muy lejos- ... "Quiero ayudarte" -pensó con tristeza un momento-
La diablesa se ocultó en la biblioteca, al ser tan grande no tendría problemas en poder estar sola un momento. Se sentía mareada, la abstinencia le estaba afectando y debía solucionarlo.
En medio de sus pensamientos, escucha unos pasos cerca de ella, una joven de anteojos, parecía pequeña. La diablesa cambia su expresión y comienza a prepararse para atraerla, no tenía mucha fuerza, pero como era pequeña no le costaría demasiado.
_ ¡Niña! ¿Podrías ayudarme? -dice con inocencia mientras se alzaba la mano- No me siento muy bien. -fingió un malestar de estómago-
_ ¡Claro! ¡Ya voy! -dijo la joven con una voz chillante mientras sus coletas se movían con torpeza. Se acercó y la ayudó a levantarte, que perfume más extraño pensó al sentirla cerca.- ¿Quieres qué te lleve a la enfermería?
_ No, no, solo....si no es molestia...-su actuación era sorprendente- ¿Podrías acompañarme a mi habitación?
_ Si, no hay problemas...aunque llegaré tarde a clase, pero no importa. -dice con un poco de duda y entonces la sostiene con un brazo-.
_ Gracias eres muy amable. -le sonríe con amabilidad- ¿Eres nueva? No, te he visto por aquí. -comienzan a caminar entre los libreros-.
_ Sip, me inscribí a 2º año ayer, soy Mao por cierto. -dice denotando que aún era una niña inocente en su forma de ser.-
_ Ya veo, bienvenida entonces, soy Amuria.-le responde, era japonesa, quizás podría ser un ventaja-.
_ ¿También eres de japón? -le asiente con la cabeza- ¡Qué bien! No creí que hubiera otra nipona en la escuela. Me costó mucho aprender inglés, pero bueno, algo se me entiende no? -pregunta mientras abre la puerta de la biblioteca para salir-.
_ Si, un tanto rápido pero bien, si quieres podría asesorarte. -le ofrece sonriendo ya menos amable, no tardaría en surtir efecto-.
_ Me encantaría. -entonces su sonrisa se desvanece, una sensación desconocida la invadió, sentía un calor muy profundo en su interior y al ver a Amuria se hacía cada vez más fuerte.- ¿No sientes calor? -pregunta con ingenuidad ante esa sensación desconocida-.
_ No, pero no te culparía, estas un tanto abrigada. -le dice casi sin que se notara aquel tono de perversión común en ella. Se detiene un momento y la pequeña se saca la campera.- Tienes cuerpo de lolita, eres linda. -le dice sin recelo mientras la mira-.
_ -se sonroja por completo mientras siente que la toma por el brazo y la acerca a ella- ¿?
_ También eres muy dulce. -le lame la mejilla como una neko- mmm....sabes bien...
_ ¿Qué estás hacien...-queda a medio decir cuando al sentir las leves caricias de la diablesa en su rostro siente que había perdido todo control de sus acciones. Aún así su respiración se agitaba cada vez más.-
_ Hablas por demás, pero no me molesta. -sonríe mostrando su malicia- No es necesariamente para hablar para lo que te necesito.
La toma del rostro y aprisionándola contra una pared le plasma un beso apasionado sobre su suave piel, era alguien tan inocente y pura que no pudo resistirse por mucho. Amuria tomó de ella cuanto pudo y en cuanto se sintió satisfecha la soltó y esta calló al suelo agotada. La diablesa recobrada de energía caminó sin darle importancia, dejándola sola.
La muchacha se sostenía el pecho con fuerza, le costaba respirar, pero aún así si le preguntaran estaba confundida...como si no pudiera recordar que la había puesto así...
-------------------------------------------------------------------------------
Un chico alto vagaba por los pasillos cuando algo le llama la atención, una niña estaba sentada en el suelo y no parecía estar bien. Se acerca y se baja a su altura.
_ Niña, ¿Estás bien? -le pregunta con inseguridad-.
_ Si....solo....necesito...mi inhalador....está en mi mochila...podrías? -le señala el bolso al otro extremo del pasillo-
_ -se sorprende de su tranquilidad y va rápido por el coso se lo coloca y aplica. Entonces la joven vuelve a respirar con normalidad- ¿Qué te pasó? -pregunta preocupado-.
_ No estoy muy segura. -dice mientras toma el inhalador y lo sostiene mientras se calma- Seguro me dio un ataque y no pude sostenerme, suele pasar, no me di cuenta de tener el paf cerca....solo eso...-dijo un tanto dudosa pero sin otra explicación que dar-.
_ Mmm...-se quedó pensando, porque si fuese así el bolso que hacía del otro lado. Igual prefirió ignorarlo y solo ocuparse de ella- Ven, te llevaré a la enfermería.
_ Creo que sería lo mejor, no recuerdo bien cuando me pasó, quizás una revisión no me vendría mal. Vaya forma de empezar mi primer día, faltando a clase. -suspira cansada pero con un poco de vergüenza en su voz- Lamento la molestia, ya creo que puedo levantarme. -dijo y se levantó con cuidado para comenzar a caminar-
_ Igual te acompañaré. -le dijo y la sostuvo de la cintura, ella se estremeció por el contacto- Lo siento, si te pone nerviosa solo me quedaré a tu lado...-sonríe con nerviosismo-
_ No, esta bien, solo soy tonta así...-dice un tanto para calmarlo- Soy Mao y tu...
Y así continuaron hablando, la pequeña le caía bien al dragón, parecía ser muy dulce y buena para las niñas que había conocido hasta ahora. No le costó mucho volverse su amigo, solo por el problema de que le costaba pronunciar su nombre, por lo que terminó apodándolo A-chan, su dulce voz era un tanto enternecedora con el chico de dura apariencia.
Pero pese a que siempre estaba atento, no pudo percatarse de aquella esencia tan particular que la rodeaba, un aroma solo perteneciente a una sola persona.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Amuria se siguió aprovechando de la joven, aún sabiendo por sus charlas nocturnas con Allan sobre su problema, era...como decían muchos... demasiado "violable" y el instinto le ganó a la súcubo.
Todo empeoró cuando descubrió cual era su habitación, una noche después de creer que el dragón se había dormido, se escabulló del cuarto y comenzó a dirigirse hacía su víctima, su nuevo juguete.
Las sombras de la noche eran sus compañeras. Despistó a todos los vigilantes y por fin llegó a su destino. Entonces interrumpiendo los sueños de la pequeña esta se despertó asustada y en cuanto vio a la chica en su cuarto se aterró por completo. Le empezó a dar una ataque, cuando Amuria toma el inhalador del mueble y la ayuda, pero en cuanto se recobra esta le dice:
_ Vine a jugar, mi lolita. -sonríe perversa y comienza a besarla con brusquedad, tanta que Mao emite un quejido de dolor pero es ignorada por completo-.
_ Basta....por fa...-llegó a decir, pero no podía resistirse, ella no era tan fuerte como su atacante-.
_ Ya, te gustará. -le dice lasciva y le muerde el cuello mientras la escucha suspirar hasta sonrojarse a no dar más.- Lo se, solo déjate llevar.
La diablesa estaba cegada, por momentos pensaba en que su gusto era distinto, de un acosador sexópata a una pequeña inocente, había una gran diferencia. Entonces sintió como se estremecía en sus caricias, deslizó sus manos bajó el piyama de ella y al sentir su tibia piel entre sus dedos escuchó por primera vez como gemía por lo bajo, ya bastante agitada nuevamente. Amuria la miró de frente y volvió a usar el inhalador, luego lo dejó y mientras sus manos jugaban debajo de su playera la besaba con intensidad, estaba bajo su voluntad y eso era peligroso. Sin embargo, en un momento intentó ir más allá, deslizó una de sus manos en su pierna pero algo la detuvo..
_ Detente...ya no...-la miró, estaba llorando. En el pecho de la súcubo un recuerdo muy doloroso se hace presente y se levanta de golpe-
No podía creer lo que había hecho, para un demonio sería común, pero sentía que había pasado la línea. Entonces la contuvo en sus brazos, solo eso, y luego la besó para que olvidara todo...
Mao sintió como si sus labios ardieran, sintió como si su mente se pusiera en blanco y luego cerró los ojos súbitamente. La diablesa la dejó recostada y luego de observarla una gran presión apareció en su pecho, pronto volverían aquellos recuerdos y no deseaba estar ahí cuando ocurriera. Se evapora en el aire...
----------------------------------------------------------------------------------------------
Mao se levanta, se sentía terrible, tenía fiebre de seguro y su cuerpo a penas se podía sostener solo. Se levanta y busca su inhalador, estaba vacío, que suerte la suya. Como puede levanta sus recetas y medicamentos y sale para dirigirse a la biblioteca.
Los pasillos en medio de la noche le daban miedo, además de estar muy mareada, entonces alguien la abraza por detrás...ella apenas se sostiene y se deja caer..
_ ¿Mao? -dijo sorprendido al sentir como se dejaba caer, él la había querido asustar, pero al sentir su alborotada respiración se asustó y la volteó mientras sentía que se aferraba con esfuerzo a él-
_ ¿Allan? -llegó a decir mientras la presión en su pecho aumentaba-
_ -al escucharla y sin dudarlo la levantó en sus brazos y corrió a la enfermería- Tranquila, yo te ayudaré.
La pequeña solo se sostuvo de su cuello, él iba lo más rápido que podía, estaban algo lejos. Al llegar casi tira la puerta abajo, estaba vacía, claro a esa hora la enfermera ya se había marchado. Dejó a Mao sobre la camilla y comenzó a buscar lo que fuera, cuando en realidad no tenía idea de lo que hacía. La joven ve lo que hace y con esfuerzo busca en sus cosa un papel, entonces lo llama débilmente.
_ Búsca..esto... -estiró la mano mientras sentía que se desmayaría en cualquiera momento, cerró los ojos y con la otra mano se tomaba del pecho-
El dragón lo tomó y entendió, se apresuró a buscar en los cajones y repisas, no sabía si ella podría soportar mucho más. Entonces lo encontró y sacando el inhalador de su mano lo cambió con rapidez y colocándole la mano en el cuello puso el aparato en su boca y lo apretó para que tomara el medicamento.
En cuanto sintió que su pecho se abrió abruptamente tosió un poco por el impacto, se sostuvo de Allan y de forma lenta se fue relajando. Una vez más tranquila, se acostó en la camilla y cerró los ojos, esta cansada, la fiebre la hacía sentir adormecida. Él lo notó y buscando un poco de agua fría comenzó a poner trapos fríos sobre su frente. De verdad se había pegado un buen susto, pero ahora que tenía la situación más controlada, la duda de porqué estaba así apareció en su mente.
Entonces pone su mano sobre el pecho de ella, su respiración estaba mejor, sonríe apenas. Había algo más..¿Marcas?
Enciende la luz de una lámpara, y entonces la observa con más atención. Tenía un costado del labio rasgado, y unos moretones en el pecho. Los rozó apenas con sus dedos, no eran marcas, eran mordidas, retiró su mano horrorizado. Olió la yema de sus dedos, ese aroma, él lo conocía.
Abrió sus ojos con sorpresa al darse cuenta y maldijo por lo bajo, no podía dejarlo pasar esta vez. Pasó unas horas atendiendo a Mao y en cuanto su fiebre bajó la tomó nuevamente en brazos y la llevó a su habitación.
La dejó bien abrigada en las sábanas y le besó la frente.
_ Espero no recuerdes nada, tú no mereces que te traten así, pero no te preocupes....yo arreglaré esto y nunca más te hará daño.
Abandonó el cuarto, y cerró la puerta con cuidado. Ahora sus pasos eran llenos de enojo y su destino era claro: Amuria.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
La diablesa estaba en el cementerio, entre las tumbas parecía esconder sus dudas. Era una vergüenza como demonio, inclusive como humana, no era nada en ninguna de las dos razas que formaban su cuerpo. El mal decía "eres patética y débil" , el bien respondía "fue despreciable pero se detuvo, eso es bueno...no?".
_ Ahhhh...-se decía mientras golpeaba el tronco de una árbol- Esto no es así...
Se quedó un buen rato así, porque, porque, ¿Por qué?.
Estaba mejor, siempre se había aprovechado de los demás para vivir, debía hacerlo. Aunque con el pasar del tiempo todo se complicaba, ya no era un han'gô, ahora sus instintos estaba divididos. Fue advertida, sabía que eso pasaría, pero aún no estaba lista para hacer una decisión. Si dejaba pasar más tiempo sería más difícil....aunque....todo era confusión en su mente.
Se quedó con la frente pegada contra el árbol y se sostuvo con mano hundiendo sus uñas en la madera. De lo más profundo de su ser salió lo único que sabía.
_ No quiero estar sola. -sus labios temblaron al terminar la frase-
Entonces sintió una cálida brisa abrazarla, inclusive podría decirse que fue reconfortante, como si alguien estuviera con ella. Qué locura pensó, y luego en el crujir de las hojas y la niebla un leve susurró se asomó en su oído.
_ Tú nunca estas sola, yo estoy aquí Etsuko. -la voz era familiar-.
_ Okasan...-dijo abriendo los ojos con miedo, se volteó, pero no había nada. Bajó la cabeza y se golpeó con la mano- Que idiota soy...
Se arrodilló en el piso sin medirse, solo quería acabar con aquellas sensaciones molestas. Fue envolviendo su interior con aquel lado demoníaco que tanto le costaba controlar, sus ojos se tornaron rojos y con una sonrisa perturbadora se levantó.
