miércoles, 25 de mayo de 2011

Capítulo Veinte: Caiste

Amuria se despierta, la luz del sol iluminó su cuerpo semidesnudo, sentía el calor de aquellos rayos posarse sobre ella. Una sensación extraña la invadió al encontrarse sola, Allan se había ido, ¿Por qué tenía esa necesidad por verlo a su lado? Estaba extraña, seguramente lo que pasó con su hermano la había puesto sentimental. Se asomó a la ventana y solo observó el pasto brillar con leves gotas de rocío adornándolo como si fuese algo mágico. Su visión del mundo había cambiado tanto, estaba tan introvertida en sus problemas, en sus decisiones que pronto aquella serenidad del sueño se desvaneció.
Solo en segundos las miles de experiencias, confusiones, momentos..que la llevaron a ese día pasaron por su mente. Se sostuvo de una pequeña repisa y con un tono lamentable exclamó:

_ ¿Qué debo hacer? -sus labios temblorosos no pronunciaron más palabras en ese día-.

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Allan estaba en clase, cuando de pronto alguien toca al salón y el profesor lo llama. Alguien lo buscaba, el dragón se sorprendió de esto, no tenía idea. Salió y se encontró con la lolita un tanto desalineada para variar.

_ ¿Qué pasa Mao? -le pregunta al ver que no le decía nada-.

_ Este quería saber si estas libre esta noche, necesito hablarte sobre algo. -dice seria, pero luego sonríe- Pero no es nada urgente, solo eso.

_ Mmm.. -era un tanto rara esa actitud de ella- ¿Hablar de qué?

_ De algo, vamos Allan, aquí cualquiera escucharía. -dice y mira a los costados, muchos chicos transitaban por allí, tenía razón- En fin, ¿Cuento contigo?

_ Claro, solo dime el lugar. -cede al final ante la tierna carita de su amiga-

_ ¡Bien! -exclama infantil como siempre- Está noche en la biblioteca, allí nunca va nadie excepto los nerds pero luego se van a jugar laberintos y dragones.

_ Okey, nos vemos entonces. -dijo y le dio la espalda, ella también lo hizo pero al mover su cabello, el aire se turbió. El dragón sintió algo y la miró alejarse- Es como cuand...no, no puede ser. -se regañó a si mismo y regresó a clase-.

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Aiperus estaba en medio del bosque, parecía estar meditando pero en lugar de paz había soberbia en su expresión.

_ Será muy fácil, como cuando, Onix dejó de confiar en ella, Allan también lo hará. -recordó muchas cosas ocultas ante su hermana- Solo se necesita una sospecha, y ella caerá como siempre, porque nos necesitamos mutuamente.

A su alrededor una presencia fuerte, se volteó, una yuki-onna, inusual de ver en un lugar así. La gélida mujer lo miró con enojo y le tiró un papiro que este agarró sin esfuerzo alguno.

_ Ten.

_ No has cambiado nada. -exclama al reconocerla-

_ Por fortuna, a diferencia de ti. -lo mira con desprecio- Yo no soy un demonio.

_ No, eres uno delos entes a nuestro servicio, así que, tendrás que acostumbrarte porque pronto serás de mi propiedad. -dice serio-

_ Lo sé, mi actitud no cambiará. -desapareció en una ventisca-.

El demonio se quedó leyendo, era una nueva táctica de lucha, algo de lo que había escuchado pero nunca pensó real. Explicaba el cómo y para qué, sonrió malicioso.

_ Así que fue por esto que Amuria se convirtió en súcubo, ja, me servirá. -se levanta y quema el papel- Ahora si, estoy seguro que lo lograré.-

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En la habitación de Amuria un luz a su espalda la alertó pero antes de poder voltearse ya lo tenía encima. Aiperus la miraba con atención, tanto tiempo separados, había olvidado cómo era de atractiva, no pudo evitar sentí tentación pero lo superó y sin más le dijo:

_ No vengo a pelear. -se alejó unos pasos para que no lo viera como amenaza y miró hacía otro lado-.

_ ¿Qué quieres? -dijo un tanto confundida y se cubrió con la sábana, estaba recostada.- Este...

_ Tu fuiste quien dijiste que los hermanos no debían tener vergüenza entre sí, ¿Recuerdas? -dice con tono melancólico-.

_ Si..lo recuerdo. -dice y mira por lo bajo, recordó ese momento, eran tan pequeños- Te escucho.

_ Verás no me gusta la idea de que estemos así. -le toma una mano y la acaricia con cuidado- Quiero que hablemos, pero sólo de nosotros, bien. -la abraza levemente y con una cara de tristeza dice- Yo quiero volver a quererte.

_ -Ella le corresponde el abrazo, y sintió que lloraría, aún no podía. Solo se quedó así un rato, hacía tanto que no le decía algo así, que al sentir tan cerca de su piel lo sintió parte de ella, como cada vez que lo tenía junto, era su otra mitad en alma- Bueno, iré pero nada de trampas o sino, no te perdonaré esta vez. -dijo en broma pero iba en serio-.

_ Lo prometo. -dijo y entonces sintió como lo besaba, chan, lo consiguió, confió en él, "grave error" dijo irónico en su interior-

_ -lo besó con ternura, pero aún se sentía raro y diferente a antes, no le importó y solo se separó para abrazarlo y pedirle- Solo dame unas horas a prepararme y salimos a caminar para hablar ¿Quieres?

_ Claro. -dice y le sonríe inocente, luego le besa la mejilla con suavidad y le dice- Te espero.

Se levanta y cierra despacio la puerta.
La diablesa se queda sonriendo, quizás solo la presión los alteró un poco, pero si aún quería una oportunidad para arreglar las cosas había motivos para que se ilusionara. Se levantó y buscó ropa, mientras pensaba en qué excusa le podría a Allan.

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Ya era tarde, el dragón de dirigió a la biblioteca, estaba todo oscuro pero él no lo notó porque podía ver en ella. Entonces llamó a su amiga:

_ Mao, ¿Dónde estas? -exclamó y retumbó en las paredes gruesas de aquel lugar-.

_ Aquí, ven Allan. -dijo su voz aguda y entonces el dragón comenzó a seguirla, la puerta de la biblioteca se cierra a su espalda, corre hacía ella pero estaba trabada.- ¡Mao no es gracioso! -dice con enojo y comenzando a preocuparse.

_ Jajajjajajjajaja -una risa histérica y siniestra-

_ ¿Mao? -camina entre los oscuros estantes de libros, hasta que la ve, estaba sentada en el suelo. Va hacía ella y cuando está a punto de tocarla esta ríe y levanta su cabeza hacía él-

_ Caíste dragoncito.

Una luz roja los envuelve a ambos, parecía un campo de fuerza, un libro negro en los brazos de la japonesa, se estaba alimentando de ella. Allan intentó escapar pero no podía atravesar ese campo, ni siquiera como dragón pudo, comenzó a gritar a pedir ayuda pero nada se escuchaba por fuera. Intentó despertar a Mao de ese trance pero era imposible, entonces al acercarse a ella lo sintió, lo supo.

_ ¡Maldito! -era su olor, igual al de Amuria- ¡Deja a Mao! -gritó desesperado e intentó sacarla de allí con él pero era inútil, el hechizo duraría toda la noche-

El dragón supo que estaban solos, si Aiperus no estaba allí, eso quería decir que solo lo había distraído por algo....

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En frente del bosque de sombras, una joven de cabello rojo y largo comenzó a caminar siguiendo el aroma de su hermano....

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La verdad, fui muy tonta.


CONTINUARÁ

sábado, 21 de mayo de 2011

Capítulo Diecinueve: Lazos

Amuria cierra la puerta, y sale al pasillo descalza y con un piyama improvisado, no podía creer que su hermano se hubiera molestado en ir a verla. Se le abalanzó y lo abrazó fuerte, pero este no respondió en ningún momento. Entonces se alejó y sonriendo le preguntó.

_ Onii-chan ¿Viniste a verme? -dice ilusionada por su buen ánimo-

_ Emm....sii algo así. -entonces se apoya en su hombro y la contiene contra la puerta- Amuria, ¿Me darías con el gusto? -la mira sonriendo de lado, ella mira a los costados y entonces de forma rápida lo besa con suavidad, se separa y solo se deja caer en sus brazos-

_ Me alegra verte Aiperus. - este la mira de frente, ella solo le sostiene la mirada un tanto más tranquila de lo que él recordaba-.

_ Bueno en realidad....no es tanto venir por ganas que vine, me mandaron. -dice serio y entonces le acaricia la mejilla- Quiero que vengas conmigo, Utena me dijo que debemos tratar unos asuntos con Ab..

_-antes de que terminara de decir el nombre ella se voltea y se encierra en el cuarto- ¡Vete!

_ ¡Amuria! ¡Abre la puerta! -dice enojado y entonces la forcejea- No podrás evitarlo por siempre, en algún punto lo necesitaras y además voy contigo no pasará nada, ¡Amuria!

Uno que otro chico que pasaba por el pasillo se quedaba con cara de wtf al ver la escena de los hermanos gritándose mutuamente. Hasta que Allan se despertó al escuchar a su compañera tan exaltada y le preguntó que ocurría cuando una voz de afuera lo dejó callado.

_ ¡Como quieras Amuria! Cuando quieras hablar búscame, no te obligaré a nada. -entonces se dio media vuelta y salió caminando-.

_ -era la voz de Amuria en masculino y eso le llamó la atención- ¿Quién es?

_ Mi hermano. -dice por lo bajo un tanto pensativa, ¿Qué podía querer Utena y Abalan?-

_ ¿Qué pasó?¿Por qué te gritaba? -dijo con el seño fruncido, si te trata así será mejor que no lo haga frente de mi o sino...-entonces siente que Amuria se sienta a su lado pensativa-

_ Déjalo, yo lo hice enojar, ya hablaré con él. Solo entiende que Aiperus es muy singular, tan solo eso. -se estiró hacia él- Este...no te le acerques mucho, no le gusta que tenga amigos humanos. -le advierte, en realidad no quería saber como sería presentar a Allan con su hermano-.

_ Bueno, solo porque me lo pides bien. -le toma las manos y juega con ellas como los niños- Ya no te amargues, si vieras como peleamos con mis hermanos, te asustarías lo brutos que somos. -ríe por lo bajo-.

_ Jajajja mmm no quiero imaginarlo, más brutos que vos? -dice en broma y entonces solo lo besa rápido y se levanta para vestirse- Vamos, tu tienes clases y yo debo encontrar a mi onii-chan para aclarar las cosas.

_ Amuria. -dice a la par que se levanta y busca su ropa- ¿Qué idiomas hablas?¿Japones?

_ -lo mira con gracia- Si, perdón en la costumbre, "onii-chan" es hermano mayor.

_ Ya veo, te pregunto porque dormida también dices cosas así.

_ ¿Dormida? Yo no hablo dormida.

_ Si lo haces, y es raro, hasta ....emm...-se calla-

_ ¿Hasta qué? -lo mira mientras se cambia la remera-

_ Hasta haces ruidos...de no se...."momento" -ríe por lo bajo y acota- Quizás debería pedirle unas clases a Mao así te entendería mejor...

_ -se sonroja y lo golpea en la nuca- Tu debes soñar eso, yo no hablo dormida.

_ Ya, eso dolió.. -se queja por lo bajo y luego volviendo al tema le dice- Tranquila, no haré nada a menos que me dejes, pero si vuelve a gritarte así no se...

_ Solo confía en mi, lo arreglaré, solo necesito saber que quiere y luego veremos. -dice muy convencida de sus palabras-.

_ Okey, lo dejaré en tus manos pero no dudes en pedirme ayuda. -le dice y ya listo abre la puerta- Nos vemos a la tarde. -siente que le toma la mano, se voltea confundido ante aquello-.

_ Te esperaré, no vayas al bosque hoy. -le pide con inocencia y sonríe-.