Poco a poco se adentró en el bosque, y entonces, chillidos de animales se comenzaron a escuchar, era algo aterrador que se ocultaba en la oscuridad. Un demonio.
CONTINUARÁ
_ Te tengo. -dijo su compañero de cuarto, y entonces siente como la hundía las uñas a más no poder en sus manos y no soporta, la suelta- ¡Hey! ¿¡Qué te pasa!?
_ No necesito tu ayuda, tan solo me tropecé, inútil. -le dice cortante al final, mientras al mirar sus manos nota lo pálida que estaba-.
_ No luces muy bien, hace días te veo un poco...- dice el preocupado e intenta acercarse pero un grito lo detiene-.
_ Lo que yo haga no te incumbe, solo.. ¡Déjame sola idiota! -lo mira con furia y sale por la puerta-
_ ¡Espera! ¡Amuria yo no..-sale detrás de ella pero ya estaba muy lejos- ... "Quiero ayudarte" -pensó con tristeza un momento-
La diablesa se ocultó en la biblioteca, al ser tan grande no tendría problemas en poder estar sola un momento. Se sentía mareada, la abstinencia le estaba afectando y debía solucionarlo.
En medio de sus pensamientos, escucha unos pasos cerca de ella, una joven de anteojos, parecía pequeña. La diablesa cambia su expresión y comienza a prepararse para atraerla, no tenía mucha fuerza, pero como era pequeña no le costaría demasiado.
_ ¡Niña! ¿Podrías ayudarme? -dice con inocencia mientras se alzaba la mano- No me siento muy bien. -fingió un malestar de estómago-
_ ¡Claro! ¡Ya voy! -dijo la joven con una voz chillante mientras sus coletas se movían con torpeza. Se acercó y la ayudó a levantarte, que perfume más extraño pensó al sentirla cerca.- ¿Quieres qué te lleve a la enfermería?
_ No, no, solo....si no es molestia...-su actuación era sorprendente- ¿Podrías acompañarme a mi habitación?
_ Si, no hay problemas...aunque llegaré tarde a clase, pero no importa. -dice con un poco de duda y entonces la sostiene con un brazo-.
_ Gracias eres muy amable. -le sonríe con amabilidad- ¿Eres nueva? No, te he visto por aquí. -comienzan a caminar entre los libreros-.
_ Sip, me inscribí a 2º año ayer, soy Mao por cierto. -dice denotando que aún era una niña inocente en su forma de ser.-
_ Ya veo, bienvenida entonces, soy Amuria.-le responde, era japonesa, quizás podría ser un ventaja-.
_ ¿También eres de japón? -le asiente con la cabeza- ¡Qué bien! No creí que hubiera otra nipona en la escuela. Me costó mucho aprender inglés, pero bueno, algo se me entiende no? -pregunta mientras abre la puerta de la biblioteca para salir-.
_ Si, un tanto rápido pero bien, si quieres podría asesorarte. -le ofrece sonriendo ya menos amable, no tardaría en surtir efecto-.
_ Me encantaría. -entonces su sonrisa se desvanece, una sensación desconocida la invadió, sentía un calor muy profundo en su interior y al ver a Amuria se hacía cada vez más fuerte.- ¿No sientes calor? -pregunta con ingenuidad ante esa sensación desconocida-.
_ No, pero no te culparía, estas un tanto abrigada. -le dice casi sin que se notara aquel tono de perversión común en ella. Se detiene un momento y la pequeña se saca la campera.- Tienes cuerpo de lolita, eres linda. -le dice sin recelo mientras la mira-.
_ -se sonroja por completo mientras siente que la toma por el brazo y la acerca a ella- ¿?
_ También eres muy dulce. -le lame la mejilla como una neko- mmm....sabes bien...
_ ¿Qué estás hacien...-queda a medio decir cuando al sentir las leves caricias de la diablesa en su rostro siente que había perdido todo control de sus acciones. Aún así su respiración se agitaba cada vez más.-
_ Hablas por demás, pero no me molesta. -sonríe mostrando su malicia- No es necesariamente para hablar para lo que te necesito.
La toma del rostro y aprisionándola contra una pared le plasma un beso apasionado sobre su suave piel, era alguien tan inocente y pura que no pudo resistirse por mucho. Amuria tomó de ella cuanto pudo y en cuanto se sintió satisfecha la soltó y esta calló al suelo agotada. La diablesa recobrada de energía caminó sin darle importancia, dejándola sola.
La muchacha se sostenía el pecho con fuerza, le costaba respirar, pero aún así si le preguntaran estaba confundida...como si no pudiera recordar que la había puesto así...
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Un chico alto vagaba por los pasillos cuando algo le llama la atención, una niña estaba sentada en el suelo y no parecía estar bien. Se acerca y se baja a su altura.
_ Niña, ¿Estás bien? -le pregunta con inseguridad-.
_ Si....solo....necesito...mi inhalador....está en mi mochila...podrías? -le señala el bolso al otro extremo del pasillo-
_ -se sorprende de su tranquilidad y va rápido por el coso se lo coloca y aplica. Entonces la joven vuelve a respirar con normalidad- ¿Qué te pasó? -pregunta preocupado-.
_ No estoy muy segura. -dice mientras toma el inhalador y lo sostiene mientras se calma- Seguro me dio un ataque y no pude sostenerme, suele pasar, no me di cuenta de tener el paf cerca....solo eso...-dijo un tanto dudosa pero sin otra explicación que dar-.
_ Mmm...-se quedó pensando, porque si fuese así el bolso que hacía del otro lado. Igual prefirió ignorarlo y solo ocuparse de ella- Ven, te llevaré a la enfermería.
_ Creo que sería lo mejor, no recuerdo bien cuando me pasó, quizás una revisión no me vendría mal. Vaya forma de empezar mi primer día, faltando a clase. -suspira cansada pero con un poco de vergüenza en su voz- Lamento la molestia, ya creo que puedo levantarme. -dijo y se levantó con cuidado para comenzar a caminar-
_ Igual te acompañaré. -le dijo y la sostuvo de la cintura, ella se estremeció por el contacto- Lo siento, si te pone nerviosa solo me quedaré a tu lado...-sonríe con nerviosismo-
_ No, esta bien, solo soy tonta así...-dice un tanto para calmarlo- Soy Mao y tu...
Y así continuaron hablando, la pequeña le caía bien al dragón, parecía ser muy dulce y buena para las niñas que había conocido hasta ahora. No le costó mucho volverse su amigo, solo por el problema de que le costaba pronunciar su nombre, por lo que terminó apodándolo A-chan, su dulce voz era un tanto enternecedora con el chico de dura apariencia.
Pero pese a que siempre estaba atento, no pudo percatarse de aquella esencia tan particular que la rodeaba, un aroma solo perteneciente a una sola persona.
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Amuria se siguió aprovechando de la joven, aún sabiendo por sus charlas nocturnas con Allan sobre su problema, era...como decían muchos... demasiado "violable" y el instinto le ganó a la súcubo.
Todo empeoró cuando descubrió cual era su habitación, una noche después de creer que el dragón se había dormido, se escabulló del cuarto y comenzó a dirigirse hacía su víctima, su nuevo juguete.
Las sombras de la noche eran sus compañeras. Despistó a todos los vigilantes y por fin llegó a su destino. Entonces interrumpiendo los sueños de la pequeña esta se despertó asustada y en cuanto vio a la chica en su cuarto se aterró por completo. Le empezó a dar una ataque, cuando Amuria toma el inhalador del mueble y la ayuda, pero en cuanto se recobra esta le dice:
_ Vine a jugar, mi lolita. -sonríe perversa y comienza a besarla con brusquedad, tanta que Mao emite un quejido de dolor pero es ignorada por completo-.
_ Basta....por fa...-llegó a decir, pero no podía resistirse, ella no era tan fuerte como su atacante-.
_ Ya, te gustará. -le dice lasciva y le muerde el cuello mientras la escucha suspirar hasta sonrojarse a no dar más.- Lo se, solo déjate llevar.
La diablesa estaba cegada, por momentos pensaba en que su gusto era distinto, de un acosador sexópata a una pequeña inocente, había una gran diferencia. Entonces sintió como se estremecía en sus caricias, deslizó sus manos bajó el piyama de ella y al sentir su tibia piel entre sus dedos escuchó por primera vez como gemía por lo bajo, ya bastante agitada nuevamente. Amuria la miró de frente y volvió a usar el inhalador, luego lo dejó y mientras sus manos jugaban debajo de su playera la besaba con intensidad, estaba bajo su voluntad y eso era peligroso. Sin embargo, en un momento intentó ir más allá, deslizó una de sus manos en su pierna pero algo la detuvo..
_ Detente...ya no...-la miró, estaba llorando. En el pecho de la súcubo un recuerdo muy doloroso se hace presente y se levanta de golpe-
No podía creer lo que había hecho, para un demonio sería común, pero sentía que había pasado la línea. Entonces la contuvo en sus brazos, solo eso, y luego la besó para que olvidara todo...
Mao sintió como si sus labios ardieran, sintió como si su mente se pusiera en blanco y luego cerró los ojos súbitamente. La diablesa la dejó recostada y luego de observarla una gran presión apareció en su pecho, pronto volverían aquellos recuerdos y no deseaba estar ahí cuando ocurriera. Se evapora en el aire...
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Mao se levanta, se sentía terrible, tenía fiebre de seguro y su cuerpo a penas se podía sostener solo. Se levanta y busca su inhalador, estaba vacío, que suerte la suya. Como puede levanta sus recetas y medicamentos y sale para dirigirse a la biblioteca.
Los pasillos en medio de la noche le daban miedo, además de estar muy mareada, entonces alguien la abraza por detrás...ella apenas se sostiene y se deja caer..
_ ¿Mao? -dijo sorprendido al sentir como se dejaba caer, él la había querido asustar, pero al sentir su alborotada respiración se asustó y la volteó mientras sentía que se aferraba con esfuerzo a él-
_ ¿Allan? -llegó a decir mientras la presión en su pecho aumentaba-
_ -al escucharla y sin dudarlo la levantó en sus brazos y corrió a la enfermería- Tranquila, yo te ayudaré.
La pequeña solo se sostuvo de su cuello, él iba lo más rápido que podía, estaban algo lejos. Al llegar casi tira la puerta abajo, estaba vacía, claro a esa hora la enfermera ya se había marchado. Dejó a Mao sobre la camilla y comenzó a buscar lo que fuera, cuando en realidad no tenía idea de lo que hacía. La joven ve lo que hace y con esfuerzo busca en sus cosa un papel, entonces lo llama débilmente.
_ Búsca..esto... -estiró la mano mientras sentía que se desmayaría en cualquiera momento, cerró los ojos y con la otra mano se tomaba del pecho-
El dragón lo tomó y entendió, se apresuró a buscar en los cajones y repisas, no sabía si ella podría soportar mucho más. Entonces lo encontró y sacando el inhalador de su mano lo cambió con rapidez y colocándole la mano en el cuello puso el aparato en su boca y lo apretó para que tomara el medicamento.
En cuanto sintió que su pecho se abrió abruptamente tosió un poco por el impacto, se sostuvo de Allan y de forma lenta se fue relajando. Una vez más tranquila, se acostó en la camilla y cerró los ojos, esta cansada, la fiebre la hacía sentir adormecida. Él lo notó y buscando un poco de agua fría comenzó a poner trapos fríos sobre su frente. De verdad se había pegado un buen susto, pero ahora que tenía la situación más controlada, la duda de porqué estaba así apareció en su mente.
Entonces pone su mano sobre el pecho de ella, su respiración estaba mejor, sonríe apenas. Había algo más..¿Marcas?
Enciende la luz de una lámpara, y entonces la observa con más atención. Tenía un costado del labio rasgado, y unos moretones en el pecho. Los rozó apenas con sus dedos, no eran marcas, eran mordidas, retiró su mano horrorizado. Olió la yema de sus dedos, ese aroma, él lo conocía.
Abrió sus ojos con sorpresa al darse cuenta y maldijo por lo bajo, no podía dejarlo pasar esta vez. Pasó unas horas atendiendo a Mao y en cuanto su fiebre bajó la tomó nuevamente en brazos y la llevó a su habitación.
La dejó bien abrigada en las sábanas y le besó la frente.
_ Espero no recuerdes nada, tú no mereces que te traten así, pero no te preocupes....yo arreglaré esto y nunca más te hará daño.
Abandonó el cuarto, y cerró la puerta con cuidado. Ahora sus pasos eran llenos de enojo y su destino era claro: Amuria.
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La diablesa estaba en el cementerio, entre las tumbas parecía esconder sus dudas. Era una vergüenza como demonio, inclusive como humana, no era nada en ninguna de las dos razas que formaban su cuerpo. El mal decía "eres patética y débil" , el bien respondía "fue despreciable pero se detuvo, eso es bueno...no?".
_ Ahhhh...-se decía mientras golpeaba el tronco de una árbol- Esto no es así...
Se quedó un buen rato así, porque, porque, ¿Por qué?.
Estaba mejor, siempre se había aprovechado de los demás para vivir, debía hacerlo. Aunque con el pasar del tiempo todo se complicaba, ya no era un han'gô, ahora sus instintos estaba divididos. Fue advertida, sabía que eso pasaría, pero aún no estaba lista para hacer una decisión. Si dejaba pasar más tiempo sería más difícil....aunque....todo era confusión en su mente.
Se quedó con la frente pegada contra el árbol y se sostuvo con mano hundiendo sus uñas en la madera. De lo más profundo de su ser salió lo único que sabía.
_ No quiero estar sola. -sus labios temblaron al terminar la frase-
Entonces sintió una cálida brisa abrazarla, inclusive podría decirse que fue reconfortante, como si alguien estuviera con ella. Qué locura pensó, y luego en el crujir de las hojas y la niebla un leve susurró se asomó en su oído.
_ Tú nunca estas sola, yo estoy aquí Etsuko. -la voz era familiar-.
_ Okasan...-dijo abriendo los ojos con miedo, se volteó, pero no había nada. Bajó la cabeza y se golpeó con la mano- Que idiota soy...
Se arrodilló en el piso sin medirse, solo quería acabar con aquellas sensaciones molestas. Fue envolviendo su interior con aquel lado demoníaco que tanto le costaba controlar, sus ojos se tornaron rojos y con una sonrisa perturbadora se levantó.
Poco a poco se adentró en el bosque, y entonces, chillidos de animales se comenzaron a escuchar, era algo aterrador que se ocultaba en la oscuridad. Un demonio.
CONTINUARÁ
viernes, 25 de marzo de 2011
Capítulo Trece: La Tormenta
Lluvia fría, constante. Viento fuerte, desgarrador.
Las tormentas de invierno duraban días, y todos tiene frío y sienten que deben estar juntos para estar más a gusto. En el comedor, todos se sentaban amontonados, los novios se ponían melosos, los amigos cargosos. El clima deprimía a muchos, inspiraba a los poetas y enfurecía a los deportistas, así que las reacciones eran varias...
Entonces en medio de todo el ruido y cosas, una persona mira a otra...
_ ¿Allan estás despierto? -le pregunta Dante golpeándole el hombro de forma amistosa- No has probado tu comida aún. -sonríe amable-
_ Emm si, solo estaba pensando. -desvía su mirada para que no lo notaran, mira su plato y prueba un poco- Esta buena....
_ Si también tu...
Intenta decir uno a su espalda pero Dante le golpea a forma de que no sea grosero. El dragón ni se dio cuenta, cuando comía hacía solo eso comía. En cambio su compañero lo miraba expectante, alzó un poco la vista y vio a la tan mencionada del lado opuesto, sola como siempre. No le parecía que Allan cayera como todos lo demás, no parecía esa clase de persona, sin embargo parecía que la hebi-onna era un tanto amable con él para que este la defendiera como la vez anterior.
_ Hey Al, estaba pensado si te gustaría cambiarte de habitación. Digo quizás es medio incómodo compartir cuarto con una chica y ...-entonces al ver la mirada asesina de él queda en silencio-.
_ Estoy bien, y aunque quisiera me han puesto obligatoriamente con ella. Orden del director. -deja de comer y lo observa serio, luego mira a Amuria a lo lejos- Ella es una buena persona, estoy seguro.
_ -suspira desganado- No te confíes es lo último que diré.
_ ¿Por qué la ven de esa forma? Que se haya acostado con media escuela no significa que sea...-siente la mirada de la diablesa en él-...alguien mala o insensible.
Amuria lo escucha, se levanta serie y con firmeza se dirige hacia ellos. Todos la miraban, sorprendidos de que fuese a desafiar o opinar, ya que era la más callada de las chicas. Se paró en frente de ambos y con una mirada vacía le dijo a Allan:
_ El que sea cortés no significa que no sea mala o insensible, en efecto, soy ambas cosas. -le sonríe perversa y se acerca a su amigo- Dante lo sabe perfectamente. -dice con voz de tumba y les da la espalda-.
El dragón se quedó sorprendido, pero más por lo de Dante, ¿Podría ser que sus "consejos" fueran por otro motivo fuera de advertirle sobre la diablesa? Se lo quedó pensando un rato, pero decidió no preguntar nada, debía hablar con ella primero. Ya con verla de esa forma podía notar como actuaba frente a los demás, haciéndose ver como alguien fría y controladora. Cosa que Allan no creía que fuera.
----------------------------------------------------------------------------------------
El dragón se encontraba arriba de un árbol, en medio del bosque, el clima amenazaba con lluvias pero él no quiso hacer caso, necesitaba un tiempo para estar solo. El cielo estaba gris e incierto, como sus pensamientos últimamente. No lograba sacarla de su mente, quizás por el reproche de sus compañeros o porque le gustaba hacerse ideas sobre las personas. Lo que con ella era un misterio porque nunca actuaba como se lo esperaba, tenía momentos tan abstraídos como momentos en que le parecía verla triste o carente de cariño. Era como le decía siempre "rara", con todo respeto.
Entonces, una gota cayó en la punta de su nariz, sintió un viento helado recorrerle los brazos descubiertos. Aún cuando hacía tiempo había comenzado el invierno, al tener una temperatura mayor, seguía usando su vieja gabardina negra, hecha especialmente para él. Pero sin motivo en particular, sintió frío, después de muchos años sintió frío.
Decidió volver a la mansión...
------------------------------------------------------------------------------------------------
Ella estaba leyendo un poco sobre mitología celta, cuando al ver unos símbolos de aire no puede evitar pensar en Allan. ¿Por qué insistía en qué era alguien que ya había dejado atrás? Suspira y se deja caer sobre la almohada, era diferente de los chicos que había conocido hasta entonces. Quizás porque nunca se junto con los "buenos", era extraño para ella, convivir con alguien así.
Le había contado que en su pequeña aldea era el único híbrido, pero aún así los dragones y humanos lo habían aceptado y ambas razas vivían en paz, juntos. Eso en parte le provocaba celos, nunca lo admitiría, pero le gustaría sentir eso de parte de alguna persona...abrió los ojos un tanto sorprendida....¿Podrías ser?... que....¿Allan la aceptara?
Estuvo a punto de sonreír cuando la puerta se abre súbitamente. Ella se levanta pero entonces la toma por la cintura y la tira en la cama.
_ ¡Azrael! -dice una vez que lo reconoce- ¡¿Qué demonios haces aquí?!
_ Solo vengo a jugar un rato, no te enojes...-dice juguetón y comienza a besarle el cuello-
_ Azra.....aah....ya..aquí no..-sintió escalofríos por las tenues caricias, entonces lo empuja y más seria le dice- ¡Aquí no!
_ Tranquila...-le sonríe perverso- Cinco minutos de acción, nada más...
_ Empiezo a pensar que tu eres el íncubo no yo. -dice a media y se levanta colocándose encima de él- Ya pero no hagas ruido.
Se levanta con rapidez y pone traba a la puerta. Vuelve hacía él y le desabrocha el pantalón con apuro y sin expresión alguna en su rostro. Él la toma por la cintura y la besa con pasión. Amuria solo quería terminar con el asunto, se separa y se queda sentada sobre él, sonríe lasciva y lo mira rebajándolo.
_ Jamás estarás a mi altura, así que como buen servidor que eres, compláceme en todos mis caprichos. -le encantaba jugar de esa forma con él-
_ Como desee, mi lady..-le dijo y dejó sus brazos de lado, sabía que era inútil dominarla, además tampoco quería hacerlo-.
_ Cállate, los juguetes no hablan. -dijo despiadada y entonces...
(De esta parte se encarga su imaginación.)
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
Eran las doce y media de la noche, un chico de tez blanca salía de un cuarto que no era el suyo. Sería un problema menos, pensaba la chica que había dejado dentro a medio vestir. Tomó un camisón y se lo puso sin apuro, miró por la ventana ese maldito vacío renacía al verse sola de nuevo. Pegó su mano al cristal y luego se apoyó levemente en él.
Suspiró cansada empañando la escasa visión que tenía del exterior. Era de noche, la lluvia no había tarado en toda la tarde, toda la tarde. Cierra los ojos y se deja llevar por la frescura del ambiente. ¿Qué clase de vida era aquella? Su mente se llenó de preguntas que no podía responder...
Entonces apenas abriendo los ojos ve algo extraño en la lejanía, un bulto entre los árboles, se movía. Enfoca un poco más la vista.
_-abre los ojos con sorpresa- ¿Allan?
Sin pensarlo toma una campera y sin zapatos ni nada sale por la ventana corriendo hacía aquel lejano punto. Llega a su lado y ve que estaba inconsciente, una rama a un costado le hace pensar que quizás se le había caído encima. Toma su cabeza entre sus manos, tenía una herida en la frente. Entonces él abre levemente sus ojos y le toma una de sus manos.
_ ¿Amuria? -sonríe-
_ Eres un tonto. -dice un tanto sorprendida y siente como la toma de la campera y le sonríe-.
_ Te vas a mojar, ve adentro. -dice tranquilo, y vuelve a cerrar los ojos.-
_ "Debió haber sido duro el golpe" -piensa por lo bajo y entonces lo sostiene mientras intenta teletransportarlos a ambos de regreso a la mansión-.
Una vez que lo logra, aparecen el en cuarto y ella con un poco de esfuerzo lo recuesta en una de las camas. Era más pesado de lo que parecía, aún así lo consiguió y lo miró por un momento. Recorrió cada facción de su rostro con su dedo índice, era muy lindo, aún cuando el pelo largo lo hacía verse un tanto afeminado...rió un poco por aquel pensamiento. Su piel estaba fría, lo que le parecía extraño. Tomó una frazada, tendría que desvestirlo pero...prefería no armar malentendidos. Lo tapó con ella y al verle la herida no pudo evitar poner una expresión de preocupación. Buscó un pañuelo, lo humedeció con un poco de lluvia y le limpió el rostro con paciencia. Se lo pasó levemente por la herida y sintió como la tomaba firme de la muñeca.
_ Debo limpiarte, sino podría infectarse, suéltame. -le dijo suave para no asustarlo, esa parte de Amuria no era muy común-.
_ Bueno, pero no seas tan ruda. -le dice un tanto dormido y la suelta-.
_ No lo seré. -dice tranquila y sigue con su trabajo-.
Ella continuaba mirándolo, no despegada sus ojos de él...la noche pasó más lento de lo habitual, y sin percatarse de ello, se había quedado dormida a su lado.
A la mañana siguiente, el dragón despierta con los primeros rayos del sol. Entonces siente un fuerte dolor en la cabeza, recuerda aquella rama que sin aviso le había caído encima...pero después de eso todo era bastante confuso. Entonces al mirar a su lado la ve a Amuria profundamente dormida a su lado. Se sorprende un poco, estaba en su cuarto, acobijado y sin ninguna idea de cómo había llegado allí.
Entonces la diablesa al sentir el movimiento de él, despierta apenas abriendo sus ojos, y asustada se mueve apenas y cae de costado al piso.
_ ¿Amuria estás bien? -dice preocupado Allan por aquello y se levanta para ayudarla a levantarla-
_ -ella apenas reacciona, le toma la mano y se levanta apenas, se frota la espalda adolorida- Si...solo que no creí que me había quedado dormida.
_ Mmm...- dice y se levanta para ayudarla- ¿Tu me trajiste aquí? -pregunta con ella frente de él y sin soltarla-
_ Yo..-no sabía que responder- solo tuve lástima de ti, no te creas otra cosa. -lo suelta con brusquedad- Ahora vístete o llegaremos tarde a clase.
Le da la espalda y se quita el camisón sin recelo alguno, mientras se viste nota que él no la miraba. Terminó y entonces se acercó a la puerta, cuando él le dice.
_ Gracias de todas formas. -sonríe de lado y se va al armario por ropa seca-.
Amuria sale sin responder nada, ella cambiaba de día, se mostraría fuerte e indiferente. El dragón lo sabía, pero le hecho de haberlo ayudado le daba aún más esperanza de que ella no era tan mala como le hacía creer. Una vez preparado salió del cuarto y una chico rubio de ojos grises se le acerca y lo mira con alegría.
_ Tú eres lo que esperaba. -dice con una voz clara como el agua- Sabrás qué hacer, suerte, Allan.
_ ¿Quién eres? -dice con mucha confusión por aquellas palabras-.
_ Soy Azrael, pero ya no tiene sentido que permanezca aquí, tu la podrás cuidar. -dice y sonríe con inocencia mientras se larga a correr hacía uno de las pasillos.
Allan lo sigue pero al doblar en una esquina el chico había desaparecido.
------------------------------------------------------------------------------------------------
A punto de entrar al aula, Amuria siente una leve brisa a su espalda. Se voltea y allí estaba, el ángel acosador.
_ Ahora que quieres. -dice con cansancio-.
_ Qué no pierdas esta segunda oportunidad. -le sonríe como nunca lo había hecho- Ya no te cuidaré, pero no te dejaré sola, Etsuko.-
Ella se queda petrificada al escucharlo decir su nombre, fue como si en ese momento no hubiese sido su voz...sino como si...Entonces cuando intenta decir algo, el joven la besa en la frente y desaparece en frente de sus ojos....
"Quizás él era un buen ángel, quizás protegía a los demás al jugar conmigo, quizás me protegía a mi misma. No lo sé, pero que Azrael fue un misterio, de eso estoy segura. En cuanto sentí su falta, comencé a buscar nuevamente a víctimas de una noche, al menos con él sabía que esperar, pero el hambre fue más fuerte y tuve que volver a las cazas nocturnas.
En parte fue algo que ya había hecho, pero...algo me ocurrió, ya no era como antes...porque fue entonces que comencé a querer estar con una sola persona. Y tenía mucho miedo como para aceptarlo, entonces caí...caí...y caí. "
Las tormentas de invierno duraban días, y todos tiene frío y sienten que deben estar juntos para estar más a gusto. En el comedor, todos se sentaban amontonados, los novios se ponían melosos, los amigos cargosos. El clima deprimía a muchos, inspiraba a los poetas y enfurecía a los deportistas, así que las reacciones eran varias...