_ -abre los ojos un tanto apenado, entonces afirma con la cabeza y ya cerrado la puerta sonríe el también, era raro pero lindo ver ese lado de ella-.

Entonces a quedarse sola, la diablesa se abraza con sus brazos, no quería quedarse sola, no quería enfrentar a Aiperus, pero no podía esperar más. Respiró con determinación y alzando la vista, poniendo la mejor cara de seria que pudo, salió del cuarto y se dispuso a actuar.

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La diablesa entró a uno de los jardines interiores, hacía horas que buscaba por su hermano, entonces al pasar unos rosales lo ve. Estaba sentado en un banco, tirado hacia atrás mirando hacia el cielo pero dormido. Se le acerca y se sienta a su lado. Acaricia su rostro con delicadeza, le tenía tanto amor, que tan solo deseaba que no hablara y fuera como cuando eran niños, solo ellos y nada más. Sin más se le acercó más y rodeó su cuello con sus brazos, de forma serena roza sus labios con los de él. Entonces el íncubo despierta y le corresponde con la misma delicadeza.
Aiperus la contenía en sus brazos hasta que por fin se quedan sin aire y ella se recuesta sobre su pecho para calmarse. Algo se sentía distinto en ese beso, antes tan común y recurrente entre ellos.

_ ¿Tu me quieres onii-chan? -le dijo con seguridad-

_ Ya no se lo que es el cariño, Amuria, solo sé que me agrada besarte. Se siente bien. -le responde con sinceridad pero la abraza aún más fuerte para acotar- Aún así, admito que te quiero a mi lado.

_ -intentó tomar eso con un buen sentido, ignorando el hecho que era una frase totalmente ambigua- Ahora, dime ¿A qué vienes?

_ -la toma del cuello apenas moviendo su mano- Y la cuestión es la siguiente, ya no hay tiempo Amuria.

_ ¿Tiempo?¿Para qué? -siente como posaba uno de sus dedos en sus labios con tranquilidad-

_ Ya, déjame hablar. -le dice y entonces apoya su mentón sobre la cabeza de ella, hasta parece hablar con dulzura hacia ella- Si no tomas una decisión en menos de un año, seremos separados, la unión de sangre que llevamos se disolverá y este afecto quizás....desaparezca.

_ -ella se aferra a él y muy angustiada le pregunta- ¿Por qué?

_ Porque en parte la sangre que nos unía ha desaparecido, y solo me queda la que compartimos como semi-demonios, y solo me apego a ti por eso. Pero si el tiempo pasa y no nos unimos, ese lazo se romperá y serás para mi, como una mujer cualquiera, sin nada más... -y entonces la mira- a decir verdad, ya no siento lo mismo por ti, Amuria.

_-la diablesa sintió algo quebrarse en su interior- ¿Co-co-cómo?¿Tu y-ya no...

_ Ya no te quiero. -le responde frío y luego solo sonríe- No lo entiendes, ahora solo siento atracción física hacía ti, después de todo eres la parte de mi.

_- se levantó bruscamente y fingiendo enojo intentó huir de allí- ¡Entonces si es por eso! ¡Solo déjame pensar sola!

_ Como quieras...-mencionó sin más pero al cerrar sus ojos su figura desapareció y reapareció justo en frente de su hermana- Amuria, ya no me queda paciencia. -la toma de la cintura y nota algo extraño- ¿Qué te pasó?

_ Nada. -dice enojada y entonces intenta zafarse de ese agarre- ¡Ya suéltame idiota! -grita por lo bajo-

_ ¿Quién te hirió? -le pregunta al borde del enojo, sabía bien que ella no era tan torpe-.

_ Nadie, solo ¡Suéltame! -entonces lo empuja, se había puesto histérica al recordar aquello, caminó furiosa hacia la entrada a uno de los pasillos y solo suspiró-.

_ Mmm....está ocultando algo. -pensó el íncubo y una sonrisa siniestra se formó en sus labios- Y yo quiero saber que.

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Allan pasó horas esperando a Amuria, no sabía si le había pasado algo, pero sabía que no estaba con su hermano, ya que se cruzó con este en la tarde y solo le dijo:

_ Debe estas por ahí, se ha ofendido así que tardará en salir de su ensimismamiento.

No le resultaba raro que le respondiera así, porque era exactamente igual que la parte recia y oscura de Amuria, inclusive su mirada inspiraba el mismo cuidado que la de su gemela. El dragón solo se acostó, tenía el presentimiento que debía entrometerse pero era algo familiar de ella y no quería molestarla, además, le había prometido que la dejaría arreglarse sola.
Sintió la puerta abrirse lentamente, se volteó rápidamente esperando a verla pero no, no era ella.

_ ¿Aiperus qué haces aquí? -cuestionó sin más-.

_ Vine a ver si Amuria se encontraba, ¿Tú eres su compañero? -era el mismo chico que lo había cruzado antes, pero se sentía distinto a un humano, debía tener cuidado.-

_ Si, podría decirse, pero si se enojó es mejor dejarla sola. -dice disimulando su preocupación ante el demonio- ¿Qué le dijiste? Por lo general no pasa la noche afuera.

_ Nada fuera de lo normal, solo fui honesto y se enojó, las hermanas menores siempre son histéricas y eso.. -se excusa y entonces se anima a preguntar- Allan ni tu ni yo somos humanos, no te intimides.

_ Lo sé bien. -responde serio y entonces se levanta y se quedan mirándose fijamente con intensidad. El dragón pudo cerciorarse, que ya no quedaba ni una pizca de humanidad en su ser-.

_ Tú eres un híbrido como mi hermana. -dice tranquila y con los ojos serenos, entonces le coloca su mano en el hombro a él y se le acerca al oído- Te diré un secreto, ella no lo será por mucho. -deseaba ver cómo reaccionaba-.

_-se quedó callado unos segundos, no sabía que responder, además de que la presencia del íncubo le ponía inseguro- Eso lo decidirá ella.

_ Veo que la conoces, entonces no te molestará la siguiente pregunta dragoncito ¿ Qué tipo de relación tienes con ella?  -le prestó suma atención a sus gestos y voz-

_ Nosotros somos amigos, buenos amigos. -asegura y entonces se saca la mano de él de encima suyo- Creo que es mejor que te vayas, si quieres le diré que estuviste aquí. -ya no soportaba tenerlo cerca, lo molestaba de alguna forma, incluso su mirada se tornó un poco hostil-.

_ No, solo lograrás ilusionarla, y mis intensiones no son esas. -toma la perilla de la puerta y antes de salir exclama- no te hagas el tonto, Amuria es más cruel y fría de lo imaginas y pronto lo verás. Te lo aseguro. -sonrió y salió casi sin hacer ruido al cerrar la puerta-.

"No me gustaría tenerlo de hermano." pensó Allan y se sintió un tanto frío al pensar algo así, a fin de cuentas, Amuria lo quería y bueno, quizás solo eran presentimientos erróneos de su instinto, nada más.
Ya eran las tres de la mañana cuando la diablesa dio señales de vida, entro sigilosa y quedándose solo en ropa interior se metió en la cama con Allan y apenas lo abrazó desde la espalda. Él no pudo evitar sentirla y entonces se volteó y la tomó en sus brazos, estaba congelada, seguramente había vagado por el bosque como siempre que necesitaba pensar. La diablesa se acurrucó y entre sueño murmuró:

_ ¿Ya no me quieres? -de una forma infantil-

_ Yo te quiero mucho. -le responde también dormido-.

Amuria sonríe y después calla.

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A la mañana siguiente Allan se levantó y la vio dormida, lucía pálida, era raro, aunque los asiáticos son pálidos dijo para sí. Solo se le acercó  con ternura la besó en la comisura de sus labios, estaban calientes como siempre. Entonces se separó y se dispuso a vestirse.

_ Amuria, eres todo un caso Amuria. -dijo resignado y apenas le acarició el cabello para despedirse- Te dejaré dormir, solo espero que tu hermano no te moleste. -le besó sobre el cabello y luego se fue-.

Al salir abrió la puerta y salió directo al lado derecho del pasillo, sin notar que una sombra a su espalda lo observaba con atención.

_ Creo que me voy a divertir un poco en este lugar. -exclamó con malicia y al ver una joven de lentes pasar por allí, al reconocer la marca en su alma, supo que ya tenía un nuevo cómplice-.

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Me confié demasiado, lo subestimé y no fui capaz de preveer nada más que las consecuencias una vez que pasaron. Tonta de mí, al exponer a tantas personas buenas por mi propia ingenuidad. 
Es entendible por una parte, nadie desea el  mal o quiere pensar mal de su propia familia, pero...a veces es inevitable.
Solo lamento el hecho no poder ver lo que Aiperus hacía a mis espaldas, el hecho de haberme lastimado, eso, jamás lo olvidaré...

sábado, 14 de mayo de 2011

Capítulo Dieciocho: ¿Qué demonio?

Amuria y Allan, Amuria y Allan, Amur.....todos lo repetían y nadie lo creía.
Hacía ya un mes que la hebi-onna y el dulce chico pelirrojo estaban juntos, juntos por decir que iban a todos lados, se hablaban todo el tiempo y jugaban entre ellos olvidándose de los chicos a su alrededor. Mao estaba como tonta dibujándolos en sus lindas fantasías romántica, en especial porque al parecer, Amuria al fin había cedido un poco su mal carácter. En cuanto a Dante, no lo creía y solo se resignó, confiado en que la diablesa solo jugaba como siempre. Solo espero que Allan no fuera lastimado también, aunque eso, eso quizás era más probable de lo que pensaba...

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Una noche, Allan y Amuria estaba jugando por el bosque, era una pequeña práctica que había adoptado para hacer ejercicio. Era un juego similar al Marco Polo pero sin tener pistas de la ubicación del otro, el objetivo era encontrar al otro primero.
Entonces mientras el dragón sobrevolaba los árboles, la diablesa se escondía en las sombra de los árboles cuando de pronto se encontró con un río,  se quedó quieta un momento. Allan la vio y entonces bajó despacio para asustarla por la espalda. Ella parecía hipnotizada por el sonido del agua, estaban en medio del bosque, porque...se sentía tan rara. El dragón la abrazó por detrás y ella sobresaltada solo pudo voltear para luego reírse apenas, suspiró calmada y tomando las manos de Allan miró hacia el rió y lo hizo abrazarla por la cintura. Él apoyó su mentón sobre el hombro de ella y también observó el agua.
Aquel sonido invitaba a la paz y serenarse un poco.

_ Estas menos arisca, me gusta eso, jamás te vi sonreír así. -le dice al oído mientras la sentía entre sus brazos y acariciando levemente sus manos-.

_ Si, no se siente tan mal, de verdad...hacía mucho que no me sentía tan bien como estos días. -lo mira de reojo- Quisiera estar así un rato más, solo así...nada más que eso..

_ Como quieras Amuria. -se quedan abrazados, el dragón deseaba que ese momento fuera eterno, ella de verdad quería estar con él, entonces unos segundos después, Allan se apoya levemente sobre la espalda de ella, lo que es seguido de un quejido que hace que se suelten- ¿Qué pasa?

_ -ella se voltea y lo mira tratando de disimular aquello- Es que me dio un escalofrío es todo.

_ ¿Aún no se ha sanado? -le pregunta preocupado y se le acerca tomándola por los brazos- Vamos, no me mientas.

_ -ella lo mira un tanto preocupada ella también- No, no se que pasa....ya debería inclusive haber desparecido la marca, pero no se que pasa. Aún cuando tu herida era más grave, te sanaste más rápido. No entiendo..

_ La saliva de los dragones es curativa. -le dice y solo la mira- Déjame curarte, no te dolerá sol...