Entonces en medio de todo el ruido y cosas, una persona mira a otra...
_ ¿Allan estás despierto? -le pregunta Dante golpeándole el hombro de forma amistosa- No has probado tu comida aún. -sonríe amable-
_ Emm si, solo estaba pensando. -desvía su mirada para que no lo notaran, mira su plato y prueba un poco- Esta buena....
_ Si también tu...
Intenta decir uno a su espalda pero Dante le golpea a forma de que no sea grosero. El dragón ni se dio cuenta, cuando comía hacía solo eso comía. En cambio su compañero lo miraba expectante, alzó un poco la vista y vio a la tan mencionada del lado opuesto, sola como siempre. No le parecía que Allan cayera como todos lo demás, no parecía esa clase de persona, sin embargo parecía que la hebi-onna era un tanto amable con él para que este la defendiera como la vez anterior.
_ Hey Al, estaba pensado si te gustaría cambiarte de habitación. Digo quizás es medio incómodo compartir cuarto con una chica y ...-entonces al ver la mirada asesina de él queda en silencio-.
_ Estoy bien, y aunque quisiera me han puesto obligatoriamente con ella. Orden del director. -deja de comer y lo observa serio, luego mira a Amuria a lo lejos- Ella es una buena persona, estoy seguro.
_ -suspira desganado- No te confíes es lo último que diré.
_ ¿Por qué la ven de esa forma? Que se haya acostado con media escuela no significa que sea...-siente la mirada de la diablesa en él-...alguien mala o insensible.
Amuria lo escucha, se levanta serie y con firmeza se dirige hacia ellos. Todos la miraban, sorprendidos de que fuese a desafiar o opinar, ya que era la más callada de las chicas. Se paró en frente de ambos y con una mirada vacía le dijo a Allan:
_ El que sea cortés no significa que no sea mala o insensible, en efecto, soy ambas cosas. -le sonríe perversa y se acerca a su amigo- Dante lo sabe perfectamente. -dice con voz de tumba y les da la espalda-.
El dragón se quedó sorprendido, pero más por lo de Dante, ¿Podría ser que sus "consejos" fueran por otro motivo fuera de advertirle sobre la diablesa? Se lo quedó pensando un rato, pero decidió no preguntar nada, debía hablar con ella primero. Ya con verla de esa forma podía notar como actuaba frente a los demás, haciéndose ver como alguien fría y controladora. Cosa que Allan no creía que fuera.
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El dragón se encontraba arriba de un árbol, en medio del bosque, el clima amenazaba con lluvias pero él no quiso hacer caso, necesitaba un tiempo para estar solo. El cielo estaba gris e incierto, como sus pensamientos últimamente. No lograba sacarla de su mente, quizás por el reproche de sus compañeros o porque le gustaba hacerse ideas sobre las personas. Lo que con ella era un misterio porque nunca actuaba como se lo esperaba, tenía momentos tan abstraídos como momentos en que le parecía verla triste o carente de cariño. Era como le decía siempre "rara", con todo respeto.
Entonces, una gota cayó en la punta de su nariz, sintió un viento helado recorrerle los brazos descubiertos. Aún cuando hacía tiempo había comenzado el invierno, al tener una temperatura mayor, seguía usando su vieja gabardina negra, hecha especialmente para él. Pero sin motivo en particular, sintió frío, después de muchos años sintió frío.
Decidió volver a la mansión...
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Ella estaba leyendo un poco sobre mitología celta, cuando al ver unos símbolos de aire no puede evitar pensar en Allan. ¿Por qué insistía en qué era alguien que ya había dejado atrás? Suspira y se deja caer sobre la almohada, era diferente de los chicos que había conocido hasta entonces. Quizás porque nunca se junto con los "buenos", era extraño para ella, convivir con alguien así.
Le había contado que en su pequeña aldea era el único híbrido, pero aún así los dragones y humanos lo habían aceptado y ambas razas vivían en paz, juntos. Eso en parte le provocaba celos, nunca lo admitiría, pero le gustaría sentir eso de parte de alguna persona...abrió los ojos un tanto sorprendida....¿Podrías ser?... que....¿Allan la aceptara?
Estuvo a punto de sonreír cuando la puerta se abre súbitamente. Ella se levanta pero entonces la toma por la cintura y la tira en la cama.
_ ¡Azrael! -dice una vez que lo reconoce- ¡¿Qué demonios haces aquí?!
_ Solo vengo a jugar un rato, no te enojes...-dice juguetón y comienza a besarle el cuello-
_ Azra.....aah....ya..aquí no..-sintió escalofríos por las tenues caricias, entonces lo empuja y más seria le dice- ¡Aquí no!
_ Tranquila...-le sonríe perverso- Cinco minutos de acción, nada más...
_ Empiezo a pensar que tu eres el íncubo no yo. -dice a media y se levanta colocándose encima de él- Ya pero no hagas ruido.
Se levanta con rapidez y pone traba a la puerta. Vuelve hacía él y le desabrocha el pantalón con apuro y sin expresión alguna en su rostro. Él la toma por la cintura y la besa con pasión. Amuria solo quería terminar con el asunto, se separa y se queda sentada sobre él, sonríe lasciva y lo mira rebajándolo.
_ Jamás estarás a mi altura, así que como buen servidor que eres, compláceme en todos mis caprichos. -le encantaba jugar de esa forma con él-
_ Como desee, mi lady..-le dijo y dejó sus brazos de lado, sabía que era inútil dominarla, además tampoco quería hacerlo-.
_ Cállate, los juguetes no hablan. -dijo despiadada y entonces...
(De esta parte se encarga su imaginación.)
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Eran las doce y media de la noche, un chico de tez blanca salía de un cuarto que no era el suyo. Sería un problema menos, pensaba la chica que había dejado dentro a medio vestir. Tomó un camisón y se lo puso sin apuro, miró por la ventana ese maldito vacío renacía al verse sola de nuevo. Pegó su mano al cristal y luego se apoyó levemente en él.
Suspiró cansada empañando la escasa visión que tenía del exterior. Era de noche, la lluvia no había tarado en toda la tarde, toda la tarde. Cierra los ojos y se deja llevar por la frescura del ambiente. ¿Qué clase de vida era aquella? Su mente se llenó de preguntas que no podía responder...
Entonces apenas abriendo los ojos ve algo extraño en la lejanía, un bulto entre los árboles, se movía. Enfoca un poco más la vista.
_-abre los ojos con sorpresa- ¿Allan?
Sin pensarlo toma una campera y sin zapatos ni nada sale por la ventana corriendo hacía aquel lejano punto. Llega a su lado y ve que estaba inconsciente, una rama a un costado le hace pensar que quizás se le había caído encima. Toma su cabeza entre sus manos, tenía una herida en la frente. Entonces él abre levemente sus ojos y le toma una de sus manos.
_ ¿Amuria? -sonríe-
_ Eres un tonto. -dice un tanto sorprendida y siente como la toma de la campera y le sonríe-.
_ Te vas a mojar, ve adentro. -dice tranquilo, y vuelve a cerrar los ojos.-
_ "Debió haber sido duro el golpe" -piensa por lo bajo y entonces lo sostiene mientras intenta teletransportarlos a ambos de regreso a la mansión-.
Una vez que lo logra, aparecen el en cuarto y ella con un poco de esfuerzo lo recuesta en una de las camas. Era más pesado de lo que parecía, aún así lo consiguió y lo miró por un momento. Recorrió cada facción de su rostro con su dedo índice, era muy lindo, aún cuando el pelo largo lo hacía verse un tanto afeminado...rió un poco por aquel pensamiento. Su piel estaba fría, lo que le parecía extraño. Tomó una frazada, tendría que desvestirlo pero...prefería no armar malentendidos. Lo tapó con ella y al verle la herida no pudo evitar poner una expresión de preocupación. Buscó un pañuelo, lo humedeció con un poco de lluvia y le limpió el rostro con paciencia. Se lo pasó levemente por la herida y sintió como la tomaba firme de la muñeca.
_ Debo limpiarte, sino podría infectarse, suéltame. -le dijo suave para no asustarlo, esa parte de Amuria no era muy común-.
_ Bueno, pero no seas tan ruda. -le dice un tanto dormido y la suelta-.
_ No lo seré. -dice tranquila y sigue con su trabajo-.
Ella continuaba mirándolo, no despegada sus ojos de él...la noche pasó más lento de lo habitual, y sin percatarse de ello, se había quedado dormida a su lado.
A la mañana siguiente, el dragón despierta con los primeros rayos del sol. Entonces siente un fuerte dolor en la cabeza, recuerda aquella rama que sin aviso le había caído encima...pero después de eso todo era bastante confuso. Entonces al mirar a su lado la ve a Amuria profundamente dormida a su lado. Se sorprende un poco, estaba en su cuarto, acobijado y sin ninguna idea de cómo había llegado allí.
Entonces la diablesa al sentir el movimiento de él, despierta apenas abriendo sus ojos, y asustada se mueve apenas y cae de costado al piso.
_ ¿Amuria estás bien? -dice preocupado Allan por aquello y se levanta para ayudarla a levantarla-
_ -ella apenas reacciona, le toma la mano y se levanta apenas, se frota la espalda adolorida- Si...solo que no creí que me había quedado dormida.
_ Mmm...- dice y se levanta para ayudarla- ¿Tu me trajiste aquí? -pregunta con ella frente de él y sin soltarla-
_ Yo..-no sabía que responder- solo tuve lástima de ti, no te creas otra cosa. -lo suelta con brusquedad- Ahora vístete o llegaremos tarde a clase.
Le da la espalda y se quita el camisón sin recelo alguno, mientras se viste nota que él no la miraba. Terminó y entonces se acercó a la puerta, cuando él le dice.
_ Gracias de todas formas. -sonríe de lado y se va al armario por ropa seca-.
Amuria sale sin responder nada, ella cambiaba de día, se mostraría fuerte e indiferente. El dragón lo sabía, pero le hecho de haberlo ayudado le daba aún más esperanza de que ella no era tan mala como le hacía creer. Una vez preparado salió del cuarto y una chico rubio de ojos grises se le acerca y lo mira con alegría.
_ Tú eres lo que esperaba. -dice con una voz clara como el agua- Sabrás qué hacer, suerte, Allan.
_ ¿Quién eres? -dice con mucha confusión por aquellas palabras-.
_ Soy Azrael, pero ya no tiene sentido que permanezca aquí, tu la podrás cuidar. -dice y sonríe con inocencia mientras se larga a correr hacía uno de las pasillos.
Allan lo sigue pero al doblar en una esquina el chico había desaparecido.
------------------------------------------------------------------------------------------------
A punto de entrar al aula, Amuria siente una leve brisa a su espalda. Se voltea y allí estaba, el ángel acosador.
_ Ahora que quieres. -dice con cansancio-.
_ Qué no pierdas esta segunda oportunidad. -le sonríe como nunca lo había hecho- Ya no te cuidaré, pero no te dejaré sola, Etsuko.-
Ella se queda petrificada al escucharlo decir su nombre, fue como si en ese momento no hubiese sido su voz...sino como si...Entonces cuando intenta decir algo, el joven la besa en la frente y desaparece en frente de sus ojos....
"Quizás él era un buen ángel, quizás protegía a los demás al jugar conmigo, quizás me protegía a mi misma. No lo sé, pero que Azrael fue un misterio, de eso estoy segura. En cuanto sentí su falta, comencé a buscar nuevamente a víctimas de una noche, al menos con él sabía que esperar, pero el hambre fue más fuerte y tuve que volver a las cazas nocturnas.
En parte fue algo que ya había hecho, pero...algo me ocurrió, ya no era como antes...porque fue entonces que comencé a querer estar con una sola persona. Y tenía mucho miedo como para aceptarlo, entonces caí...caí...y caí. "
jueves, 17 de marzo de 2011
Capítulo Doce: Nubes Grises
En medio de la nada prácticamente, aquel instituto de grandes espacios verdes, lugares donde los solitarios podían refugiarse con seguridad. Pero ¿Qué sucedía cuando cuando aquellos rincones y miles de metros de espacio eran inaccesibles? Todos juntos en la gran y ruidosa mansión, sería solo cuestión de tiempo hasta que se iniciara una discusión o pelea.
Había alerta meteorológica, el lúgubre paisaje daba por realidad la advertencia, entonces por seguridad de los alumnos se les prohibió la salida al exterior con excepción de los jardines centrales. Entonces fue cuando notaron que eran muchos más de los que aparentaban, claro la mayoría pasaba el los bosques so a orillas del río cada cual con su grupo de amigos...ahora debían convivir todos juntos.
Los nerds para la bibliotecas, las populares al jardín, los artistas en el salón de arte y música, todos se había tratado de separar lo mejor posible. Pero como siempre hay lugares de conflicto...
En el salón principal, allí se encontraba Allan con un grupo de amigos, era ya bastante tiempo que había ingresado y como todo había hallado gente con la cual hablar sin tener problemas. Aunque no estaban solos, otro grupo, en el cual estaban los abusones de la otra vez también intentaban congeniar en el mismo ambiente. La humedad era pesada, el clima estaba frío y poco acogedor, las caras de incomodidad no tardaron en mostrarse. Entonces de pronto el otro grupo señala al dragón con cara de picardía, él no logra comprender aquello, al parecer había algo que sabían y él no.
Siguieron molestando, molestando, hasta que una amigo de Allan, Dante, fue y les preguntó de qué tanto se reían. Al volver la cara de sorpresa no sobrepasaba su incertidumbre. Se acercó al dragón y muy controlado le preguntó:
_ ¿Tienes idea de quién es tu compañera de cuarto? -lo mira serio-
_ -piensa un minuto, no, no entendía nada.- Sí, Amuria...Amuria Himemiya ¿Por qué preguntas?