_ ¡No! -dice casi con enojo, pero era hacia sí misma- Yo lo haré, no entiendo que pasa, solo quiero que se sane pronto como antes. Ahora, pese a que me siento mejor....temo que si me estoy comportando más como humana,...- seré más débil, pensó sin decirlo, no quería que Allan lo supiera. Casi un mes había pasado desde que se alimentó por última vez, no quería dañar a Allan pero le costaba. Intentó con comer más comida pero seguía igual, no sabía que hacer.-

_ ¿Y por qué no te alimentas más de mi? -le pregunta y le da la espalda mientras mira hacia el bosque, sentía algo extraño-.

_ Yo...-entonces al ver donde él, también lo siente, una energía nueva y muy fuerte- Allan, eso no es algo normal.

_ Lo se, ya me ha pasado antes, se lo que es... -entonces la mira con duda- ¿Esperabas a alguien hoy?

_ No. -dice segura y no se siente bien- Allan, mejor vámonos. -se toma de la cabeza, esa energía le estaba afectando,no sabía por qué-.

_ Amuria. -voltea al verla y la sostiene- ¿Qué pasa? Mejor busco la manera de salir de aquí ahora esa cosa se acerca. -le indica que se subiera a su espalda y ella sin negarse lo hace, su cabeza parecía punzante-.

El dragón comenzó a correr lo más rápido que pudo hacia la mansión, no sabía que pasaba y de ser por él se hubiera quedado a averiguarlo pero no podía si la diablesa estaba así. La llevó consigo hasta casi llegar y entraron en los silenciosos pasillos de la escuela. Ella se relajó por fin, aquel dolor había pasado al tomar distancia, se recostó en la espalda de Allan.

_ ¿Qué pasó? -pregunta y apenas la mira-.

_ Es un demonio estoy segura, al ser más grande su aura, ha querido invadir la mía y como defensa me bloqueé. La próxima vez podré reaccionar a tiempo, solo me tomo desprevenida. -intenta bajarse de él- Ya estoy bien, bájame.

_ No quiero, ahora te llevo y ya..-dice serio pero sonriendo al final-.

Solo se quedó así, no tenía ánimos de pelear, mientras pasaba por las ventanas intentaba descubrir qué clase de demonio podía ser tan desconfiado como para tener su energía tan a la defensiva, no era algo normal.
Entonces tuvo un mal presentimiento, como si entre los árboles, que más bien parecían un gran montículo verde a lo lejos, alguien la observara. Se sintió mareada, se soltó rápido de Allan y bajó su cabeza, creía que iba a vomitar.
El dragón se dio cuenta y la sostuvo del estómago, intentó no decir nada, si se ponía nervioso seguro se pondría peor. En un momento, la diablesa lo tomó por la gabardina y lo llevó a su altura.

_ Levantame despacio, no me siento bien. -ella apenas levanta la cabeza, sentía una gran presión sobre su cuerpo, sabía perfectamente que significaba. Aquel demonio la tenía a la vista, tenía que salir de ese lugar-

_ Ven, te llevaré despacio. -la sujeta y comienzan a caminar, ella arrastraba los pies, le llamaba la atención. Al pasar por el baño, Allan tuvo que ayudarla a entrar, pese a que era el baño de mujeres pero a esa hora nadie lo vería.-

_ Ya suéltame. -le dijo un tanto ruda y se encerró en uno de los cubículos. Se escucharon ruidos desagradables, la diablesa se dio cuenta que debía alimentarse o se pondría peor. Salió y fue a uno de los lavaderos para enjuagarse la boca, miraba bajo, le costaba concentrarse.-

_-Allan se le acercó, notando por primera vez un color pálido en ella.- Amuria no te ves bien.

_ Perdóname. -dijo con prisa y tomándolo de los hombros le plantó un beso lleno de necesidad, como los del principio de su relación. El dragón sintió como se alimentaba de él, había olvidado esa sensación, pero a pesar del dolor la dejó continuar. Si eso la ayudaba, prefería que fuera de él de quien se aprovechara.- Lo siento. -se separó de él y salió del baño, miró a la ventana el demonio se había ido, ¿Qué había sido todo aquello?¿Solo había querido que ella se alimentara pero no la enfrentó como esperaba?

_ ¡Amuria! -gritó él y fue detrás de ella, la abrazó por la espalda y entonces notó su cara de temor, jamás de la había visto así.- ¿Qué pasa? -dijo intranquilo-.

_ No es un demonio...-casi no respiraba, cómo no se dio cuenta antes.- es...una Shicome.

_ ¿Una qué? -dice mientras la sigue corriendo sin saber por qué huía de esa forma-

_ Una Shicome, es peor que nosotros, debemos ocultarnos hasta que se vaya. Ven. -lo toma de la mano y entonces entran a la biblioteca donde se internan en la zona más alejada, Amuria toma unos libros y rápidamente intenta crear un escondite.-

_ Explícame, no entiendo nada de lo que haces. -siente como ella duda un momento y entonces pasa a decirle-

_ Mira, mírame bien Allan, pase lo que pase no te metas. Esa cosa es más fuerte que tu y yo juntos, porque no es un demonio, ellas no viven en el infierno, ellas son parte de él; y si hay cosa que odian son los íncubos. Si viene déjala conmigo. Pero no te metas. -le pide mientras le sostiene la cara al frente de ella-.

_ ¿Y por qué me trajiste aquí?

_ Eres en una parte demonio, también te atacará si estas solo, pero entre tu mezcla y yo que soy mitad demonio, preferirá quedarse conmigo. No te asustes, no pueden matarnos, solo se alimentan de nosotros como..yo de ti. -baja la mirada- Lo siento.

_ No te dis..-entonces una ráfaga de viento helado los cubre, aquella entidad se acercaba-

_ No me odies Allan. -dice rápido y lo tira contra unos de los libreros y este al golpear se queda tumbado un momento. Ve entonces como la diablesa se dejaba tomar por aquella arpía de horrendo aspecto, como le sonríe. No lo podía creer...¿Por qué lo había hecho? -

La entidad toma de ella lo que puede pero pronto la deja, como si no encontrara lo que quería. Desaparece.
La diablesa sorprendida cae de rodillas, y se sostiene la cabeza, todo le daba vueltas,  esa Shicome no venía para atacarla, solo la había...la había "visto" como si solo fuera una mensajera de algo. Sintió a Allan a su lado y le susurró.

_ Algo malo va a pasar, estoy segura. -pensó un momento, solo había un ser en el mundo que podría enviar a un ente como aquel para revisarla de esa forma. Sintió escalofríos constantes pero aún así se levantó- Salgamos de aquí.

El dragón no entendía nada, pero tampoco creyó que fuera buen momento para preguntar, se la veía un tanto perturbada.

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Casi un mes después de ese extraño episodio, mientras ambos dormían la siesta acurrucados como dos niños pequeños, escucharon que alguien tocaba la puerta. Entonces apenas abriendo los ojos, se pusieron a discutir.

_ Ve tu.

_ No puedo, estas encima mio, ve tu.

_-se corre y sigue acostada- Ve tu, ya no te molesto.

_ Ahh...no tengo ganas, estoy calentito si salgo me dará frío. -se quejó y puso uno de sus brazos sobre su frente-.

_ Eso es más para mi, dale me duele la espalda. -dice en tono lastimero pero de broma-

_ Hace una semana que se te curó, ya no te quejes y ve tu, niña vaga. -le sacude los cabellos y le da la espalda-

_ Ohhh..-se queja y se sienta- ¡Ya voy! ¡Deje de tocar! maldito...-susurra al final y entonces se levanta y sin acomodarse la ropa ni nada abre la puerta. Se queda muda unos segundos- Aiperus...¿Qué haces aquí?


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Fui ilusa al pensar, que el encuentro con esa Shicome había sido solo un suceso sin importancia, todo en la vida tiene un motivo de ser...nada es a lazar.
Quizás el hecho de haberme sentido tan bien, tan viva, tan conectada con el mundo que siempre creí hostil e hiriente, me hizo en parte ciega como la mayor parte de las personas, y no quise ver lo evidente, lo inminente.
Fue en parte bueno, malo y solo fue lo que tuvo que ser...que joven era entonces...
~Aiperus~ 

sábado, 7 de mayo de 2011

Capítulo Diecisiete: Voces

Los rumores, viajan más rápido que el viento mismo, aún más en una escuela llena de adolescentes llenos de curiosidad e intensiones varias. Entonces como era de esperarse los chismes llegaron a quien iban dirigidos.

Allan se sentó en la mesa con su grupo de amigos, y como una manada de lobos, cuyo líder era el más confiable de todos, procedieron a advertirlo.

_ Al, tu sabes que todos te apreciamos y por eso te queremos decir algo. -se miraban entre sí mientras el dragón solo observaba su comida sin mucho interés- Si sientes algo por tu compañera de cuarto es mejor que lo dejes y no te ilusiones...

_-él los mira y solo los escucha-.

_ Mira, eres alguien muy bueno para ella, y aunque no lo quieras ver...ella no es una buena persona. -hizo un pausa y Dante siguió sus palabras- Todos aquellas que han confiado en ella o han intentado quererla terminaron lastimados, y no queremos que te pase a ti también.

_ ¿Alguno de ustedes ha hablado con ella alguna vez? -preguntó serio y bebió un sorbo de agua-.

_ -todos se miraron y uno con una risa burlona exclamó- Todos sabemos que no es necesario a hablarle para que...-uno le tapa la boca-

_-Allan frunció el ceño molesto, sabía a que se refería y de repente unos celos lo invadieron y se levantó para retirar.- Si la conocieran, no serían así con ella.

_ -de pronto Dante se levanta y le grita- ¡A ella no le importa los sentimientos ajenos! Es egoísta y lo verás, al igual que yo...porque yo confié en ella Allan.

_ -el dragón voltea y lo mira, no mentía- ¿Qué te hizo Dante?

_ Ella, me quitó a la persona que más quería, por eso la trato como ya sabes...-su mirada estaba llena de furia- Aunque me contradiga, se bien de lo que es capaz, nunca va a cambiar, y es lamentable que te molestes en protegerla. Ella nunca te mostrara cariño alguno. -su voz era fría y hería con cada palabra-.

Allan lo mira, una sombra de duda aparece en él...tenía que pensarlo, estar solo un tiempo.

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Amuria estaba en el cuarto de Mao ayudándola con unas traducciones. No sabía si era por el trato con Allan o qué pero últimamente se había hecho muy apegada a la pequeña lolita que siempre encontraba algo que contarle. La japonesa estaba encantada con su ayuda, así que la tenía de hermana mayor por así decirlo, aunque la diablesa le había pedido que no la llamara onne-chan.

_ Ne....Amuria-chan...-dice mientras terminaba sus tareas ya sola- ¿Alguna vez te has enamorado?

_ ¿Enamorado? -dice recostada en la cama de ella- No, nunca, ¿Tu? -sabía que solo quería hablar así que solo le llevaría la corriente-.

_ A mi me gusta alguien, pero no se qué hacer. -dice divertida y sonriendo- Es un poco grande para mi, y pensé que quizás podrías ayudarme, pero si nunca te has....-piensa un momento- ¿Te gusta alguien?

_ -Amuria la mira, sin saber le contestó- No se, quizás, no. -¿Tenía dudas?-

_  Mmm mira vos...-ríe por lo bajo- Sabes, a mi me gustan los chicos dulces, tiernos, pero callados. ¿Tu?

_ -piensa, nunca tenía charlas como esas.- Altos, callados también...y no se...

_ ¿De ojos celestes? -dice fingiendo inocencia-

_ Si, porque no. -contesta sin percatarse de la indirecta-.

_ ¿Crees qué es fácil? -dice un tanto curiosa por saber que pensaba ella-

_ No, el amor siempre me ha herido. -luego recuerda que Mao aún era muy chica para conocer tal decepción- Pero, yo porque soy una amargada, tu seguramente encontrarás alguien que te cuide.