_ Nada, solo que....-recapacita, al parecer su amigo no sabía cómo era vista su compañera- ¿Se te ha insinuado?
_ -abre los ojos sorprendido- No, claro que no. ¡¿Qué sucede con Amuria?! -no tenía mucha paciencia y le desesperaba que le ocultaran cosas-
_ -tarda un rato en contestar, y mirando a los demás supo que no obtendría apoyo- Es que ella es muy conocida en la escuela, más entre los chicos....porque ella ... es una "fácil". -esperaba que entendiera la indirecta-.
Se queda callado y no contesta, pero por alguna razón en el interior, sentía enojo o quizás confusión? No sabía muy bien que era, pero no le había gustado que la llamaran así, a fin de cuentas para él no era una persona tan mala como todos creían.
_ Ella es buena conmigo, es lo único que me importa de la gente, como sea conmigo. Los demás que digan lo que quieran. -dijo un buen tiempo después-.
Se retiró del lugar, muchas risas y comentarios se escuchaban a su espalda pero los ignoró por completo. Los pasillos estaban invadidos, no era de su agrado tampoco acostumbrado a la tranquilidad del lugar sin nadie a su alrededor. Pese a que tenía pensado ignorar las advertencias de tormenta e irse para el bosque, optó por hacer una pequeña parada primero.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
La diablesa había pasado la mayor parte del día en la biblioteca pero ya bastante aburrida como para continuar decidió dar un paseo por el gimnasio, le gustaba ver como las personas se maltrataban por horas solo por conseguir una apariencia física. En cuanto llegó vio a unos cuantos chicos por allí y allá...aunque al voltear a un costado se encontró con uno en especial.
_ Amu, tiempo que no venías a verme. -le dice con arrogancia-.
_ No vine a verte, solo estoy lo suficiente aburrida como para observar idiotas como tu. -sonríe sin gracia y regresa a su expresión seria-.
_ Vamos Amu, no seas mala conmigo. Yo se perfectamente que no eres tan así, aunque lo ocultes se que tienes corazón, por supuesto debajo de ese tentativo cuerpo.-la mira sin disimular- Quiero volver a disfrutarte. -su voz era tranquila-.
_ Sigue esperando imbécil, yo no tengo corazón, ya te lo he probado. -lo mira con furia haciéndolo callar-
Se da media vuelta y siente que la retiene del brazo. Ella se lo saca de encima con violencia dejándolo a un lado de la pared. Apenas gira la cabeza pero sin mirarlo.
_ Vuelve a tocarme y juro que te quiebro el brazo. -su voz era de ultratumba- Si tu "padre" supieras lo que estás haciendo seguro no serías tan egocéntrico.
Se retira del lugar, apretaba sus puños con fuerza, como la irritaba ese maldito. El que sea un ángel no le daba derecho de tratarla de esa forma, bien ella se confundió y por un descuido pudo ver su alma y su cuerpo, pero fue solo eso un descuido. El maldito la chantajeaba con astucia, pues había visto su debilidad y se parovechaba de ello, Amuria aún no comprendía como un "hijo de Dios" podía ser tan desagradable con otro ser. Ella pensaba que eran todos amor y paz, pero al parecer su lado demoníaco le hacía sacar el lado competitivo y defensivo del ángel.
En su caminar se notaba la furia que llevaba dentro, estaba a punto de estallar pero mejor sería que lo hiciera en su cuarto al menos allí no tendría problemas si rompía algo...
---------------------------------------------------------------------------------------------
El dragón un tanto cansado entra a la habitación despacio, entonces al ver lo que ocurría dentro se quedó con los ojos como platos de la sorpresa. su compañera estaba destrozando prácticamente todo a su paso, tiraba inclusive lo que ya estaba en el suelo. Se podía sentir un gran enojo en todos sus movimientos y murmuraba cosas, que pese a que estaban en otro idiota, estaba claro que eran insultos. Ella no se dio cuenta que Allan había entrado al cuarto, solo continuaba con su desahogo.
En un momento se aproxima a la cama de él y a punto de patear una caja debajo de su cama el dragón reacciona y la toma por la espalda encerrando sus brazos en los suyos.
_ ¡¡Sueltame!! -decía casi hecha fuego-
_ ¡Ya tranquilizate! ¡¿Qué te pasa?! -le contesto en tono alto para que lo escuchara-
_ ¡¡Su-el-ta-me!! -comenzó a patearlo, sus piernas estaban suspendidas porque al ser más alto que ella la había levantado del suelo-.
_-el soportó las patadas e intentó por la buenas acabar con aquel ataque que le había dado- ¡No te soltaré hasta que te calmes!
Ella siguió forcejeando y resistiéndose, entre el calor que emanaba Allan y el de ella era inevitable no sentirse sofocados. El dragón perdió la paciencia y transformando sus brazos la abrazó más junto a su pecho y con su voz más calma le preguntó:
_ Dime ¿Por qué estás así Amuria? -ya no soportaba los golpes-
_ ... -se detuvo por un momento- Solo dime...que él no tiene razón. -su voz parecía oscura-.
_ ¿Quién no tiene razón? -pensó por un instante que lo había logrado-
_ ¡¡Solo dime que NO tiene razón!! -le dice con la ira nuevamente corriendo por sus venas-.
_ -el dragón siente que su último gramo de paciencia se había agotado y también su fuerza- ¡¡¡DEJA DE GRITARME!!!
Ya no aguanta más y se tira, con Amuria en sus brazos en el colchón, la suelta y respirando profundo dice con la voz más suave que pudo:
_ Él no tiene razón, no la tiene. -siente el cuerpo de ella sobre el suyo, ya no se movía, pasó un tiempo..- ¿Amuria? ¿Estás bien?
_ -había reaccionado al escuchar el grito pero se quedó muda unos minutos- Gracias. - se da vuelta y mira al rostro del dragón, cuando de pronto algo la sorprende y es una sonrisa traviesa.-
_ Jajajjajajajjajaja -no para de reírse con calma, tanto lio para que le dijera eso?- Estas loca compañera.
_ Mmm quizás si. -le dice con la mirada baja y nota que estaba encima de él, su posición era comprometora- Creo que debería irme no?
_ Esta bien, yo no me moveré. -baja las manos tocando sus piernas- Das buenas patadas para ser una niña.- sonríe pícaro-
_ Y tu resistes mucho para ser un tonto. -le sonríe con malicia y se levanta pero siente como Allan la sostenía con un brazo de la cintura-
_ Quédate un rato, sería un peligro si te enloqueces de nuevo frente a los humanos. -le dice amable y por temor a que se incomodara la suelta. Él se queda recostado.- Vamos, por un segundo deja de ser la malhumorada de siempre.
_ -no pudo evitar reir un poco al oír ese comentario- Bien, como quieras. -se recuesta a su lado un rato-.
Allan se quedó sin decir nada y con los ojos cerrados, tenía mucho calor como para hacer algo y no sabía que decir. La hango lo miraba con detenimiento, tenía el pelo largo para un chico, sin embargo al verlo no daba ninguna primera impresión sobre su personalidad. En definitiva, él era un misterio.
Pasaron una minutos, entonces tras una recapacitación Amuria exclama con tranquilidad.
_ Es la primera vez en años que paso tanto tiempo acostada con un chico sin que hayamos tenido sexo. -para alguien como ella, ese era un momento un tanto raro, pero en parte agradable-.
_ -él abre un ojo y le sonríe ahogando la risa, sabía que era una súcubo pero no sabía que se lo tomara tan a lo ligero- Has estado con muchos chicos de este instituto ¿verdad? -le pregunta-.
_ Chicos y chicas. -lo mira de reojo- Supongo que preguntas porque ya te habrán advertido.
_ Si y no. - abre sus ojos y volteando apenas la cabeza la mira fijo- Solo quería saber sino eso significaba nada para ti, pero tu respuesta no es tan mala.
_ -ella se pierde un momento en sus ojos celestes, ¿Qué ya le había respondido? Se limita a asentar y se queda frente de él-
El dragón supo que no se equivocaba, ella no lo demostraría, pero para ser un demonio tenía un lado bastante tierno si la miraba detrás de esos ojos que parecían perforar la voluntad. Se puso a jugar con un mechón de su pelo, había notado que se lo había dejado crecer, pero no quería decírselo aún. Le sonrió de lado y cerró los ojos, un sueño desconocido le había bajado de repente.
Amuria se dejó hacer por la caricias, el día estaba fresco y su temperatura se normalizó en poco. De pronto al volver su vista a Allan lo vio dormido. Se extraño un poco, se levantó con cuidado y después de darle una última mirada decidió irse a divagar un rato.
Al caminar por los pasillos pensó un poco en lo ocurrido, nadie se atrevía a frenarla en esos ataques, nadie la había tratado con tanto cuidado en un buen tiempo....incluyendo a su hermano. Suspiró con la cabeza baja, sintió aquel vacío renacer de su interior. Alzó la vista y lo vio.
_ Azrael. -dijo en voz baja el nombre del ángel-.
_ Amuria. -la miró como con compasión- Ven, hablemos.
_ Tu no quieres hablar. -dijo con desánimo-
_ Y tu no vas a hacerlo...-la otorgó una última mirada furtiva-.
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La diablesa volvía a su habitación, su cuerpo se sentía mejor, pero no su interior. Vio al dragón, seguía en la misma posición en que lo había dejado. Se comenzó a desvestir y se puso un camisón que encontró por el piso. Se acostó y miró por la ventana, se había largado a llover, era lo mismo que sentía ella.
_ ¿Amuria? -dijo con confusión al despertarse-.
_ Mmm..-respondió, no tenía ganas de hablar-
_ ¿Ya es de noche? -miró con sorpresa que el sol ya se había ocultado-. ¿Qué haces despierta aún? -su tono era de curiosidad-.
_ No puedo dormir. -le dijo y cerró los ojos seria-
_-pensó un momento y le dijo- Quizás esto te ayude.
Buscó entre sus cosas, debajo de la cama en un estuche con un símbolo de dragón negro.
_ Este es mi objeto mas preciado, mi violín. -ella apenas lo miró de verdad lucía bastante viejo como para que le tenga tanto apego- Aprendí a tocarlo por aburrimiento, pero a veces me ayudaba a dormirme sin darme cuenta...
Comenzó a tocar una pieza suave y tranquila, solo para ella. Amuria lo escuchó sin emitir el más mínimos sonido, era tan hermosa aquella melodía. De pronto se sintió un poco más abstraída de sus problemas y preocupaciones, fue solo cuestión de unos minutos para que sin darse se quedara dormida.
Allan la miró.
_ Buenas noche Amuria. -sonrió y siguió tocando, la tormenta se aproximaba y sería bueno tener un ambiente más calmo para ambos-.
Había alerta meteorológica, el lúgubre paisaje daba por realidad la advertencia, entonces por seguridad de los alumnos se les prohibió la salida al exterior con excepción de los jardines centrales. Entonces fue cuando notaron que eran muchos más de los que aparentaban, claro la mayoría pasaba el los bosques so a orillas del río cada cual con su grupo de amigos...ahora debían convivir todos juntos.
Los nerds para la bibliotecas, las populares al jardín, los artistas en el salón de arte y música, todos se había tratado de separar lo mejor posible. Pero como siempre hay lugares de conflicto...
En el salón principal, allí se encontraba Allan con un grupo de amigos, era ya bastante tiempo que había ingresado y como todo había hallado gente con la cual hablar sin tener problemas. Aunque no estaban solos, otro grupo, en el cual estaban los abusones de la otra vez también intentaban congeniar en el mismo ambiente. La humedad era pesada, el clima estaba frío y poco acogedor, las caras de incomodidad no tardaron en mostrarse. Entonces de pronto el otro grupo señala al dragón con cara de picardía, él no logra comprender aquello, al parecer había algo que sabían y él no.
Siguieron molestando, molestando, hasta que una amigo de Allan, Dante, fue y les preguntó de qué tanto se reían. Al volver la cara de sorpresa no sobrepasaba su incertidumbre. Se acercó al dragón y muy controlado le preguntó:
_ ¿Tienes idea de quién es tu compañera de cuarto? -lo mira serio-
_ -piensa un minuto, no, no entendía nada.- Sí, Amuria...Amuria Himemiya ¿Por qué preguntas?
_ Nada, solo que....-recapacita, al parecer su amigo no sabía cómo era vista su compañera- ¿Se te ha insinuado?
_ -abre los ojos sorprendido- No, claro que no. ¡¿Qué sucede con Amuria?! -no tenía mucha paciencia y le desesperaba que le ocultaran cosas-
_ -tarda un rato en contestar, y mirando a los demás supo que no obtendría apoyo- Es que ella es muy conocida en la escuela, más entre los chicos....porque ella ... es una "fácil". -esperaba que entendiera la indirecta-.
Se queda callado y no contesta, pero por alguna razón en el interior, sentía enojo o quizás confusión? No sabía muy bien que era, pero no le había gustado que la llamaran así, a fin de cuentas para él no era una persona tan mala como todos creían.
_ Ella es buena conmigo, es lo único que me importa de la gente, como sea conmigo. Los demás que digan lo que quieran. -dijo un buen tiempo después-.
Se retiró del lugar, muchas risas y comentarios se escuchaban a su espalda pero los ignoró por completo. Los pasillos estaban invadidos, no era de su agrado tampoco acostumbrado a la tranquilidad del lugar sin nadie a su alrededor. Pese a que tenía pensado ignorar las advertencias de tormenta e irse para el bosque, optó por hacer una pequeña parada primero.