_ Pero el amor no es solo cuidarse Amu-chan. -entonces cierra los ojos y dice de forma serena- Amor es respetarse, preocuparse por esa persona, escucharla y poder abrir nuestro interior a ella sin miedo. Yo quiero a alguien que pueda darme eso. -la mira de reojo- Tu, debes verlo y te darás cuenta que hay alguien que gusta de ti.

_ -ella abre los ojos y se sonroja, sin control alguno, recordando ese "Te quiero".-

_ Veo que ya te has dado cuenta...-dice un tanto cuidadosa con el tono que usaba- Tu no eres como todos dicen, porque tu voz te delata, yo creo que serás capaz de aceptarlo. -no dijo en ningún momento el nombre del chico-.

_ -entonces no puede evitar sentir esa presión en su pecho- Yo no puedo, Allan es muy distinto a mi y no entendería...

_ Amu-chan. -la mira y sonríe- Cuando lo miras tus ojos brillan, y él sonríe con ilusión.

_ ¿Como..

_ Digamos que soy pequeña, pero son mis amigos y pude notarlo. Cuando fuiste a pedirme que lo levantara, cuando él me pidio ser buena contigo, ambos son muy atentos. -ríe por lo bajo- Al igual que testarudos.

_ ¡Yo no soy testaruda! -recrimina y luego ante las risas de su compañera suspira cansada- Aún así, eso puede ser falso, es mi amigo y no quisiera perderlo por sentir algo más.......no estoy diciendo que sienta nada, solo estoy diciendo...

_ Sii..-dice con poca fe en esas palabras- Pero, demuéstrale tu amistad, yo soy mujer y entiendo ciertas cosas....no me importan los rumores de ti. En cambio los hombres, pueden dudar mucho por esas cosas y no me gustaría verlos peleados. -le hace ojitos de perrito mojada-.

_ -se larga a reír ante esa expresión y le pregunta- ¿Y cómo hago eso?

_ Solo háblale y dile que le aprecias, tu sabes, a pesar de ser mayor que yo no eres muy lista en cuanto a estas cosas. -dice irónica y se levanta mientras le dice con voz picarona- No seas tan tímida.

_ -levanta las cejas escéptica, era la misma lolita la que le estaba diciendo algo así a una súcubo como ella, que patético y raro, pensó-.

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La diablesa entró en la habitación, estaba vacía, se sorprendió ya era bastante tarde. Entonces se colocó el piyama y se puso a hacer unas cosas, mientras escribía sobre el escritorio veía las horas pasar por el pequeño reloj despertador. Algo andaba mal, Allan se estaba tardando demasiado, ya eran las dos de la mañana y no daba señal de vida. Amuria no pudo evitar mirar por la ventana hacia el bosque, esperando verlo aparecer para esconderse y fingir que no lo esperaba. Pero nada pasó.
Se puso una campera larga y fina que tenía a un costado de su cama y salió por la ventana. Entonces se adentró en el bosque sin saber por dónde ir. El lugar era bastante lúgubre de noche, las sombras, el frió, los colores confusos de los arboles y caminos. En un momento, sintió algo, un calor cerca. Supo que tenía que ser él. Comenzó a correr en la dirección que recibía esa energía, no sabía porque corría, solo corría.
Entonces llenó a un pequeño claro donde la luz de la luna parecía danzar en la briza. Él estaba acostado en un árbol dormido encima de de una de las ramas más altas. Amuria liberó sus alas y subió para verlo con más con atención. Lucía bastante tranquilo, ve un papel en su mano, entonces sin pensarlo lo toma y lee.

" ¿Vale la pena sentir por alguien tan fría y sin sentimientos?"

Se quedó congelada unos segundos, no podía creer que Allan había escrito algo así sobre ella, en parte era así pero tampoco es...La mente de Amuria se nubló un instante, sus ojos brillaron rojos de ira y como para completar las cosas, el dragón despertó.
Al ver las alas y los ojos no pudo evitar confundirse.

_ ¿Johana? -dijo aún dormido cuando siente como la rama que lo sostenida se cae junto con él, quien alcanza a reaccionar y saca sus propias alas.-

Mira a lo lejos, siente que era un demonio, y uno bastante fuerte por el momento. Voló hacia a gran velocidad y al alcanzarlo se sorprendió. Era Amuria, ¿Qué hacía ahí? Una sonrisa torcida se formó en su rostro, le había llamado Johana, seguramente por eso se había enojado pensó pero antes siquiera de que pudiera explicarse la sintió ir hacia él y ambos se tomaron de las manos empujándose mutuamente.

_ ¡Amuria que demonios haces! -le gritó él pero al verla como demonio completo se asustó en serio.-

_ ¡Ser un demonio!¡Eso hago! -le dijo y entonces enciende sus manos en fuego y ríe un tanto histérica, estaba dejándose llevar por sus emociones y perdiendo el control- ¡Tu no sabes lo malvada que puedo ser!

Allan supo que ya no era la misma, sus ojos se veían más rojos que nunca y a su alrededor se había formado un aura oscura. Entonces, a pesar de no querer hacerlo, se transformó en dragón por completo. Sus ojos eran rojos como los de Amuria, ya que los dragones descendían de demonios, tenía un cuerpo bastante grande pero atletico, sus garras y cuernos eran verdes oscuros, su pecho marrón y las escamas que lo rodeaba de un rojo intenso que brillaba ante la tenue luz nocturna.
Fue hacía la diablesa e intentó pararla, pero al sentir la resistencia no pudo y la soltó, no quería herirla y tampoco dejarla así de loca para que ella lastimara a alguien.
Amuria solo sonrió con malicia, de verdad lucía como un demonio, creo una bola de fuego y la lanzó contra su rival. Él se cubrió con sus escamas y lo soporto, ambos eran del mismo elemento, eso no funcionaría. El dragón se movió rápidamente sobre lo cola y logró tirarla al suelo. Se colocó sobre ella, esta se teletransportó y lo tiró de espaladas a él.
La paciencia de Allan se agotaba, no quería llevar a más las cosas pero ese golpe le dolió de verdad. Entonce decidimos volvieron al aire, esta vez con real intención fue hacía ella para detenerla. ella se escapaba bromista y lo hacía ver a todos lados cada vez que la perdía de vista. El dragón era fácil de engañar pensó.
Allan cansado de esa broma y sus continuos golpes, esperó y en cuanto la sintió se volteó y la golpeó, sin darse cuenta, con mucha fuerza. Ella se estrelló contra un árbol y se lastimó la espalda, una de las ramas le habia hecho un corte. El dragón se percató de ella al escucharla dar un grito de dolor, fue en su socorro pero la diablesa mal interpretó su intención y abriendo sus alas lo tiró hacía atrás con sus piernas.

_ ¡Amuria ya basta! -pidió usando su voz y agregó- ¡yo no quier....-abre sus ojos con sorpresa, ella se había teletransportado hacía él y con sus uñas le había hecho un gran corte en el estómago-.

Él calló y entonces poco a poco fue regresando a su forma humana, se tocó la herida con la mano y vio que estaba sangrando demasiado. Comenzó a gritar un tanto asustado y otro por dolor, quedó de rodillas tratando de contenerse.
Amuria bajó hacia él, dijo aún con maldad.

_ ¿Ya no quieres jugar? -al escucharlo gemir de dolor, al ver la sangre, se arrodilló frente a él- ¿Nee...Allan?

Entonces él la miró con verdadero sentimiento, pero sin llorar y un tanto aturdido.

_ Eres una tonta. -le dice y apenas sonríe pero luego su mueca solo fue dolor y se agachó sin más-.

Los ojos de ella se vuelven marrones, no sabía como, el ver como su sonrisa se desvanecía le provocaba tal reacción. Poco a poco se transformaba en humana, retomando su consciencia, cuando por fin reaccionó.

_ ¡¡Allan!! Gomene, atashi...-se acerca a él y lo escucha decir-

_ No te entiendo...ayúdame. -le ofrece un brazo-

Odiaba hablar así pero estaba asustada, después de mucho, estaba asustada. Lo tomó en sus brazos y lo teletrasportó con ella a la habitación. Pronto saldría el sol y si alguien lo veía así ambos tendrían problemas, tomó lo primero que encontró, una sábana y la cortó en varios pedazos, no lo podía llevar a la enfermería sería muy difícil de explicar. Estaba a punto de colocárselas cuando él la detiene y ya un poco pálido le dice:

_ Espera, esto ayudará. -mete su mano en su boca sacando un buena cantidad de saliva, un poco más espesa que lo normal. Luego la untó en la herida y sosteniéndose con fuerza de la campera de Amuria llegó a decir- Estaré bien, solo trata de contener la sangre.

_ Hai...-dijo un tanto impresionada por aquello, quizás asqueroso pero Allan sabía lo que hacía-.

Lo envolvió con cuidado mientras sentí como apretaba su campera con esfuerzo. Cuando pasaba las vendas por su espalda y ella misma se agachaba para hacerlo sentí un agudo dolor en su espalda pero lo ignoró y se enfocó en él. Una vez que terminó lo cubrió con sus sábanas y se quedó a su lado.
Escucharon golpes en la puerta, Amuria se levantó con apuro y solo intentó lucir lo más normal posible. Abrió la puerta, era el director.

_ Srta. Himemiya ¿Dónde está su compañero? Es común que usted falte a clase, pero él es distinto pasó algo. -la miró con duda-.

_-vaciló un momento- Es que hoy se sentía un poco mal y me quedé a cuidarlo. -le inventó y trató de lucir tranquila- pero ya está mejor.

_ ¿Qué tiene? -entró al cuarto y lo vio dormido, tenía una apariencia media cansada- Debería llevarlo a la enfermería.

_ No, es que...-piensa rápido- no quería preocupar a nadie, y a mi no me molesta cuidarlo, solo se sintió decaído pero no es nada en serio.

_ -el hombre la mira, podría ser que lo engañara pero ella no era de mentir, era demasiado honesta- Bueno, lo dejaré a tu cuidado entonces, solo que debes llevarlo a la enfermería si empeora, en todo caso saca lo que quieras de allí te doy permiso. Cuídalo Amuria. -va hacia la puerta-.

_ Si, claro. -dijo seria y entonces cerró la puerta-

_ Amu...-llega a decir el dragón que estaba despierto pero aún dolido-.

_ Allan. -se voltea rápidamente y va hacia él, entonces siente como la toma de la mano y la empuja hacia él- ¿Qué haces?

_ Ya no hables. -la abraza cuando siente algo en su mano, recuerda que ella también estaba herida pero..-

_-se da cuenta de como la acariciaba con delicadeza- Tranquilo, no siento dolor, ya sanará. Ahora dime...¿Cómo te sientes?

_ Mejor, ya debe haberse cerrado pero aún me cuesta moverme. Eres peligrosa cundo te enojas, en serio. -dice serio, sin bromear. Entonces la sostiene con un brazo y se lame la otra mano he intenta ayudar a la diablesa con su espalda pero esta no se lo permite- Amuria...-la mira con confusión y agrega- Déjame ayudarte.

_ No, fue mi culpa lo que te pasó, me lo merezco. -se alejó un poco pero aún así lo sostenía con una mano, esa conexión era muy común entre ellos- ¿De verdad piensas eso de mí Allan?

_ ¿Qué cosa? -dice sin entender, no se había enojado por aquella confusión de nombres-

_ De si valía la pena sentir por alguien tan fría y sin sentimientos. Solo conozco una persona que encaja con algo así. -mira hacia el suelo-

_ Yo no escribí eso. -le aclara y apenas se voltea hacía ella- Ese papel lo encontré en mi mochila y lo iba a tirar pero no me di cuenta y me quedé dormido pensando...

_ Ahh...-se sintió una tonta por haber pensado eso, de verdad, el dragón no diría algo así o al menos Amuria no quería que lo hiciera- Y....¿Johana?  -ya aquí tenía un tono de celosa-.

_ Es que..-piensa en lo pasado- estaba dormido, y por tus alas pensé que eras ella, te pareces a un..

_ dragón.. -completa ella y sonando arrepentida exclama sin mirarlo- Lo siento, de verdad, no quise hacerte daño.

_ -él se levanta apenas y le acaricia el cabello sin soltarle la mano- Está bien, ya pasó, lamento lo de tu espalda, me salí de control y no me medí, en parte fue mi culpa también.

_ Lo hiciste para detenerme, yo tampoco me di cuenta de lo que hacía hasta que...-recuerda la cara de Allan y el miedo que la invadió en ese momento- No vuelvas a asustarme así, si vuelvo a ponerme de esa forma, no seas tan tonto como anoche.

_ ¿Te asusté verdad? -dice un tanto sereno al sentirla de esa forma, al usar tanta energía en el combate de seguro no estaba muy altiva ella tampoco. A los minutos que no respondía , él no insistió solo se recostó y la jaló de la mano- Ven, duerme conmigo un rato.

_ -ella lo mira un tanto confundida y sin pensarlo se acuesta con cuidado a su lado y se le queda mirando fijo a esos ojos celestes tan extraños- Sabes, yo...-no sabía que decir-... tengo sentimientos.. -se acurruca en el pecho de él pero sin apoyar su cuerpo en el suyo-.

_ Lo sé, tranquila, no importa lo que me digan. Solo sé y creo lo que tu me demuestras, aún pienso lo mismo que la primera vez que nos reímos juntos. -la diablesa se sorprende de su memoria, él la mira y sonríe- Nos llevaremos bien.

Ella lo abraza ligeramente por el cuello, como siempre, él la sujeta con delicadeza, como siempre. Se miraron hasta que ambos notaron que estaba sonrojados, pero no les importó. Allan se acercó con cuidado, un tanto tembloroso y con suavidad sus labios apenas rozaron lo de su amiga, ella también temblaba ante aquel simple contacto. Se quedaron así un lapso corto de tiempo, pero en realidad ninguno quería separarse, el calor, esa sensación entre ellos. Amuria quedó un tanto aturdida en un momento y se separó con cuidado, no se parecía en nada a los besos que había dado en su vida, y vaya que eran muchos.
Él la miró apenado y pegó su frente con ella, sonrió por lo bajo,  susurró:

_ Se que esto te sonara tonto y cursi, pero es como si...-hizo una pequeña pausa- fuera mi primer beso.

_ No es tonto. -apenas respondió, porque ella lo sentía así, era extraño. Solo se quedó así, seguro eran ideas suyas, pero esa sensación de costillas seguía en sus labios, haciéndola dormir con una sonrisa...ambos...juntos.

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Jamás olvidaré ese beso, porque nunca se volvió a repetir, fue y será único para ambos.
Aún no me atrevía a decir nada, pero era muy obvio que Allan se daba cuenta, como de a poco nos fuimos haciendo más humanos. Desde aquel incidente, nos volvimos más considerados, yo en especial, comencé a tratar de bajar mi nivel de agresividad ya que al parecer no tenía tanto control como pensaba. Y él solo dejó que todos se cansaran de advertirle para de eso forma demostrarles, que yo podía cambiar...o más bien...que nunca fui tan mala como los demás creían...
Quizás aquello pudo haber pasado, si en esa noche recuperamos o despertamos cierta inocencia que creía perdida, ¿Por qué no cambiar?¿Por qué optar por él?¿Por qué no?
Porque no era solo yo,yo nunca fui una,yo era una mitad. Y mi otra mitad reclamaría lo que era suyo, entonces...¿Qué debía hacer?.

miércoles, 20 de abril de 2011

Capítulo Dieciséis: Es Mi Turno

Semanas después de aquel encuentro tan extraño entre Amuria y Allan, ocurrió un suceso que más que mejorar las cosas terminó obligando a ambos a exponerse un poco más.

"Día de Padres y Maestros"

El colegio se llenó de hombres y mujeres todos con sus respectivos hijos, algunos se quejan de vergüenza otros no alcanzaban a contar todo lo que había hecho desde la última vez que se vieron. El dragón estaba hablando con Mao mientras Amuria a un costado miraba hacia afuera ignorando todo a su alrededor. Entonces la lolita sonríe al escuchar las voces más familiares del mundo, se voltea y ve a sus padres, corre hacía ellos y los abraza con fuerza. Saluda a sus amigos con las manos y los presenta, luego se va con ellos mientras emocionada les habla sin parar como era su costumbre.
La diablesa mira al joven a su lado, lucía un tanto sombrío, pero como ella no tenía discreción -al igual que él- le pregunta sin más.

_ ¿No esperas a nadie hoy? -lo mira de reojo-

_ No. -responde serio y le da la espalda- Sabes, yo a caminar un rato, hay mucha gente para mi gusto.

_ Claro.-le responde pero entonces una ansiedad nace en ella, se preocupaba? Con algo de duda llega a decir- ¿Estás bien?

_ Si, no es nada. -le dedica una corta sonrisa y continúa cabizbajo en su caminar-.

Ella mira a todos los chicos a su alrededor, era un tanto deprimente, era como si entre tantos...quedara sola. Una voz burlona se escucha a su espalda.

_ Supongo que ahora no eres tan altiva, ¿Se siente mal no tener a nadie? -la joven se voltea y se encuentra a Dante-.

_ Tu lo debes saber ¿No? -sonríe con ironía- Di lo que quieras, he estado sola por tanto tiempo que ya no me interesa nada sobre estas cursilerías.

_ Mmm ya veo. -se hace el desinteresado y parece que se fuera pero entonces murmura- Veo que ya ni siquiera quieres a tu hermano, quedarás sola.

_ -se voltea y se queda frente de él mirándolo con furia- Vuelve a mencionarlo y juro que te rompo los huesos uno por uno. -lo toma de la remera con fuerza- No es mi culpa, te diré, que yo sea puta es una cosa, pero que ella lo era también jamás lo veras ¿Cierto? Este juego se puede jugar de a dos. -sonríe y saca su lengua de forma perturbadora-.

_ -el la mira horrorizado por aquellas palabras y la empuja contra la pared- ¡Deja de mentir!

_ Es realmente desagradable la verdad, aún para mí. -le empuja de vuelta y comienzan a pelearse-.

La pelea se ponía cada vez más seria, en un momento tuvieron que interferir y entonces ambos castigados fueron encerrados en sus cuartos.

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Allan estaba hablando por teléfono desde la oficina del director. Su voz era seria.

_ ¿No me va a saludar?...no, no, está bien..... cuídense..saludos. -corta y se queda un segundo estático- --los extraño...

El director llega con un moretón en la cara, el dragón lo mira escéptico y antes de preguntar nada este le dice:

_ Será mejor que le digas a tu compañera que se controle, no fue fácil contenerla de la pelea.

_ ¿Amuria? -dice con real asombro- ¿Con quién?

_ Con Dante, es algo complicado pero siempre pasa...-al ver que no reacciona nota que no sabía- Digamos que él le tiene cierto rencor por algo que le hizo, no diré más porque nunca se sabe. ¿Terminaste tu llamada?

_ -algo extrañado al oir eso- Si, gracias, será mejor que vaya a ver como está Amuria. -se va rápido-

Que bueno que al fin le encontré un compañera a esa niña, ya me parecía imposible, pensó sonriendo cuando un dolor agudo lo hace regresar al golpe.

_ Silva, ¿Me podría traer un hielo para esto?

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Entra la cuarto y ve a Amuria mirando hacia la ventana, ya estaba comenzando a dudar que fuera abstraída de más, había hecho eso todo el día desde que se levantó.

_ -ella voltea al escuchar la puerta y pese a que tenía una mueca de enojo, al verlo solo pudo hacer eso...verlo.-

_ ¿Qué pasa?¿Tengo algo? -dijo y entonces notó algo sobre su mejilla- oh...yo...

_ Allan. -se le acerca y le limpia la lágrima con su dedo pulga acariciando su mejilla- ¿Qué pasa? -sus ojos reflejaban preocupación-.

_-había llorado sin darse cuenta, sintió cierta presión en el pecho y un tanto aturdido se sentó en una de la camas mirando el suelo-

_ -se puso enfrente de él y lo miró con determinación, ¿Por qué se sentía tan mal al verlo así?- ¿Estas enojado porque peleé con tu amigo?¿Qué pasa? Háblame.

_ Yo solo...no se porque...¿Por qué llor....-más lágrimas comenzaron a fluir de sus ojos e intentó ocultarlo-.

_ Oh... -se asusta un poco, no creía lo que veía, jamás había visto a un chico llorar.- Cálmate, yo no se que...-"hacer" pensó un momento pero no soportaba verlo así, le levantó la vista con sus manos en sus mejillas y lo abrazó contra su pecho- Ya, no llores.

El dragón no creía lo que acababa de hacer, Amuria era amable y consoladora con él, apenas se sostuvo de ella y siguió llorando unos minutos más. La diablesa no quería verlo así, y como otras veces él la contenía ahora le tocaba a ella. No sabía porque, pero presentía que era por ese día tan particular que estaba así.

_ -se separa un poco y le besa la frente- No llores más.

_ -él la mira y la abraza acostándose sobre ella, dio unos últimos sollozos-

_ ¿Mejor? -sonrió levemente y acarició sus brazos con sus manos-

_ Gracias Amuria. -se limpia el rostro con su propia mano y un tanto burlón a él mismo exclama- Debes creer que soy un tonto.

_ Eso siempre lo pienso, dime ahora el porqué. -se deja descansar a un lado de la almohada, se sentía bien tenerlo encima, era tan cálido en su comparación-.

_ Hoy, si esperaba a alguien, pero estamos peleados y eso me puso mal. La verdad soy un tonto. -mira hacía ella- Lamento haberte preocupado.

_ Esta bien, solo te pediré una cosa. -recuerda un perdón nunca dado- Si tu quieres a esa persona, díselo y no estés peleado si te hace mal. A veces el tiempo para arreglar las cosas es menos del que pensamos.

_ Es mi mamá. -le dice con un tono un tanto infantil- Yo, al principio me negué a venir a este lugar y le grité. Hoy la llamé pero no me quiso hablar, y no me gusta estar así con ella.

_ Con más razón, ella te perdonará, estoy segura. -cierra los ojos y suspira- Ella te perdonará.

_ -la mira intrigado- Lamento esto, no quise decirte porque como estás con tu hermano no quise darte problemas, más este día pero no soy bueno ocultando cosas.

_ Me di cuenta. -dice normal- Allan...

_ ¿Si Amuria? -le pregunta sorprendido ante su tranquilidad-

_ Abrázame, tengo frío. -le pidió, por primera vez-.

El dragón sonrió y la rodeó con sus brazos. Ambos se dejaron llevar por la paz de esos momentos que solo se deban cuando estaban de esa forma. Allan se levantó apenas y le besó el pecho, mientras subía lentamente hacía arriba cuando se encontró con los labios de ella, los besó con dulzura y sonriendo se dio cuenta que la diablesa no respondía. Tenía los ojos aún cerrados, entonces se acercó un poco más para ver si se había dormido y ella lo toma por sorpresa besándolo con intensidad. Estuvieron un tiempo prolongando aquel beso de companía y solo por la falta de aire se detuvieron y contemplaron sus ojos sin vergüenza.

_ Me gustan tus ojos. -dijo él finalmente-

_ No son la gran cosa, aunque el color de los tuyos tampoco está mal.-su voz era suave-

_ Tu piel es tan suave. -desliza su manos por la pierna de ella-.

_ Espera, no me gusta estar así.-no le permite seguir con sus caricias y lo levanta junto con ella para recostarlo en el colchón a él- Ahora me toca a mi, no eres tan liviano como crees.

_-la contuvo sobre él y sonrió- Tienes razón.

Se quedaron así un rato, entonces como ninguno se dormía Allan se atrevió a preguntar.