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La diablesa había pasado la mayor parte del día en la biblioteca pero ya bastante aburrida como para continuar decidió dar un paseo por el gimnasio, le gustaba ver como las personas se maltrataban por horas solo por conseguir una apariencia física. En cuanto llegó vio a unos cuantos chicos por allí y allá...aunque al voltear a un costado se encontró con uno en especial.
_ Amu, tiempo que no venías a verme. -le dice con arrogancia-.
_ No vine a verte, solo estoy lo suficiente aburrida como para observar idiotas como tu. -sonríe sin gracia y regresa a su expresión seria-.
_ Vamos Amu, no seas mala conmigo. Yo se perfectamente que no eres tan así, aunque lo ocultes se que tienes corazón, por supuesto debajo de ese tentativo cuerpo.-la mira sin disimular- Quiero volver a disfrutarte. -su voz era tranquila-.
_ Sigue esperando imbécil, yo no tengo corazón, ya te lo he probado. -lo mira con furia haciéndolo callar-
Se da media vuelta y siente que la retiene del brazo. Ella se lo saca de encima con violencia dejándolo a un lado de la pared. Apenas gira la cabeza pero sin mirarlo.
_ Vuelve a tocarme y juro que te quiebro el brazo. -su voz era de ultratumba- Si tu "padre" supieras lo que estás haciendo seguro no serías tan egocéntrico.
Se retira del lugar, apretaba sus puños con fuerza, como la irritaba ese maldito. El que sea un ángel no le daba derecho de tratarla de esa forma, bien ella se confundió y por un descuido pudo ver su alma y su cuerpo, pero fue solo eso un descuido. El maldito la chantajeaba con astucia, pues había visto su debilidad y se parovechaba de ello, Amuria aún no comprendía como un "hijo de Dios" podía ser tan desagradable con otro ser. Ella pensaba que eran todos amor y paz, pero al parecer su lado demoníaco le hacía sacar el lado competitivo y defensivo del ángel.
En su caminar se notaba la furia que llevaba dentro, estaba a punto de estallar pero mejor sería que lo hiciera en su cuarto al menos allí no tendría problemas si rompía algo...
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El dragón un tanto cansado entra a la habitación despacio, entonces al ver lo que ocurría dentro se quedó con los ojos como platos de la sorpresa. su compañera estaba destrozando prácticamente todo a su paso, tiraba inclusive lo que ya estaba en el suelo. Se podía sentir un gran enojo en todos sus movimientos y murmuraba cosas, que pese a que estaban en otro idiota, estaba claro que eran insultos. Ella no se dio cuenta que Allan había entrado al cuarto, solo continuaba con su desahogo.
En un momento se aproxima a la cama de él y a punto de patear una caja debajo de su cama el dragón reacciona y la toma por la espalda encerrando sus brazos en los suyos.
_ ¡¡Sueltame!! -decía casi hecha fuego-
_ ¡Ya tranquilizate! ¡¿Qué te pasa?! -le contesto en tono alto para que lo escuchara-
_ ¡¡Su-el-ta-me!! -comenzó a patearlo, sus piernas estaban suspendidas porque al ser más alto que ella la había levantado del suelo-.
_-el soportó las patadas e intentó por la buenas acabar con aquel ataque que le había dado- ¡No te soltaré hasta que te calmes!
Ella siguió forcejeando y resistiéndose, entre el calor que emanaba Allan y el de ella era inevitable no sentirse sofocados. El dragón perdió la paciencia y transformando sus brazos la abrazó más junto a su pecho y con su voz más calma le preguntó:
_ Dime ¿Por qué estás así Amuria? -ya no soportaba los golpes-
_ ... -se detuvo por un momento- Solo dime...que él no tiene razón. -su voz parecía oscura-.
_ ¿Quién no tiene razón? -pensó por un instante que lo había logrado-
_ ¡¡Solo dime que NO tiene razón!! -le dice con la ira nuevamente corriendo por sus venas-.
_ -el dragón siente que su último gramo de paciencia se había agotado y también su fuerza- ¡¡¡DEJA DE GRITARME!!!
Ya no aguanta más y se tira, con Amuria en sus brazos en el colchón, la suelta y respirando profundo dice con la voz más suave que pudo:
_ Él no tiene razón, no la tiene. -siente el cuerpo de ella sobre el suyo, ya no se movía, pasó un tiempo..- ¿Amuria? ¿Estás bien?
_ -había reaccionado al escuchar el grito pero se quedó muda unos minutos- Gracias. - se da vuelta y mira al rostro del dragón, cuando de pronto algo la sorprende y es una sonrisa traviesa.-
_ Jajajjajajajjajaja -no para de reírse con calma, tanto lio para que le dijera eso?- Estas loca compañera.
_ Mmm quizás si. -le dice con la mirada baja y nota que estaba encima de él, su posición era comprometora- Creo que debería irme no?
_ Esta bien, yo no me moveré. -baja las manos tocando sus piernas- Das buenas patadas para ser una niña.- sonríe pícaro-
_ Y tu resistes mucho para ser un tonto. -le sonríe con malicia y se levanta pero siente como Allan la sostenía con un brazo de la cintura-
_ Quédate un rato, sería un peligro si te enloqueces de nuevo frente a los humanos. -le dice amable y por temor a que se incomodara la suelta. Él se queda recostado.- Vamos, por un segundo deja de ser la malhumorada de siempre.
_ -no pudo evitar reir un poco al oír ese comentario- Bien, como quieras. -se recuesta a su lado un rato-.
Allan se quedó sin decir nada y con los ojos cerrados, tenía mucho calor como para hacer algo y no sabía que decir. La hango lo miraba con detenimiento, tenía el pelo largo para un chico, sin embargo al verlo no daba ninguna primera impresión sobre su personalidad. En definitiva, él era un misterio.
Pasaron una minutos, entonces tras una recapacitación Amuria exclama con tranquilidad.
_ Es la primera vez en años que paso tanto tiempo acostada con un chico sin que hayamos tenido sexo. -para alguien como ella, ese era un momento un tanto raro, pero en parte agradable-.
_ -él abre un ojo y le sonríe ahogando la risa, sabía que era una súcubo pero no sabía que se lo tomara tan a lo ligero- Has estado con muchos chicos de este instituto ¿verdad? -le pregunta-.
_ Chicos y chicas. -lo mira de reojo- Supongo que preguntas porque ya te habrán advertido.
_ Si y no. - abre sus ojos y volteando apenas la cabeza la mira fijo- Solo quería saber sino eso significaba nada para ti, pero tu respuesta no es tan mala.
_ -ella se pierde un momento en sus ojos celestes, ¿Qué ya le había respondido? Se limita a asentar y se queda frente de él-
El dragón supo que no se equivocaba, ella no lo demostraría, pero para ser un demonio tenía un lado bastante tierno si la miraba detrás de esos ojos que parecían perforar la voluntad. Se puso a jugar con un mechón de su pelo, había notado que se lo había dejado crecer, pero no quería decírselo aún. Le sonrió de lado y cerró los ojos, un sueño desconocido le había bajado de repente.
Amuria se dejó hacer por la caricias, el día estaba fresco y su temperatura se normalizó en poco. De pronto al volver su vista a Allan lo vio dormido. Se extraño un poco, se levantó con cuidado y después de darle una última mirada decidió irse a divagar un rato.
Al caminar por los pasillos pensó un poco en lo ocurrido, nadie se atrevía a frenarla en esos ataques, nadie la había tratado con tanto cuidado en un buen tiempo....incluyendo a su hermano. Suspiró con la cabeza baja, sintió aquel vacío renacer de su interior. Alzó la vista y lo vio.
_ Azrael. -dijo en voz baja el nombre del ángel-.
_ Amuria. -la miró como con compasión- Ven, hablemos.
_ Tu no quieres hablar. -dijo con desánimo-
_ Y tu no vas a hacerlo...-la otorgó una última mirada furtiva-.
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La diablesa volvía a su habitación, su cuerpo se sentía mejor, pero no su interior. Vio al dragón, seguía en la misma posición en que lo había dejado. Se comenzó a desvestir y se puso un camisón que encontró por el piso. Se acostó y miró por la ventana, se había largado a llover, era lo mismo que sentía ella.
_ ¿Amuria? -dijo con confusión al despertarse-.
_ Mmm..-respondió, no tenía ganas de hablar-
_ ¿Ya es de noche? -miró con sorpresa que el sol ya se había ocultado-. ¿Qué haces despierta aún? -su tono era de curiosidad-.
_ No puedo dormir. -le dijo y cerró los ojos seria-
_-pensó un momento y le dijo- Quizás esto te ayude.
Buscó entre sus cosas, debajo de la cama en un estuche con un símbolo de dragón negro.
_ Este es mi objeto mas preciado, mi violín. -ella apenas lo miró de verdad lucía bastante viejo como para que le tenga tanto apego- Aprendí a tocarlo por aburrimiento, pero a veces me ayudaba a dormirme sin darme cuenta...
Comenzó a tocar una pieza suave y tranquila, solo para ella. Amuria lo escuchó sin emitir el más mínimos sonido, era tan hermosa aquella melodía. De pronto se sintió un poco más abstraída de sus problemas y preocupaciones, fue solo cuestión de unos minutos para que sin darse se quedara dormida.
Allan la miró.
_ Buenas noche Amuria. -sonrió y siguió tocando, la tormenta se aproximaba y sería bueno tener un ambiente más calmo para ambos-.
viernes, 11 de marzo de 2011
Capítulo once:
La escuela no era nada de otro mundo, Amuria estaba muy adelantada en comparación a los demás pero aún así solo se hacía pasar por alguien regular. Ya se estaba aburriendo, inclusive pensó en que debía cambiar de escuela...hasta que un día...
" Amuria Himemiya, por favor, presentarse en la oficina del Director, gracias."
Dijo el altavoz del aula, algo curiosa la diablesa se levantó y fue hacia donde decían. En los pasillos recibía comentarios varios, de parte de los hombres incitaciones y de las chicas solo insultos o provocaciones. Ella solo los ignoraba con una mirada tan neutra que parecía un zombie.
Abrió la puerta sin consideración alguna y vio al viejo hombre dirigirle la misma mirada que cuando se metía en situaciones de "dudosas" con algún que otro estudiante. Pero en lugar de darle el sermón de la mañana le ofreció asiento y paciente calmó un poco su actitud.
Ella se sentó con desgana pero de repente sintió que le diría algo que seguro no le gustaría.
_ Srta. Himemiya, pese a que usted es una de nuestras alumnas más "complicadas" por así decirlo, también debemos admitir que es de las más tranquilas y dentro de todo la que tiene menos problemas sociales. -dijo serio- Así que necesito, no, le exijo que cumpla con esta tarea que tengo para usted.
_ Ya déjese de darle vueltas y dígame, ¿Qué quiere? -dijo fría y un tanto intrigada también-
_ Va a ingresar un nuevo estudiante que tiene cierto problema de adaptación. -hace una pequeña pausa- Ha sido transferido con antecedentes de violencia, se deja llevar mucho por las cosas que le dicen y no logra ignorar ese tipo de comentarios...entonces, hemos decidido que será tu nuevo compañero de cuarto. Eres la que tiene la actitud más flexible para alquilen así, y si pudiera aconsejarlo también podría servir para limpiar tu reputación...-énfasis en la última palabra-
_ Mmm ya veo...aún así, hay personas más tranquilas que yo...me parece que hay algo que usted no me está diciendo. -lo mira con desconfianza-
_ Lo único que tienes que saber es eso. -le responde muy seguro y entonces le clava la mirada- ¿Aceptas?
_ Ya lo decidieron ¿No? En todo caso, mi opinión no podrá cambiar eso...yo solo compartiré el cuarto, pero no hago milagros. -le dije con su voz neutra y se levantó para irse-.
_ Gracias Himemiya. -le dice el hombre viejo con satisfacción-.
_ Si como no...-dice sarcástica en voz baja-.
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Un joven pelirrojo entra a la escuela, era de noche y no hay nadie en los pasillos. Siguiendo vagas indicaciones busca su habitación. Llega al frente de la puerta, era la número 123, le pareció algo curioso pero se limito a lanzar un pequeño suspiro. Nuevamente tendría que acostumbrarse a una escuela de la cual era seguro no aguantaría más de un mes...Abrió la puerta con cuidado, no hay nadie, entonces cerró la puerta y notó un pentáculo rojo colgado en la parte de atrás. Bien la cosa se ponía cada vez más incómoda.
Dejó sus maletas a un lado y se sacó la ropa, se recostó en una de las camas e intentó conciliar el sueño. Cosa que hacía tiempo no hacía era descansar...
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La diablesa sale de uno de los cuartos privados, había estado con un chico demasiado fino para su gusto pero ante la necesidad no hay quien se queje. Estaba vestida a medias pero a esas horas nadie lo notaría.
Caminó por los pasillas, la tenue luz de la luna iluminaba sus pasos a través de los enormes ventanales. Extrañamente esa noche en particular le parecía que la luna tenía una vibra diferente. Una vez que llegó, abrió la puerta sin apuro y cerró la puerta despacio. Comenzó a desvestirse pero en cuanto iba a guardar su ropa en el armario vio a alguien durmiendo en la cama próxima a la suya. Se pone el camisón y se acerca un poco, entonces recuerda...
_ Debe ser el chico nuevo. -tenía una energía parecida, pero no igual a la de ella. Se acerca un poco y por lo bajo le dice- Bienvenido quien seas...-entonces algo la impulsa a rozarla la espalda con la mano, estaba caliente, demasiado.- quizás mañana me digas tu nombre.