_ Amuria ¿Tu tienes familia aparte de tu hermano? -siente como agarraba su remera con fuerza- ¿Fue mala idea preguntar eso cierto?

_ No...solo que..-hunde su rostro en el pecho de él- Es algo que me causa mucho dolor el recordar. -ya estaba transparente, no quería fingir más- Hace mucho tiempo, se podría decir, tenía una familiar...pero todo se ha ido ahora.

_ Entonces, si te causa dolor, sería mejor que te desahogues. -piensa un momento- Quizás si hablas sobre ello, se te haga más ligero.

_ ¿Por qué quieres saber? -pregunta sin más-

_ -el sonríe y entonces dice- Sabes algo, a pesar de tener cinco hermanos más, soy el único que salió híbrido.  Eso siempre me ponía mal, porque pensaba que había algo malo en mí y por eso me peleaba tanto con mi mamá, ella era humana, como yo en parte lo era. Aunque un día lo hablé con la que fue antes mi ex novia, y me hizo mucho bien, porque....ahora que lo pienso eso me hace único y no debería avergonzarme. En mi familia siempre hubo muchas peleas, al final siempre nos arreglamos, no somos perfectos y lo sabemos.

_ -ella lo había escuchado con atención, al mencionar a otra chica se sorprendió y dijo- ¿Cómo era tu ex novia?

_ Ella era muy parecida a mi, tranquila y un tanto simpática todo el tiempo. -su vista se perdió- Su nombre era Johana, y yo la amé mucho.

_ -Amuria reconoce un brillo particular en sus ojos, esa chica había sido única en la vida de Allan- ¿Y qué pasó?

_ -suspiró- Nada, somos amigos. Creo que en parte fue mi culpa por no saber como demostrarle lo que sentía, pero al final, ambos supimos que esa magia del enamoramiento es temporal y no quisimos forzar las cosas.

_-sus ojos se templaron tristes- ¿Aún la amas?

_ No, de eso estoy seguro. -dice confiado y le clava la mirada- ¿Quieres saber por qué?

_ -duda un poco al respecto, no entendía porqué hablaban de esas cosas- Si, dime.

_ Porque si aún la amara, no hubiera podido fijarme en otra persona. -sonríe y la abraza- En ti Amuria.

_ -por primera vez se sonroja con intensidad- No juegues, Allan, no digas tonterías. -se permite por un momento dejar de ser fría y aprovecha para cambiar de tema- Ya que tu me contaste un poco sobre tí, me gustaría contarte de mí..

_ -él se enternece al verla con las mejillas de ese color, quizás había sido muy directo.- Claro, me gustaría conocerte un poco.

_ Cuando vivía en Japón, las personas a nuestro alrededor no eran nada amables con mi hermano y conmigo. En parte porque sospechaban lo que éramos. -suspiró y sus ojos se volvieron más claros de lo normal- Pero nuestra madre nunca nos lo dijo porque tenía la esperanza de que se equivocaran.

_ -nota aquel cambio y solo guarda silencio-.

_ Escapamos con Aiperus...y tuvimos que dejarla. -se calla un momento- Después de eso me volví como soy ahora.

_ ¿Nunca más la viste? -dice con voz baja, ahora entendía como lo había descubierto, ella había tenido madre como él-.

_ La última vez, estaba enojada con ella y luego, digamos que ya era muy tarde para pedir perdón. -comenzó a suspirar, su respiración parecía costosa- Por eso, Allan, arregla las cosas con tu mamá.

_ -los ojos de él se llenaron de lágrimas al escuchar eso, era lo más humano que había escuchado de un demonio, de ella. Luego volvió a serenarse y al escucharla agitada le dijo- ¿Qué ocurre?

_ Nada, ya se me pasa. -su llanto en seco era así, se sentía expuesta, hablar de algo así jamás lo había hecho, ni siquiera con Nana o su propio hermano-

_ Lo sé, Amuria, te diré algo y quiero que no lo olvides ¿Bien?. -la abrazó con más fuerza para mantenerla así de cerca para que lo escuchara claro-.

_ Bueno pero que no sea nada cursi. -bromea un poco para que se le fuera el melancolismo-

_ Yo te quiero. -dijo y la sintió temblar en sus brazos-

Amuria no dijo nada, solo tembló y su respiración se paró de pronto. El dragón se levantó apenas y al verla sintió como cambiaba su energía y la envolvía de una forma extraña. Ella solo cerró sus ojos e intentó levantarse e irse. Allan la contuvo tomándola de los brazos pero al verle los ojos nuevamente, con aquel color rojo sangre, supo que sería mejor que no la presionara. La soltó.
Ella se levantó y salió por la puerta, se sentó a orilla de esta y pensó envuelta en su forma demoníaca.

_ Tengo miedo... ¿Por qué tuvo que decir una tontería como esa? -en medio de sus pensamientos un sonido la distrae de todo. -apenas volteó y vio por la unión de la puerta. Allan seguía angustiado, estaba segura que no era por ella, porque él miraba la ventana como antes lo hacía ella.- Ah...que demonios...

Se levanta y se dirige a él, lo toma del brazo y lo saca del cuarto. No permitía que se lamentara de esa forma, debía arreglar las cosas, en parte por él, en parte por su misma deuda.

_ ¿Dónde me llevas? -dice una vez que reacciona y entonces se limpia rápido el rostro por si alguien los veía-.
_ Detesto que seas así de flojo, vendrás conmigo y hablarás con ella ahora. -dice con enojo fingido y nota que él no se opuso en nada- Ves, debes hacerme caso, yo he hecho las cosas mal y por lo tanto se cómo puedo evitarte esa molestia.

Llegaron a la oficina del director, lugar donde estaba el único teléfono de la escuela. Ella se teletransportó al interior y sacó la traba, luego lo hizo entrar a él. Entonces al darle el tubo notó como temía hacerlo, discó un par de veces y cortó. Amuria no soportó más, al marca por cuarta vez ella tomó el tubo y esperó a que atendieran.

_ ¡Amuria dame eso! -dijo tratando de sacarle el teléfono-

_-espero a escuchar cuando atendieron- Ten es todo tuyo.

_ Hola ¿Quién habla? - la voz era de una mujer, la madre de Allan-

_-quedó callado un momento y con miedo dijo- Yo...Allan...-agregó con rapidez- Lo siento...

La diablesa vio una expresión calma en él, seguramente su madre ya lo había perdonado hace tiempo, solo esperaba que él la perdonara. Era un tanto dulce, salió de aquella sala y sonrió sin darse cuenta.

_ Si tan solo alguien me hubiera arrastrado de la misma forma que yo a Allan, quizás ahora sería distinto. Pero aún así...estoy feliz por él...-recordó aquellas palabras " Yo te quiero" le daba mucho miedo pensar en que alguien podía quererla- Okasan...no te imaginas cuanto te extraño...


Miró por la ventana al cielo, sentía tantas dudas en ese momento. Necesitaba a alguien con quien hablar sobre sentimientos, alguien que la amara sin importar lo detestable que podía ser a veces, alguien...alguien...necesitaba a su mamá...
Una tristeza enorme la invadió, luego el recuerdo del fuego y todo aquello que quedó hecho cenizas, incluso su antigua yo.
Amuria, Amuria, la ceniza en la oscuridad, definitivamente no le había errado en nada la vieja Suzuki.
De pronto alguien la saca de sus pensamientos, siente un escalofrío a su espalda.

_ No se que pueden ver en tí, si solo eres una miserable. -dice el joven de voz ruda-

_ Miserable serás tú, porque a diferencia de muchos, solo ves lo que desesperadamente quieres. Estoy muy cansada como para hablar. -dice y lo ignora- Ya olvídala Dante, tu eres muy bueno como para llorar a una tonta como esa.

_ ¡Deja de decir...-de pronto se calla al ver que el dragón se le oponía- Allan.

_ Ya vámonos Amuria, lamento las molestias. -entonces como nunca, la toma por la mano y comienzan a caminar. La diablesa no pudo reaccionar-.

El joven solo los ve alejarse, al mirar como él la sostenía con delicadeza y ella se dejaba hacer por su voluntad, comenzó a sospechar que quizás no solo le gustaba Amuria, sino también sentía cosas más serias por ella. Tendría que advertirlo, porque él era su amigo y esa mentirosa -como le llamaba- no se merecía a nadie, porque ella simplemente no podía amar a nadie. O eso creían todos en aquella enorme escuela.

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Allan me había mostrado, que era susceptible, que sentía. Y que...me quería...todo mi interior se llenó de dudas. Si hubiera sido un demonio quien lo hubiera dicho, jamás lo habría creído, pero lo dijo siendo más humano que mi misma. Siendo alguien con sentimientos, y no pude dudar de que lo decía en serio. Esto me asustó, era muy distinto a antes, no ...no...podía alejarlo. No quería hacerlo.
A la vez que no quería lastimarlo, y eso era tan común en mi, que pronto...tendría que demostrarle que también tenía sentimientos...o sino podría perderlo.

miércoles, 13 de abril de 2011

Capítulo Quince: Ciega

La diablesa se preparaba para salir, era temprano, entonces Allan se levanta y la mira confundido.

_ ¿A dónde vas? -la mirada con un ojo abierto y el otro no-

_ A lo de mi hermano, te lo dije ayer.-le sonríe de lado- No quise despertarte, solo estaré fuera dos días pero creo que mejor le pido a la lolita que te venga a despertar, hoy sonó el reloj y ni te inmutaste.

_ -el sonrió y con los brazos en la nuca le comentó- Es que duermo, Amuria, ¡Duermo! Ni yo puedo creerme, hacía años que no lo conseguía de tal forma....mmm...no me estarás haciendo nada ¿Verdad? -dijo ahora con real confusión-.

_ Tonto, si te hiciera algo dejarías de servirme ¿No crees? -sonó recia pero luego se ablandó- Ya, mejor me voy así tomo el primer bus.

Amagó a irse por la puerta, tan rápida como siempre, entonces él se levanta y la abraza por detrás. Se acerca a su oído y murmura:

_ Pásala bien. ¿Si? -dijo con suavidad y la soltó-.

_ Claro..-apenas moduló por aquella sorpresa, se había estremecido-.

Salió rápido y sin decir más. El dragón se recostó y suspiró, ya la extrañaba, que patético pensó....

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La diablesa llegó, el gris edificio sin sombra alguna, allí era donde vivían con Aiperus. Había sido un viaje largo, pero lo valía. Entró con cierta emoción y subió por el ascensor. Se miró en el pequeño espejo que allí estaba y entonces notó que sonreía levemente, se veía raro, pero no era nada malo pensó.
Salió y se dirigió, departamento 6 "D", abrió la puerta con su llave y entró casi corriendo. Entonces lo vio tirado en el sillón con un mondadiente en la boca. Dejó la mochila a un lado, fue a su lado para abrazarlo.
El joven levantó una ceja extrañado de esa actitud, se la quitó de encima y igual de serio le preguntó:

_ ¿Por qué tanta emoción? -su cara denotaba un desinterés total-

_ Tenía ganas de verte. -dijo ya con mal humor- que mal her..

_ -el coloca su dedo sobre los labios de ella- olvida eso, digamos que ando preocupado Amuria, eso es todo. -se pone un tanto triste al mirarla, aunque en su interior la maldad sinreía-.

_ ¿Preocupado?¿ Sucede algo? -dijo angustiada y se sentó sobre él, era una costumbre para ella-

_ Nada, te notó diferente, estas entrando a la etapa que Utena nos advirtió y eso me preocupa. -dijo sin disimulo a su verdad-

_ -ella miró al costado- Si lo sé. -luego volvió a mirarlo con una determinación increíble- Pero estaré bien, lo prometo.

_ Eso espero. -susurró él antes de darle un beso sorpresa mientras la sostenía de las caderas-.