Se dirigió a su cama y apenas se recostó mirándolo con curiosidad. El joven al sentir la mano de ella en su espalda se despertó, pero no se movió, entonces al escuchar su voz tuvo un extraño presentimiento. Se volteó despacio y la miró a los ojos, que una chica...pensó que lo pondrían con otro chico como él.
_ Hola, pensé que estaría solo. -dice con un tono suave, y se sentó en la cama, una vez que se despertaba no lograba volver a dormir-.
_ Lamento si te desperté. -dijo algo sorprendida de eso, pero en realidad estaba un tanto cómoda con su presencia- Soy Amuria Himemiya, tu compañera de cuarto.
_ Yo soy...-hace una pequeña pausa sintiendo en el aroma de ella algo extraño- Allan Nadolph. No importa, una vez que despierto no puedo dormir aunque quiera. ¿Por qué llegas tan tarde? -le preguntó aún sintiendo ese aroma en el aire-.
_ Salí a caminar, tampoco soy de dormir mucho. -le responde seria y luego siente como podía oler su verdadera naturaleza. Estaba segura que no era humano y solo había una forma de cerciorarse.- Esto sonará extraño pero ¿No eres humano verdad? -no tenía ideas de enredarse con indirectas.
_ -sorprendido ante aquello, al parecer no era el único con secretos en esa habitación- No, bueno no por completo. -al verla, siente que podía confiar en ella, era inusual ya que le había enseñado a no confiar en nadie- Soy mitad dragón- mitad humano, y debes ser una híbrido también...tienes un olor muy raro, pero a la vez me parece conocido.
_ Soy una súcubo. -le apresura a decir, ¿Dragones? Hacía años que no veía uno, hasta pensó que se había extinto- Ya entiendo porque te enviaron conmigo. Me sorprende que siendo una criatura de bien hayas entrado pese a la advertencia. -señala vagamente el pentáculo en la puerta-
_ Entonces eso era tuyo...lamento no haberlo visto. -mintió y luego miró por la ventana encima de ella, recordó que estaba solo en ropa interior entonces se levantó y buscó unos pantalones para usar como piyama. Él sabía lo que era un demonio como ella, pero intentó probarla a ver si era de confianza-.
_ -Amuria lo miró, definitivamente hacía honor a su nombre, era un chico apuesto en verdad. Pese a verlo en esa forma, no era como cuando veía a cualquier otro. Quizás era por ser un híbrido como ella, intentó distraerse y decir cualquier otra cosa- ¿De cuantas escuelas te han transferido ya? Según lo que me dijeron eres violento, aunque hasta ahora podría negarlo. -ablanda un poco la mirada-
_ De unas cuantas, pero es que nadie entiende yo no...-¿Qué hacía hablando tan suelto con alguien así? Piensa en su interior y se detiene súbitamente- Es que mi madre quiere que me relacione más con los humanos, no he tenido suerte....-se sienta en la cama y al mira, tenía una mirada triste en parte, pero la escondía.- De donde vengo solo éramos dragones y humanos, pero yo era el único híbrido, así que mis padres decidieron mandarme a vivir por estos lugares...¿Tu tiene familia?
_ -se confunde un poco al oír eso- Tengo muchos hermanos. -maldito Abalan, piensa un instante- pero solo uno se preocuparía si algo me pasara...y también un padre con el cual nos odiamos mutuamente. -baja la mirada un tanto deprimida no quería recordar esas cosas-.
_ Ya veo...lamento si te hice recordar algo que no querías.-dice desanimado-
_ Esta bien, no importa...-dice como si nada, actuando como de costumbre- Cuéntame, ¿Cómo son los de tu pueblo? -seguro vivía en un pueblo, los dragones siempre se alejaban de las personas a lugares pequeños-
_ -sin darse cuenta de ello solo se dedica a contarle un poco- Somos muy unidos, luchamos juntos, y aunque somos muy distintos intentamos llevarnos lo mejor posible. Yo en cambio tengo un problema con eso, es que no veían como a un igual y bueno, digamos que de ahí viene lo violento que has escuchado.
_ Es la parte humana, ya verás con solo unas semanas aquí te darás cuenta de lo complicado que son las personas. -recordó lo que el director le había dicho- Pero tampoco te dejes llevar por eso, solo causa confusiones innecesarias. Pero si te has criado con ese valor de tolerancia seguro solo es una cuestión de encontrar un lugar tranquilo y te adaptarás rápido.
_ Supongo que los demonios son distintos en eso ¿Verdad? -se recuesta mirando el techo-.
_ Es que no es algo que nos convenga. No debemos aferrarnos a nada, deberías dejar de hacer preguntas idiotas. -se voltea en la cama-
_ ¡Hey mis preguntas no son estúpidas! -reacciona ante el insulto, Amuria pudo sentir aquella voluntad enardecida, era una energía muy tentadora. El dragón solo la miro y gruñó por lo bajo-
_ -la diablesa absorbió un poco de la energía que emanaba y decidió molestarlo un poco más- Sabes ahora que lo pienso eres algo tonto si preguntas cosas así, deberías conocer los seres como yo, si no mal recuerdo los dragones son de pelear con nosotros...por territorio más que nada...-se sienta en la cama y lo mira- Este es mi lugar así que ten cuidado con lo que haces. -le sonríe pícara, hacía tiempo no hacia enojar a la gente-
_ ¡Pero porque me dices esas cosa!-piensa un momento y continúa- Y debería esperarlo de alguien como tu, aún así no hay motivo para que este sea tu territorio...
_ Llegué primero. -dice firme y se levanta para hacerle frente-
_ Eso no importa, yo estoy dispuesto a pelear. -le hace frente también con una sonrisa vivaz-
_ Quiero ver que lo intentes. -lo desafía y nota en los ojos del dragón su misma pasión-
_ ¿Siempre eres tan terca? El que sea un híbrido no me hace inferior. -se señala a si mismo con el pulgar- Yo puedo lo que quiera, porque este es ahora MI cuarto también.
_ Ahh sii pues no lo creo porque es Mi cuarto, ¡Lo fue primero y lo seguirá siendo! ¡Estás bajo mis reglas! -dijo en tono alto y con autoridad-
_ ¡Bajo tus reglas! -dice con ironía- Yo soy más grande que tu, entonces tengo derecho...-dijo pero ya de broma, no podía estar serio por mucho-.
(...)
Y así continuaron discutiendo, a veces incluso con tonterías, hasta llegar al punto que se quedaron sin voz y cayeron rendidos en las camas.
Allan miró a su compañera y exclamó.
_ Creo que nos llevaremos bien Amuria. -le sonrió cerrando los ojos-.
_ Yo también, dragoncito. -le dijo bromeando y también cerró los ojos.
Fue esta noche de luna creciente que lo conoció, alguien fastidioso, peleador, pasional y bromista al peor estilo. Alguien con quien podía congeniar sin el temor al apego, a los cumplidos sin sentidos, a la arrogancia común. Allan era una persona con la cual podía llevarse bien sin caer en otras situaciones...O al menos eso creía.
Una tarde, mientras Allan entrenaba en el playón de deportes como siempre, un grupo de chicos estaban molestando a uno de curso más chico. El dragón al no soportar tal injusticia los detuvo y el niño salió corriendo. Luego los abusones rodearon a Allan y comenzaron a tratarlo de débil, de tonto e incluso llegaron a incitarlo a pelear. Él sabía perfectamente que no debía porque estaba a prueba con sus antecedentes entonces intentó resistir los insultos y salir de allí. Los chicos lo seguían y los puños del joven no podría resistir por mucho.
La diablesa paseaba con libros en las manos, siempre solía sacar uno que otro de la biblioteca, cuando a lo lejos ve la escena. Quizás eran amigos de él pensó por un momento. Entonces dio una segunda mirada, no, esas caras no le gustaban. Se fue acercando de a poco viendo con atención lo que pasaba.
_ Vamos, ¿O acaso tienes miedo? -dijo uno de ellos mientras notaba que la ira le estaba ganando-
_ Ya déjenme solo, no tengo motivos para pelear con ustedes. -dijo serio y tratando de darle la espalda cuando dos de ellos lo sostienen y entonces se dieron cuenta...que Allan era más fuerte de lo que parecía se los quitó sin esfuerzo y fue directo a golpear al hablador cuando una mano tomó la suya, abrió los ojos atónito- ¿Amuria?....
_ ¿Podrías? -hace un gesto con la cabeza hacía el puño de él, le costaba sostenerlo, era fuerte aún para ella-
_ Lo siento. -se tiró hacía atrás, no entendía porqué había hecho eso-.
_ -Ella tampoco lo entendía, solo le caía bien como para verlo en problemas por idiotas como aquellos- Ven vámonos, no tienes nada que hacer con estos imbéciles.
_ Mira quien lo dice. -dijo susurrando uno de ellos pero de forma sutil acotó- Después nos anda buscando por los jardines...-sonríe malicioso-
_ Cállate gusano, lo que yo quiera lo puedo conseguir sola sabes? -comenzó a caminar hacia la salida cuando le dijo a Allan- ¡Vamos!
El dragón miró la cara desconcertante de todos y muy calmado, no sumiso, fue tras de ella. Le debía una, aunque sabía que son el carácter de ella no lo aceptaría así que no dijo nada. La miró mientras caminaban, juntó unos libros de una banco, a ella le gustaba leer. Llevaba una cara seria, no estaba seguro qué significaban las palabras de aquel chico pero por su reacción era de adivinar que no era nada bueno.
_ Gra-
_ No importa, solo mantente lejos de esos tontos. -dice seria tratando de sonar ruda-
_ Igual...-la mira de reojo- ¿Por qué lo hiciste?
_ Solo sentí lástima por ti. -dice sin mucha simpatía-
_ Entonces no lo vuelvas a hacer. -le responde ahora serio él también- Debo aprender a no solucionar todo a los golpes, lo admito.
_ Mmm...-ablanda su voz como cada vez que desea terminar la discusión rápido- Mira, solo controla tu temperamento, conmigo está bien porque soy igual....solo que ellos son más débiles y no soportaría la ira de una gran dragón. -sonríe por lo bajo-
_ Tienes razón. -entonces intenta cambiar un poco el tema- Sabes una cosa...el cabello largo te sienta mejor.
_ ¿Mm? -si se lo había dejado crecer, pero eso le pareció un tanto tonto- Sabes tengo que hacer unas cosas, me voy al cuarto, tu haz lo que quieras...
El dragón la dejó continuar sola, mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro. Pocos de sus amigos incluso familiares tenían confianza para detenerlo en momentos así. Pero ella lo hizo sin dudar, le debía respeto a su compañera, quizás podrían ser amigos. Se dirigió al bosque cercano para caminar un poco.
La diablesa entró al cuarto y suspiró, ella misma se había sorprendido al hacer eso, no era malo, pero tampoco normal en ella. Se acostó en la cama y se tocó el pelo, lo dejaría así solo un poco....
Yo evitaba pensar en él como algo más que un compañero de cuarto, pero la costumbre, la companía y su extraña forma de ser fueron lo que poco a poco me hicieron interesarme en él. Comencé por darme cuenta cuando venía cuando se iba, cuando estaba enojado y cuando serio, cosas que la gente con tiempo puede ver en otras. Yo sin darme cuenta, me preocupaba por su bien, ya que en cierto punto veía algo suyo en mí.
Al dejarme el pelo largo, fue sin duda, la primera muestra de aprecio hacía él.
Porque le gustaba así, le di ese gusto de verme de esa forma, jamás lo había hecho por ningún otro chico...pero él....pudo más que mi orgullo.
~Y eso era sólo el principio~
" Amuria Himemiya, por favor, presentarse en la oficina del Director, gracias."
Dijo el altavoz del aula, algo curiosa la diablesa se levantó y fue hacia donde decían. En los pasillos recibía comentarios varios, de parte de los hombres incitaciones y de las chicas solo insultos o provocaciones. Ella solo los ignoraba con una mirada tan neutra que parecía un zombie.
Abrió la puerta sin consideración alguna y vio al viejo hombre dirigirle la misma mirada que cuando se metía en situaciones de "dudosas" con algún que otro estudiante. Pero en lugar de darle el sermón de la mañana le ofreció asiento y paciente calmó un poco su actitud.
Ella se sentó con desgana pero de repente sintió que le diría algo que seguro no le gustaría.
_ Srta. Himemiya, pese a que usted es una de nuestras alumnas más "complicadas" por así decirlo, también debemos admitir que es de las más tranquilas y dentro de todo la que tiene menos problemas sociales. -dijo serio- Así que necesito, no, le exijo que cumpla con esta tarea que tengo para usted.
_ Ya déjese de darle vueltas y dígame, ¿Qué quiere? -dijo fría y un tanto intrigada también-
_ Va a ingresar un nuevo estudiante que tiene cierto problema de adaptación. -hace una pequeña pausa- Ha sido transferido con antecedentes de violencia, se deja llevar mucho por las cosas que le dicen y no logra ignorar ese tipo de comentarios...entonces, hemos decidido que será tu nuevo compañero de cuarto. Eres la que tiene la actitud más flexible para alquilen así, y si pudiera aconsejarlo también podría servir para limpiar tu reputación...-énfasis en la última palabra-
_ Mmm ya veo...aún así, hay personas más tranquilas que yo...me parece que hay algo que usted no me está diciendo. -lo mira con desconfianza-
_ Lo único que tienes que saber es eso. -le responde muy seguro y entonces le clava la mirada- ¿Aceptas?