Amuria penas pudo responder cuando sintió su lengua rozar con la suya de una forma irresistible, continuó aquella unión hasta que el aire le fue escaso y se separó con más calor que el habitual cuando pasaba eso. Su hermano la miró con picardía y deslizó sus manos por debajo de la falda de ella. Al darse cuenta de sus intensiones se levantó e indignada dijo:

_¿¡Qué haces!?...-se aleja unos pasos- idiota..

_ Vamos, Amuria, aún sigues presa por esa culpa pasada. Deberías olvidar a aquellos tontos. Tu sabes bien que ambos se convirtieron en humanos para evitar la confusión por la debemos pasar. Somos demonios, el que lo hagamos no es gran...-entonces al ver en sus ojos pudo notarlo- ¿En quién piensas?

_ ¿Ahh? -se hace la tonta, no le gustaba escuchar cuando hablaba del pasado- Ya déjame sola.

Se levantó y acomodándose la ropa se dirigió a su cuarto y cerró con llave. Su hermano sumamente confundido inhaló el aire un momento y desde lo más profundo de su mente exclamó:

_ Está ocultando algo. -sonrió y luego volteó los ojos- Puede ser útil después de todo.

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El dragón tenía su cabeza apoya contra una de las mesas del comedor, estaba aburrido y soplar el mechón de pelo de su frente no era tan divertido como parecía. Entonces alguien entra al salón y este se deja caer sobre la mesa.

_ Mao ¿De qué te disfrazaste? -le pregunta levantándose con asombro-

_ Es un traje de lolita. -sonrió sonrojada- Es que me lo dicen tanto que me dieron ganas de vestirme así jajajjaja -ríe dulce y se sienta a su lado- ¿Por qué estás solo?

_ ¿A qué te refieres? -le dice aún más atento a su atuendo-

_ Digo, o estás con los chicos, en el bosque o con Amuria. -dice con un tono raro al último-.

_ Mmm...no estoy de humor supongo. -responde y mira hacía la ventana como si esperara ver algo-.

_ ¿Será por qué Amu-chan se fue a lo de su onii-chan? -pregunta con picardía en la voz-

_ ¿Tu cómo sabes eso? -sin responderle-

_ Anda muy amable conmigo últimamente, y además fue a mi cuarto a pedirme que te despertara a las mañanas. -sonríe- Ella parece que se preocupa por ti.

_ Ya veo...-la diablesa era un recuerdo grato en su mente, pero si estaba amable con Mao, quizás sería una señal que. - Ven Mao, te contaré un secreto.

_ -ella se acercó y esperó-

_-él la olió, no estaba limpia, Amuria había mantenido su palabra. Sonrió y le dijo en broma- Ese vestido te hacer ver sexy ten cuidado. .-no puede evitar reír por lo bajo-.

_ ¡Que tonto! -se aleja jugando con sus coletas- Pero creo que en realidad estas evitando mi pregunta...¿A-chan...te gusta Amu-chan?

_ -la mira sin saber que contestar- Ella es mi amiga, y estoy bien con eso.

_-lo mira con indiferencia.-  Siii....como no...bueno me voy para clase de música, suerte y busca algo para hacer o te aburrirás aún más.

_ Claro. -la saluda con un gesto y se queda pensando-

Mira para afuera, entonce se levanta y va al bosque, tenía una idea.

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Los gemelos, se miraban como si de un espejo se tratara hacían los mismo movimientos y de alguna forma ambos sabían que el otro tramaba algo. El íncubo comenzó a interrogar:

_ Hey...¿Cómo es la vida en aquel lugar donde huist....fuiste? -no disimula su mala intención-.

_ Bien, tranquilo y sin presiones, a diferencia de aquí. -dice seria pero su mirada no parecía enojada- ¿Qué tienes pensado? -arquea una ceja con un tanto de dudas-.

_ ¿No quieres volver a vivir conmigo? -se le acerca y la toma por lo hombros clavándole la mirada, ella aún no lo sabía pero ahora como demonios podía ver más allá de lo que podría imaginarse, había algo en su mente.-

_ Es que...-en un momento pensó en Allan y bajó la mirada- estoy cómoda allá y será mejor, no me gusta pelear con vos.

_ -logra ver un leve color rojo en sus mejillas- ¿O acaso me ocultas algo?

_ No, yo no te ocultaría nada. -le dice ahora intentando salir de su agarre entonces nota que no la soltaba- Ya, Aiperus...

No pudo continuar, el la aprisionó contra la pared y entonces con sus ojos rojos por completo la besó de forma violenta y comenzó a invadir su mente. Amuria sintió dolor, en un momento se dio cuenta lo que su hermano buscaba y sacando su parte demoníaca logro escapar de su agarre y entonces notó que la había mordido. Tocó levemente su labios lastimado y solo lo miró sorpresa y desapareció.

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Ya era de noche de Sábado, el dragón estaba colocando algunas flores en la habitación. Se le ocurrió para darle un toque más ... ¿Delicado?... la verdad él ocupaba la mayor parte del cuarto y bueno, como para darle un detalle femenino, quizás le gustaría a Amuria. Sonrió con inocencia y entonces mientras admiraba su trabajo un luz roja apareció detrás de él. Se voltea un tanto alterado y entonces ve que de la luz sale Amuria, se queda sorprendido. Ella cae al suelo y se sostenía la boca agachada y cubriendo su mirada.

_-se le acerca un poco y se arrodilla- ¿Amuria?¿Qué haces aquí? -al verla de esa forma intenta sacarle la mano que la cubría y entonces nota que tenía sangre- ¿¡Amuria!?

_ -ella se lo saca de encima y se entonces solo dice- No es nada, tan solo déjame sola. -se escuchaba temblorosa, se abrazó con sus brazos y se tiró en la cama-.

_ -algo sorprendido se le acerca pero siendo más precavido solo se sienta a su lado sin tocarla- Pensé que estarías con tu hermano, este... me preocupas...¿Qué te pasó?

_ No importa, solo olvídalo. -se había acurrucado tratando de no pensar en lo que había ocurrido, eso fue tan parecido a cuando...Sus ojos se abrieron con miedo y sin darse cuenta tembló por completo.- ¡Basta! ¡Basta no..! -no quería recordar aquello-.

El dragón no entendía que sucedía, pero no podía quedarse sin hacer nada. No pensó en nada, solo hizo lo primero que se le ocurrió. La abrazó por la espalda y entonces le dijo:

_ Tranquila no pasa nada.

Pero la diablesa no pudo resistir, no quería sentirse así. Se levantó escapando de Allan y sin decir nada salió corriendo por la puerta. Él la siguió, no podía dejarla así, no sabía que le ocurría.
Amuria corrió lo más que pudo, no quería que nadie se le acercara, entonces entró en la biblioteca y se perdió entre los estantes. Se sentó a un costado y comenzó a suspirar con fuerza, el aire le costaba ante su intento de no llorar. Con su cabeza entre sus rodillas fue calmándose con lentitud y sin darse cuenta se había quedado dormida.

A la mañana siguiente se despierta, la herida ya se había curado, se alivió un poco. Entonces al mirar a su lado vio al dragón durmiendo incómodamente sobre los libros a su espalda. ¿Cómo la había encontrado?¿Por qué estaba así? Seguramente la había encontrado ya dormida y ¿Decidió quedarse?
Ella apenas lo toca con la punta de su dedo índice y él exaltado se despierta, al ver un paisaje distinto al de todos lo días se asusta y se da la cabeza con el librero de atrás.

_ ¡Auch! -exclama a menos y luego al ver a su amiga lo recuerda- ¿Cómo estas? -pregunta casi sin importarle el golpe que acababa de provocarse-

_ -lo mira un tanto avergonzada por como había actuado- Bien, lamento que hayas tenido que quedarte aquí, no debiste..

_ No quise dejarte sola. -la interrumpe- Lucías muy asustada y ...yo me preocupé.

_ No tendrías porque, sé cuidarme sola, ahora será mejor que salgamos de aquí antes que alguien nos vea juntos. -se levanta y se ata el cabello en una coleta-.

_ ¿Qué tendría eso de malo? -dice y se incorpora con rapidez-

_ Que pueden comenzar a decir cosas y no me gustan los chismes. -lo mira desafiante- Y tampoco quiero que tu los incites.

_ Como quieras. -se encoge de hombro y la sigue, parecía otra, estaba igual de arrogante y segura que siempre. Pero entonces pensó, que quizás, solo se ocultaba debajo de esa máscara- ¿Por qué volviste? -le pregunta después de un rato caminando por aquel laberinto de libros-.

_ Aiperus y yo nos peleamos, pero no es la gran cosa. -mintió y entonces cambió el tema- Pensé que harías algo mientras no estaba, pero se ve que eres más aburrido de lo que creía.

_ -con solo escuchar el tono de voz supo que mentía pero decidió no decir nada, temía que volviera a ponerse mal- Si, pero no, pasé la tarde en el bosque y busqué algunas cosas para decorar el cuarto.

_ ¿Decorarlo? -dice extrañada-

_ Si, unas flores, digo esta bien que seamos un desastre pero me parecía que te gustaría un toque "femenino" para variar. -sonríe y la mira amable como siempre-.

_ Mmm, si puede ser. -piensa un momento- ¿Por qué lo hiciste?

_ ¿Hacer qué?

_ Lo de las flores. -empezaba a pensar que era raro-.

_ Solo un detalle, Amuria, tú me importas. -le sonríe sin vergüenza y con franqueza- Aunque seas terca, yo me preocupo por todos mis amigos, ¿Acaso lo olvidaste?

_ -ella calla un momento y una media sonrisa se dibuja en su recio rostro- Es algo lindo, lo admito, pero no te molestes...

_ Claro. -responde y se alegra al verla así- ¿Quieres desayunar?

_ -piensa un momento- No, es que no tengo hambre. -desvía la mirada hacía él- Bueno, no de comida...

_ -él la mira serio- ¿De qué tienes hambre entonces? -su voz era cautivadora-.

_ De esto...-lo besa rápido pero en la mejilla- Eres demasiado dulce y tu sabes..que me aprovecharé de eso. -sonríe maliciosa y entonces desaparece-.

Allan suspira, sabía que diría algo así, pero sin embargo no podía quitarse la imagen de la Amuria que había conocido la noche anterior. Parecía tan frágil y temerosa, algo opuesto a lo que veía en ella hasta ahora. La hebi-onna podría tener un corazón, un triste corazón.


Él se quedó pensando mucho tiempo, pronto y con la seria actitud de ella olvidó aquello. Pero al pasar el tiempo no se pudo percatar de que aquella joven de tan alto ego, solo necesitaba de alguien que la acompañara, y con quien pudiera compartir el dolor que la estaba consumiendo por dentro.
Ella pensó mucho en su hermano hasta llegar a la conclusión que sería mejor olvidarlo y hacer como si nada, una nueva sombra en su interior, un nuevo peso que llevar....¿Cuánto más podría aguantar?

domingo, 3 de abril de 2011

Capítulo Catorce: El Ojo de la Tempestad -2-

La diablesa tenía sangre en sus uñas y su caminar era lento y poco amigable. Todo aquel que la veía se daba cuenta que no había dormido, todos temían hablar cuando tenía esa mirada perdida, como si hubiera estado sonámbula y vagando como un ser sin alma.
Sonreía de lado y en su ropa se sentía el olor a tierra, definitivamente no había estado en la mansión. Una chica hizo un leve comentario de su estado y entonces la diablesa se dirigió a ella. Esta puso una cara de miedo terrible, Amuria la sostuvo de una mano y exclamó.

_ Lástima que seas tan despreciable, ni siquiera una escoria como yo te desea...-la suelta y entonces sigue su camino como si nada-.