_ Ya lo decidieron ¿No? En todo caso, mi opinión no podrá cambiar eso...yo solo compartiré el cuarto, pero no hago milagros. -le dije con su voz neutra y se levantó para irse-.
_ Gracias Himemiya. -le dice el hombre viejo con satisfacción-.
_ Si como no...-dice sarcástica en voz baja-.
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Un joven pelirrojo entra a la escuela, era de noche y no hay nadie en los pasillos. Siguiendo vagas indicaciones busca su habitación. Llega al frente de la puerta, era la número 123, le pareció algo curioso pero se limito a lanzar un pequeño suspiro. Nuevamente tendría que acostumbrarse a una escuela de la cual era seguro no aguantaría más de un mes...Abrió la puerta con cuidado, no hay nadie, entonces cerró la puerta y notó un pentáculo rojo colgado en la parte de atrás. Bien la cosa se ponía cada vez más incómoda.
Dejó sus maletas a un lado y se sacó la ropa, se recostó en una de las camas e intentó conciliar el sueño. Cosa que hacía tiempo no hacía era descansar...
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La diablesa sale de uno de los cuartos privados, había estado con un chico demasiado fino para su gusto pero ante la necesidad no hay quien se queje. Estaba vestida a medias pero a esas horas nadie lo notaría.
Caminó por los pasillas, la tenue luz de la luna iluminaba sus pasos a través de los enormes ventanales. Extrañamente esa noche en particular le parecía que la luna tenía una vibra diferente. Una vez que llegó, abrió la puerta sin apuro y cerró la puerta despacio. Comenzó a desvestirse pero en cuanto iba a guardar su ropa en el armario vio a alguien durmiendo en la cama próxima a la suya. Se pone el camisón y se acerca un poco, entonces recuerda...
_ Debe ser el chico nuevo. -tenía una energía parecida, pero no igual a la de ella. Se acerca un poco y por lo bajo le dice- Bienvenido quien seas...-entonces algo la impulsa a rozarla la espalda con la mano, estaba caliente, demasiado.- quizás mañana me digas tu nombre.
Se dirigió a su cama y apenas se recostó mirándolo con curiosidad. El joven al sentir la mano de ella en su espalda se despertó, pero no se movió, entonces al escuchar su voz tuvo un extraño presentimiento. Se volteó despacio y la miró a los ojos, que una chica...pensó que lo pondrían con otro chico como él.
_ Hola, pensé que estaría solo. -dice con un tono suave, y se sentó en la cama, una vez que se despertaba no lograba volver a dormir-.
_ Lamento si te desperté. -dijo algo sorprendida de eso, pero en realidad estaba un tanto cómoda con su presencia- Soy Amuria Himemiya, tu compañera de cuarto.
_ Yo soy...-hace una pequeña pausa sintiendo en el aroma de ella algo extraño- Allan Nadolph. No importa, una vez que despierto no puedo dormir aunque quiera. ¿Por qué llegas tan tarde? -le preguntó aún sintiendo ese aroma en el aire-.
_ Salí a caminar, tampoco soy de dormir mucho. -le responde seria y luego siente como podía oler su verdadera naturaleza. Estaba segura que no era humano y solo había una forma de cerciorarse.- Esto sonará extraño pero ¿No eres humano verdad? -no tenía ideas de enredarse con indirectas.
_ -sorprendido ante aquello, al parecer no era el único con secretos en esa habitación- No, bueno no por completo. -al verla, siente que podía confiar en ella, era inusual ya que le había enseñado a no confiar en nadie- Soy mitad dragón- mitad humano, y debes ser una híbrido también...tienes un olor muy raro, pero a la vez me parece conocido.
_ Soy una súcubo. -le apresura a decir, ¿Dragones? Hacía años que no veía uno, hasta pensó que se había extinto- Ya entiendo porque te enviaron conmigo. Me sorprende que siendo una criatura de bien hayas entrado pese a la advertencia. -señala vagamente el pentáculo en la puerta-
_ Entonces eso era tuyo...lamento no haberlo visto. -mintió y luego miró por la ventana encima de ella, recordó que estaba solo en ropa interior entonces se levantó y buscó unos pantalones para usar como piyama. Él sabía lo que era un demonio como ella, pero intentó probarla a ver si era de confianza-.
_ -Amuria lo miró, definitivamente hacía honor a su nombre, era un chico apuesto en verdad. Pese a verlo en esa forma, no era como cuando veía a cualquier otro. Quizás era por ser un híbrido como ella, intentó distraerse y decir cualquier otra cosa- ¿De cuantas escuelas te han transferido ya? Según lo que me dijeron eres violento, aunque hasta ahora podría negarlo. -ablanda un poco la mirada-
_ De unas cuantas, pero es que nadie entiende yo no...-¿Qué hacía hablando tan suelto con alguien así? Piensa en su interior y se detiene súbitamente- Es que mi madre quiere que me relacione más con los humanos, no he tenido suerte....-se sienta en la cama y al mira, tenía una mirada triste en parte, pero la escondía.- De donde vengo solo éramos dragones y humanos, pero yo era el único híbrido, así que mis padres decidieron mandarme a vivir por estos lugares...¿Tu tiene familia?
_ -se confunde un poco al oír eso- Tengo muchos hermanos. -maldito Abalan, piensa un instante- pero solo uno se preocuparía si algo me pasara...y también un padre con el cual nos odiamos mutuamente. -baja la mirada un tanto deprimida no quería recordar esas cosas-.
_ Ya veo...lamento si te hice recordar algo que no querías.-dice desanimado-
_ Esta bien, no importa...-dice como si nada, actuando como de costumbre- Cuéntame, ¿Cómo son los de tu pueblo? -seguro vivía en un pueblo, los dragones siempre se alejaban de las personas a lugares pequeños-
_ -sin darse cuenta de ello solo se dedica a contarle un poco- Somos muy unidos, luchamos juntos, y aunque somos muy distintos intentamos llevarnos lo mejor posible. Yo en cambio tengo un problema con eso, es que no veían como a un igual y bueno, digamos que de ahí viene lo violento que has escuchado.
_ Es la parte humana, ya verás con solo unas semanas aquí te darás cuenta de lo complicado que son las personas. -recordó lo que el director le había dicho- Pero tampoco te dejes llevar por eso, solo causa confusiones innecesarias. Pero si te has criado con ese valor de tolerancia seguro solo es una cuestión de encontrar un lugar tranquilo y te adaptarás rápido.
_ Supongo que los demonios son distintos en eso ¿Verdad? -se recuesta mirando el techo-.
_ Es que no es algo que nos convenga. No debemos aferrarnos a nada, deberías dejar de hacer preguntas idiotas. -se voltea en la cama-
_ ¡Hey mis preguntas no son estúpidas! -reacciona ante el insulto, Amuria pudo sentir aquella voluntad enardecida, era una energía muy tentadora. El dragón solo la miro y gruñó por lo bajo-
_ -la diablesa absorbió un poco de la energía que emanaba y decidió molestarlo un poco más- Sabes ahora que lo pienso eres algo tonto si preguntas cosas así, deberías conocer los seres como yo, si no mal recuerdo los dragones son de pelear con nosotros...por territorio más que nada...-se sienta en la cama y lo mira- Este es mi lugar así que ten cuidado con lo que haces. -le sonríe pícara, hacía tiempo no hacia enojar a la gente-
_ ¡Pero porque me dices esas cosa!-piensa un momento y continúa- Y debería esperarlo de alguien como tu, aún así no hay motivo para que este sea tu territorio...
_ Llegué primero. -dice firme y se levanta para hacerle frente-
_ Eso no importa, yo estoy dispuesto a pelear. -le hace frente también con una sonrisa vivaz-
_ Quiero ver que lo intentes. -lo desafía y nota en los ojos del dragón su misma pasión-
_ ¿Siempre eres tan terca? El que sea un híbrido no me hace inferior. -se señala a si mismo con el pulgar- Yo puedo lo que quiera, porque este es ahora MI cuarto también.
_ Ahh sii pues no lo creo porque es Mi cuarto, ¡Lo fue primero y lo seguirá siendo! ¡Estás bajo mis reglas! -dijo en tono alto y con autoridad-
_ ¡Bajo tus reglas! -dice con ironía- Yo soy más grande que tu, entonces tengo derecho...-dijo pero ya de broma, no podía estar serio por mucho-.
(...)
Y así continuaron discutiendo, a veces incluso con tonterías, hasta llegar al punto que se quedaron sin voz y cayeron rendidos en las camas.
Allan miró a su compañera y exclamó.
_ Creo que nos llevaremos bien Amuria. -le sonrió cerrando los ojos-.
_ Yo también, dragoncito. -le dijo bromeando y también cerró los ojos.
Fue esta noche de luna creciente que lo conoció, alguien fastidioso, peleador, pasional y bromista al peor estilo. Alguien con quien podía congeniar sin el temor al apego, a los cumplidos sin sentidos, a la arrogancia común. Allan era una persona con la cual podía llevarse bien sin caer en otras situaciones...O al menos eso creía.
Una tarde, mientras Allan entrenaba en el playón de deportes como siempre, un grupo de chicos estaban molestando a uno de curso más chico. El dragón al no soportar tal injusticia los detuvo y el niño salió corriendo. Luego los abusones rodearon a Allan y comenzaron a tratarlo de débil, de tonto e incluso llegaron a incitarlo a pelear. Él sabía perfectamente que no debía porque estaba a prueba con sus antecedentes entonces intentó resistir los insultos y salir de allí. Los chicos lo seguían y los puños del joven no podría resistir por mucho.
La diablesa paseaba con libros en las manos, siempre solía sacar uno que otro de la biblioteca, cuando a lo lejos ve la escena. Quizás eran amigos de él pensó por un momento. Entonces dio una segunda mirada, no, esas caras no le gustaban. Se fue acercando de a poco viendo con atención lo que pasaba.
_ Vamos, ¿O acaso tienes miedo? -dijo uno de ellos mientras notaba que la ira le estaba ganando-
_ Ya déjenme solo, no tengo motivos para pelear con ustedes. -dijo serio y tratando de darle la espalda cuando dos de ellos lo sostienen y entonces se dieron cuenta...que Allan era más fuerte de lo que parecía se los quitó sin esfuerzo y fue directo a golpear al hablador cuando una mano tomó la suya, abrió los ojos atónito- ¿Amuria?....
_ ¿Podrías? -hace un gesto con la cabeza hacía el puño de él, le costaba sostenerlo, era fuerte aún para ella-
_ Lo siento. -se tiró hacía atrás, no entendía porqué había hecho eso-.
_ -Ella tampoco lo entendía, solo le caía bien como para verlo en problemas por idiotas como aquellos- Ven vámonos, no tienes nada que hacer con estos imbéciles.
_ Mira quien lo dice. -dijo susurrando uno de ellos pero de forma sutil acotó- Después nos anda buscando por los jardines...-sonríe malicioso-
_ Cállate gusano, lo que yo quiera lo puedo conseguir sola sabes? -comenzó a caminar hacia la salida cuando le dijo a Allan- ¡Vamos!
El dragón miró la cara desconcertante de todos y muy calmado, no sumiso, fue tras de ella. Le debía una, aunque sabía que son el carácter de ella no lo aceptaría así que no dijo nada. La miró mientras caminaban, juntó unos libros de una banco, a ella le gustaba leer. Llevaba una cara seria, no estaba seguro qué significaban las palabras de aquel chico pero por su reacción era de adivinar que no era nada bueno.
_ Gra-
_ No importa, solo mantente lejos de esos tontos. -dice seria tratando de sonar ruda-
_ Igual...-la mira de reojo- ¿Por qué lo hiciste?
_ Solo sentí lástima por ti. -dice sin mucha simpatía-
_ Entonces no lo vuelvas a hacer. -le responde ahora serio él también- Debo aprender a no solucionar todo a los golpes, lo admito.
_ Mmm...-ablanda su voz como cada vez que desea terminar la discusión rápido- Mira, solo controla tu temperamento, conmigo está bien porque soy igual....solo que ellos son más débiles y no soportaría la ira de una gran dragón. -sonríe por lo bajo-
_ Tienes razón. -entonces intenta cambiar un poco el tema- Sabes una cosa...el cabello largo te sienta mejor.
_ ¿Mm? -si se lo había dejado crecer, pero eso le pareció un tanto tonto- Sabes tengo que hacer unas cosas, me voy al cuarto, tu haz lo que quieras...
El dragón la dejó continuar sola, mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro. Pocos de sus amigos incluso familiares tenían confianza para detenerlo en momentos así. Pero ella lo hizo sin dudar, le debía respeto a su compañera, quizás podrían ser amigos. Se dirigió al bosque cercano para caminar un poco.
La diablesa entró al cuarto y suspiró, ella misma se había sorprendido al hacer eso, no era malo, pero tampoco normal en ella. Se acostó en la cama y se tocó el pelo, lo dejaría así solo un poco....
Yo evitaba pensar en él como algo más que un compañero de cuarto, pero la costumbre, la companía y su extraña forma de ser fueron lo que poco a poco me hicieron interesarme en él. Comencé por darme cuenta cuando venía cuando se iba, cuando estaba enojado y cuando serio, cosas que la gente con tiempo puede ver en otras. Yo sin darme cuenta, me preocupaba por su bien, ya que en cierto punto veía algo suyo en mí.
Al dejarme el pelo largo, fue sin duda, la primera muestra de aprecio hacía él.
Porque le gustaba así, le di ese gusto de verme de esa forma, jamás lo había hecho por ningún otro chico...pero él....pudo más que mi orgullo.
~Y eso era sólo el principio~
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