La joven apenas es liberada se desmaya de aquel rostro oscuro y lúgubre al cual se enfrentó, además de haber notado la sangre en sus manos, le dio miedo y simplemente se descompuso. Mientras esta era ayudada, la diablesa caminaba riendo por lo bajo, muchos decían que estaba loca y otros solo guardan silencio.
Llegó a su cuarto y abrió la puerta, estaba vacía, se dirigió al armario y comenzó a desvestirse de pronto un sonido detrás de ella, no se volteó siquiera, estaba cansada.
El dragón al verla tenía una expresión seria, ni el hecho de que estuviera sin remera, cerró la puerta con traba y entonces dijo:

_ Puede disimularlo, pero no lo podrás ocultar de mí. -le dice con su voz apagada-.

_ No se de que hablas. -dijo buscando remeras, mientras su mente estaba aún bloqueada por lo pasado-.

_ Lo sabes muy bien, al principio no lo pude sentir, pero anoche...-se acercó con ella preparando su aliento-

_ Que co....-siente un calor abrumarla en la espalda, se voltea desafiante y le dice con burla- Ese vientito no es nada comparado al infierno y créeme, he estado allí... -sostiene su brazo pero él era más fuerte y logra arrinconarla en la pared-

_ Mao. -dijo casi en un susurro- ¿Cómo pudiste? -ya su tono denotaba algo de decepción-

_ Vamos, la "lolita" lo pasó muy bien sino mal recuerdo. -dijo con soberbia, sus ojos estaba rojos oscuros, en su voz parecía otra persona.-

_ -él le aprieta el cuello con su brazo- Si, tan bien que casi muere asfixiada. -dijo con sarcasmo y levantando a Amuria bruscamente la tiró sobre su cama y se poso encima de ella-.

_ -río de forma escalofriante ante eso, podría teletransportarse y desaparecer cuando quisiera, pero ansiaba ver que hacía el dragón- Mmm...no me tientes Allan..

_ ¿Yo no soy el que está debajo? -en voz había cierta tensión, al igual que su mirada. Se acercó a su rostro y con algo de duda exclamó- Ella no soporta tanto maltrato, si quieres alimentarte de alguien, que sea yo.

_ Jajajjajajaja -sonaba desquiciada y sin pensar lo toma por el mentón y le plasma un beso en los labios- Kamikaze...-le dice mientras esperaba su respuesta-.

_ -sin poder resistirse, los encantos de ella lo tentaban con demasiada fuerza y sin más la besó apasionadamente. Se separó con algo de nervios y le susurró- No te contengas...

Ella envolvió sus brazos sobre su cuello y lo besaba sin compasión, el poder de una súcubo sin límites era algo en literal impresionante. Amuria se regocijaba al sentirlo, su esencia era tan distinta a la de los humanos que no pudo mucho más, hacía semanas que no tenía encuentros de ese tipo. Deslizó sus manos hacia el abdomen de él y en cuanto intentó...

_ -le toma la mano con fuerza- ¿Es necesario?

_ Recuerda que lo haces por Mao ¿Cierto? -le besa la mejilla mientras se sale de su agarre y le desabrocha el pantalón- ¿Lo dudas? ¿O acaso estas nervioso? -le dice desafiante ante aquella tranquilidad extraña-.

_ No, solo que hace tiempo no hago esto... -dice por lo bajo solo se deja llevar por lo caprichos, "aunque, no solo lo hago por Mao" pensó dentro de si-.

Ella siente que pese a sentirse nervioso él mismo comienza a tocarla de forma brusca por encima del brasier. Suspira un momento y luego sin vergüenza inserta su mano dentro de los pantalones de él y comienza a acariciarlo con lentitud. Allan nota que Amuria tenía experiencia, eso lo ponía tenso, solo se dejó llevar. Entonces la abrazó y le sacó el brasier en un suave desliz, y comenzó a besar y marcar suavemente la piel de su pecho. Amuria se sonrojó, el tacto tibio de él era muy delicado y ella no estaba acostumbrada a que le tuvieran consideración. Una razón fácil, para todos era un puta, así de simple.
Sus caricias se intensificaron, pronto perdió la pena del primer encuentro y poco a poco fueron fundiéndose en un abrazo que se prolongó más de lo que la diablesa pudo esperar.

(...)

Amuria yacía desnuda sobre el cuerpo de Allan, tenía su oído contra su pecho. Lo escuchaba respirar, era tan profunda su respiración, el latido de su corazón era fuerte y claro, en su rostro solo se contemplaba paz....por un momento se había perdido mientras lo miraba. Se sentía más calmaba, inclusive con algo de sueño, pese a que eran las 10 de la mañana.
La habitación estaba oscura, comenzó a pensar, que clase de locura acababa de hacer?
Mientras lo besaba pudo ver el cariño que le tenía a Mao, y eso la hacía sentir un fuego en el estómago, le molestaba. No podría decirse celosa, porque no tenía sentimientos hacía Allan, sin embargo...algo la hacía sentir un tanto insegura con eso. Empezaba a sentirse confundida, se quiso levantar pero entonces algo pasa y ella se queda congelada.

_ No te vayas. -le pide Allan apenas despierto y le acaricia la mejilla con una mano-

Ella se congela, jamás, en lo que llevaba viva...nadie le había dicho algo así y con tal dulzura.
¿Cómo era posible que aún cuando lo utilizó e hirió a su amiga podía tratarla con esa consideración?

_ -como si leyera sus pensamientos respondió- Yo no te odio Amuria, solo creo...que entiendo porque lo haces..pero ahora no quiero hablar. Ven duerme conmigo...

Ella se volvió a recostar sobre él y sintió como acariciaba su cabello con lentitud. Esa clase de cariño, era tan placentero de sentir, pero sus palabras la hacía sentir mejor por sobre todo. Posó su mano sobre el cuello de él y se permitió dejar de pensar para acurrucarse a su lado hasta quedar dormida. El dragón aprovechó aquella oportunidad y la abrazó con ambos brazos, ya no podía negarlo...él quería a Amuria.

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 Se despertó, eran las 5 de la tarde, jamás había dormido tanto. Con cuidado puso a su compañera a un lado, y la miró, lucía tan inocente cuando dormía...
Sentía algo cuando la veía, como si de alguna forma dejara su arrogancia de lado y pudiera ver lo que ocultaba era alguien que había sufrido mucho, eso lo podía saber por sus ojos. Cuando la veía, solo en sus ojos claros, sentía mucha tristeza y era eso lo que lo detenía cuando peleaban o inclusive en esa ocasión.

_ Si tan solo pudieras confiar en mí. -dijo por lo bajo y le sacó el pelo de la cara.-

Se levanta y comienza a buscar su ropa para vestirse, debería darse una ducha pero los baños estaba a un largo camino de los cuartos. Se vistió y antes de irse escuchó a Amuria quejarse, no creyó que fuera importante así que solo se retiró pero puso traba,  no quería que alguien entrara y se la viera desnuda.

Pero quizás hubiese sido mejor que se quedara....

*Dream*

Amuria corría, corría y corría. Estaba buscando a alguien, pero todo estaba oscuro y su voz no se oía en ese lugar. Ve una imagen extraña, un recuerdo.
Ella y Daisuke jugando, pero de pronto él se iba y ella quedaba sin nadie y llorando. Era un reflejo de lo que sentía, entonces vio una silueta, una mujer. Sabía a la perfección quien era, pero se cubrió los ojos y comenzó a gritar, no quería soñar más...

*Dream*

Despertó sobre saltada, se había caído de la cama y gracias a ello logró salir de esa pesadilla. Miró el cuarto, Allan no estaba, que raro. Se levantó y solo se colocó su camisón. Tomó el celular y marcó un número.

_ ¿Aiperus? -dice al oír que atienden-

_ Amuria, dime...¿Has pensado cómo...-es interrumpido-

_ ¿Estás bien? ¿Cuándo vendrás? -pregunta con apuro y con voz alterada, no podía olvidar su sueño, no perdería a Aiperus.-

_ Si, todo bien, suenas alterada Amu. -le dijo sin mucha importancia- Mira estoy ocupado, ven tu, cuando quieras...pero piensa lo que te dije.-le corta súbitamente-

_-ella se congela ante su trato tan recio, tira el celular en la cama y exclama- ¡Baka!¡Baka!¡Baka!

A veces se sentía una idiota por preocuparse por él, estaba muy frío y resentido con ella por seguir siendo una han'gô, pero ella no cambiaría de opinión, no por ahora al menos. Se creía una ilusa al pensar que su hermano continuaba sintiendo cariño por ella, seguramente su corazón ya había perdido ese sentimiento. Ella se puso la mano en el pecho, no quería creerlo y solo lo ignoró...Se vistió con apuro e intentó salir de allí lo más rápido que pudiera. Sin darse cuenta al tomar la perilla, con la traba puesta y el envión que tenía terminó por chocarse contra la puerta.
Ya se había puesto de mal humor, y encima con un chichón en la frente. Se levantó sacó la traba y salió corriendo.

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El dragón ya se había bañado y estaba limpio, sonreía por eso, pero entonces escuchó un comentario que le borró aquella expresión del rostro.

_ ¿Viste lo que encontró Dante en el bosque? -dijo una joven pequeña con terror-

_ No, no, ¿Qué cosa? -preguntó su compañero sin mucho asombró-.

_ Dicen, que entre unos cien o quizás docientos animales muertos, no saben que pasó...dicen que hay un monstruo en el bosque...-siguieron cuchichiando, con caras de horror-.

_ Qué coraje el de Dante para ser el guardián nocturno aún después de las cosas raras que suceden allí dentro. -mencionó otro-.

Allan los escuchó con atención, sentía que eso tenía algo que ver con el intrigante humor que había tenido la diablesa al regresar al cuarto, pensó en hablar con el morocho. Dante se había alejado un poco de él, no tenía gratos pensamientos sobre su compañera y bueno era difícil. Igual no creería que no aceptaría su ayuda para vigilar el bosque. Una poco de ayuda nunca viene mal, se dirigió lentamente hacía el comedor...

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Las noches pasaron, todo se tornó calmo en la residencia estudiantil. La diablesa solo estaba con Allan, lo que le daba cierta tranquilidad y estabilidad. Amuria y él no solo tenía sexo casi todas las noches, el dragón había comenzado a abrirse paso por su persona. Iniciado pequeñas charlas y con detalles un tanto infantiles, pero notó que ella no se negaba a esos tratos. Ambos empezaron a conocerse, de a poco inclusive Allan fue ganando la confianza de Amuria y viceversa.  Llegaron a ser buenos amigos, pero solo faltaba decirlo.

Una tarde, la diablesa recibe una llamada, sale del cuarto y luego de unos minutos regresa con una expresión blanda. Entonces le comenta a su compañero desde el otro lado del cuarto.

_ Este fin de semana iré a ver a mi hermano. -casi podría decirse que se la escuchaba feliz-.

_ Ahh...-se queda pensando y acota- la habitación se sentirá un poco sola sin ti.

_ ¿Extrañas pelear conmigo? -dijo bromeando-.

_ Si, es que me he acostumbrado a tenerte cerca. -admite sonriendo y luego dice- Esta será la última noche que estaremos juntos, ya necesitaba un descanso. -ríe por lo bajo-.

_ Mmm sii....igual no te confíes, yo solo duermo contigo por conveniencia. Nada más. -uso un tono serio, aunque suave-.

_ Quizás...pero aunque solo sea eso, tu eres mi amiga y me gusta estar contigo. -la miró con sus ojos celestes- Te extrañaré Amuria. -cerró los ojos con satisfacción, quería escuchar que diría-.

_ Mmm...-bajó la mirada un tanto sorprendida por aquella confesión- Si, como digas, tu....-dudó un segundo pero continuó- también eres mi amigo..

Se quedaron recostados juntos, era de noche y no hubo ganas de hacer nada pervertido esa vez. En un momento cuando Amuria estaba profundamente dormida tomó la mano de él y la apretó con fuerza. Allan lo notó y también lo hizo mientras pensaba.

"Eres tan bella a veces..."


Totalmente embelesado por aquel dulce gesto. No quería que se fuera, pero seguro la pasaría mejor con su hermano...

O quizás no.

...